Desde las entrañas de San José de las Matas, específicamente desde El Naranjito, Los Ramones, Manacla y Diferencia, ha llegado una Petición Urgente a la oficina del presidente Luis Abinader. ¡Y no es poca cosa, mi gente! Los comunitarios, hartos de la situación, están exigiendo de una vez y por todas la construcción y el asfaltado de esa carretera que conecta el distrito municipal El Rubio con sus localidades.
Esta no es una carretera cualquiera; hablamos de una vía de aproximadamente 15 kilómetros que, según la gente del Comité Pro Desarrollo de las Comunidades de la Sierra, es el espinazo para el transporte de los productos agrícolas que mantienen viva la zona. Imagínense ustedes, un viaje de café, guineos, yuca y otros rubros que se sacan con un tigueraje increíble por un camino que es más un sendero que una carretera.
La obra, si se llega a realizar, impactaría directamente a unas trece comunidades de la sierra de San José de las Matas. ¿Y qué significa eso en buen dominicano? Significa que la vida de miles de familias cambiaría para bien, de una vez y por todas. Ahora mismo, la movilidad es un desastre, una verdadera vaina que tranca el desarrollo y pone en jaque la calidad de vida de nuestra gente.
El campo dominicano es el motor de nuestra economía, y zonas como San José de las Matas son el corazón de esa producción agrícola. Pero, ¿cómo le decimos a un agricultor que su esfuerzo no llega a los mercados a tiempo porque la carretera está hecha un relajo? Es un dilema, una vaina que desmotiva y que impacta directamente el bolsillo de los trabajadores. Mejorar esta vía no es un lujo, es una inversión en el futuro de nuestra producción y en la dignidad de nuestros agricultores.
Pero no solo es el transporte de productos. También está el acceso a servicios básicos, que es otra vaina grave. ¿Se imagina usted un enfermo grave que no puede llegar al centro de salud más cercano porque la guagua se queda pegada en el lodo? O los chiquitos que tienen que fajarse a caminar kilómetros para ir a la escuela porque no hay un transporte seguro y eficiente. La construcción de esta carretera facilitaría el acceso a servicios de salud y educación, dos pilares fundamentales para cualquier comunidad que quiera progresar.
Y para colmo, esta zona es un verdadero tesoro, no solo por su belleza natural, con sus ríos que son una delicia, sino también por su inmenso valor histórico. Aquí se encuentra un monumento en memoria de Manolo Tavárez Justo y sus compañeros del Movimiento 14 de Junio, una parte crucial de nuestra historia. Un lugar que podría ser un atractivo turístico bacano, un sitio para que la gente de aquí y de fuera conozca y aprecie nuestra identidad, pero que está limitado por la falta de una buena carretera. ¡Qué vaina!
Durante un coro comunitario que se formó en el club de Manacla, el presidente del comité, Javier Checo, no anduvo con rodeos. Expresó que sus comunidades llevan años fajándose con las dificultades de una carretera que parece una trinchera. “Ya estamos cansados de esta vaina”, asegún nos cuenta la gente que estuvo presente, “necesitamos una solución ya”.
Y no solo la carretera es el único problema. Lupo Díaz, vicepresidente de la organización comunitaria, puso el grito en el cielo por los servicios de salud. El centro de atención de Manacla, que da servicio a un viaje de comunidades cercanas, necesita un empuje urgente. La gente pidió de una vez por todas personal médico permanente, y no es para menos, ¿quién no quiere tener un médico cerca cuando le hace falta? Además, solicitaron que pongan servicios de sonografía y rayos X, y que la botica esté siempre llena de medicamentos. Es una vaina básica para la salud de la gente.
La parte más emotiva de la junta fue cuando Dajatni Arias, una niña de solo siete años, se paró firme y le mandó un mensaje directo al presidente Abinader. Con la inocencia y la claridad que solo tienen los niños, pidió el arreglo de la carretera. Su petición, que es un grito de esperanza, es para que los estudiantes puedan llegar a sus escuelas sin tanto relajo y para que los productos agrícolas de sus familias no se echen a perder en el camino. ¡Esa es la vaina que le llega a uno al alma, mi gente!
La situación de San José de las Matas, aunque específica, es un reflejo de muchas otras comunidades en el interior de nuestro país. La República Dominicana ha avanzado un viaje en infraestructura, sí, pero siempre quedan esas arterias vitales, como esta carretera, que claman por atención. Es un desafío constante para cualquier gobierno asegurar que el progreso no se quede solo en las ciudades, sino que llegue hasta el último rincón, donde la gente se faja día a día para echar pa’lante.
Con funcionarios y representantes de la sociedad presentes en la reunión, la esperanza es que esta Petición Urgente no caiga en saco roto. El presidente Abinader tiene ahora en sus manos la oportunidad de transformar la vida de un viaje de dominicanos que solo piden lo justo: una carretera digna y servicios de salud básicos. Es el momento de que el gobierno se ponga las pilas y demuestre que el campo también importa, y de qué manera.
En definitiva, la construcción de la carretera de El Rubio a las comunidades de la sierra de San José de las Matas no es solo un proyecto de infraestructura. Es un grito de dignidad, una inversión en el futuro, y una muestra de que, cuando la comunidad se une, puede hacer que su voz resuene hasta en el Palacio Nacional. ¡Esperemos que esta vaina se resuelva de una vez!
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