La “Perla del Sur”, nuestra querida Barahona, amaneció este miércoles con una noticia que nos ha dejado a todos con el alma en un hilo. En la pintoresca, pero a veces traicionera, playa La Salinas, fue encontrado el cuerpo sin vida de un hombre. Una vaina que te digo, de esas que te cogen de sorpresa y te hacen pensar en la fragilidad de la vida. El hallazgo de un cadáver en Playa La Salinas ha conmocionado a la comunidad, y es que este tipo de sucesos, aunque lamentables, nos recuerdan los peligros que acechan en nuestras costas.
La víctima, identificada como Juan Joseph García, de 40 años, conocido cariñosamente por todos como “Papi Juan”, deja un vacío inmenso. Según las autoridades y la gente del patio, Papi Juan era un hombre de bregar, de los que no le cogían lucha a la vida. Se buscaba el pan de cada día trabajando como motoconcho, dándole guagua a la gente pa’ que llegara a su destino, y también metiéndole mano a la construcción. Dos oficios honestos con los que mantenía a su familia, esa gente que ahora está de luto y con el corazón arrugado por esta partida tan repentina. Se fue un tigre que estaba al pie del cañón.
Las informaciones preliminares apuntan a que Papi Juan había salido el pasado martes, como de costumbre, a realizar labores de pesca en esa misma playa. El mar Caribe, con su belleza imponente y sus aguas azul turquesa que tanto admiramos, se convirtió en su última morada. Fue en las proximidades de La Salinas que unos pescadores y comunitarios, esos que están siempre ojo avizor en nuestras costas, se percataron del cuerpo sin vida y de una vez alertaron a las autoridades competentes. La solidaridad dominicana se hizo presente, porque aquí, cuando la cosa se pone fea, el tigueraje siempre está ahí para ayudarse.
El médico legista actuante en la escena, tras realizar la inspección de rigor, certificó que el fallecimiento de Papi Juan se debió a ahogamiento. Y, lo que es un alivio dentro de la tragedia, es que el cuerpo no presentaba, a simple vista, signos de violencia ni golpes visibles que pudieran sugerir la participación de terceros. Esto, aunque no devuelve la vida, al menos da un poco de paz a los suyos, al saber que no hubo mano criminal en esta triste despedida. Se fue en lo suyo, buscando el sustento, y eso es algo que aquí entendemos muy bien.
A la escena acudieron un viaje de autoridades, como es de esperarse en un caso así. Oficiales de la Subdirección Regional Sur del Departamento de Investigaciones Criminales (Dicrim) estuvieron allí, bregando con la situación. Junto a ellos, agentes de la Policía Preventiva, brigadistas de la Defensa Civil y otras autoridades competentes, todos trabajando en un coro para esclarecer lo sucedido y llevar la calma al pueblo. En situaciones así, la coordinación es clave, y aquí, a pesar de los desafíos, la gente le mete mano.
La provincia de Barahona, conocida por sus playas vírgenes y su ambiente tranquilo, no es ajena a este tipo de incidentes, especialmente entre aquellos que dependen del mar para vivir. Los pescadores, en su afán por proveer para sus familias, a menudo se enfrentan a riesgos inherentes a su labor. Las corrientes, los cambios repentinos del tiempo y la inmensidad del océano pueden volverse desafíos insuperables incluso para los más experimentados. Papi Juan, como muchos otros, era un hombre de mar, y el mar, a veces, se cobra su cuota.
Este suceso nos invita a reflexionar sobre la importancia de la seguridad en el mar y la necesidad de tomar precauciones, sobre todo para aquellos que tienen en la pesca su modo de vida. Las autoridades, aunque presentes en las labores de rescate y levantamiento, también tienen un rol fundamental en la prevención, quizás a través de campañas de concienciación o la implementación de medidas de seguridad para los pescadores artesanales. No se trata de ponerle peros al trabajo, sino de asegurar que la gente pueda volver a casa después de cada jornada.
La noticia del hallazgo del cuerpo de Papi Juan ha corrido como pólvora en Barahona y sus alrededores. La gente se ha volcado en redes sociales y en las calles, expresando su pesar y enviando mensajes de condolencia a la familia. Es la forma en que, como dominicanos, nos unimos en el dolor de los demás. Un recordatorio de que, a pesar de las adversidades, la solidaridad y el apoyo mutuo son pilares fundamentales de nuestra cultura. Es parte de nuestro ser, de nuestro ‘klk’ como pueblo.
Finalmente, el cadáver fue entregado a sus familiares, quienes ahora se preparan para darle cristiana sepultura. Que descanse en paz Juan Joseph García, Papi Juan, un hombre que se ganó la vida con el sudor de su frente y que hoy Barahona despide con un nudo en la garganta. Su historia es la de muchos dominicanos, luchadores incansables que se enfrentan día a día a los retos de la vida, incluso a los del mar.
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