¡Ay, mi gente! La Semana Santa, ese tiempo de relajación y ‘chercha’ en nuestras playas, nos ha dado un giro inesperado en Juan Dolio. Asegún reportes de nuestros comerciantes en la zona de El Clavito, la afluencia de bañistas y vacacionistas ha sido una ‘vaina’ que ni te cuento: una ‘casa llena’ de vacío, con mesas y sillas que esperan por un público que no llegó. Esto contrasta con la imagen vibrante que usualmente vemos en otros puntos del país. La poca gente en Juan Dolio, específicamente en El Clavito, ha dejado a muchos con los crespos hechos.
Esta situación es un verdadero golpe para la Economía Nacional, especialmente para los pequeños emprendedores que dependen de este feriado para ‘resolver’ y sacar el año adelante. Mientras otras playas, como Boca Chica o las del Este, estaban a ‘reventar’ y con el ‘tigueraje’ en su salsa, en El Clavito la cosa estaba “en banda”. Este contraste es sorprendente, pues Juan Dolio, históricamente, ha sido un destino ‘bacano’ y de fácil acceso desde la capital, ideal para un ‘coro’ familiar sin tener que irse muy lejos.
¿Qué ha pasado entonces? Mucha gente se pregunta si este es un cambio en las preferencias de los dominicanos o si hay factores específicos afectando a esta parte de Juan Dolio. Pudo haber sido el precio de la gasolina, la competencia de otras ofertas turísticas más promocionadas, o quizás que el ‘tigueraje’ prefiere quedarse en ‘el patio’ con piscinas improvisadas. Lo cierto es que, en una época donde los organismos de socorro y seguridad se despliegan por todo el país para garantizar la seguridad de los ciudadanos, ver una playa tan desolada es atípico y levanta algunas alarmas sobre el futuro de la actividad turística local.
Los dueños de los ‘chinchorros’ y negocios de comida en El Clavito, que ya tenían su mercancía lista y sus empleados preparados, han tenido que enfrentar una realidad bien ‘apretá’. Las expectativas de una Semana Santa próspera, crucial para su sustento, se vieron frustradas. Esto pone en perspectiva la vulnerabilidad de estos negocios frente a las fluctuaciones en el turismo interno y la necesidad de buscar estrategias para atraer visitantes de manera más consistente, más allá de los feriados tradicionales. Es una situación que nos obliga a repensar cómo estamos promoviendo nuestros destinos.
Aunque los comerciantes mantienen la esperanza de que los últimos días del asueto puedan traer algo de alivio, la experiencia de esta Semana Mayor en El Clavito es un campanazo. Instar a la prudencia y la responsabilidad es un deber cívico, pero también es importante que el Gobierno y las autoridades locales se sienten a ver qué ‘vaina’ está pasando en lugares como Juan Dolio, para que un destino con tanto potencial no se quede atrás. De una vez hay que buscar soluciones para que el próximo año la historia sea otra y podamos decir, con orgullo dominicano, que nuestras playas están de verdad «casa llena» y con gente disfrutando de lo lindo.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




