Mire, la vaina está más complicada de lo que uno cree en el patio. Resulta que un hombre de Nagua está armando tremendo revuelo con un video que anda por ahí, donde se ve clarito cómo su expareja le destrozó el vehículo y le dañó la casa. Lo peor del caso es que este señor, con pruebas en mano y todo, asegura que su denuncia de Nagua, puesta en la Fiscalía desde hace un buen rato, no ha avanzado ni un chin. Es un lío que deja a uno pensando en la efectividad de nuestro sistema judicial cuando de casos así se trata, porque la gente espera respuesta de una vez.
El video, que ha corrido como pólvora en las redes, muestra a la señora Carmen Verónica Ramos, expareja del afectado, dentro de la propiedad del hombre, supuestamente en el sector El Guayo Arriba. Allí, con una frialdad que asusta, la mujer procede a romper cristales, retrovisores y micas de un carro parqueado. Asegún ella, el vehículo está a su nombre, lo cual, de ser cierto, no le da derecho a hacerle ese tipo de vaina a la propiedad de otro ni de invadir un hogar. Es una situación que no tiene pies ni cabeza y que deja en evidencia la escalada de conflictos pasionales que terminan en daños materiales.
La Fiscalía, esa institución que debe velar por la justicia y el orden, se ve ahora bajo la lupa. ¿Qué pasa cuando un ciudadano presenta pruebas tan contundentes como un video y siente que su caso se queda en el aire? El afectado, desesperado por la situación y la falta de acción, ha hecho un llamado público a las autoridades para que pongan atención a su caso. No es la primera vez que escuchamos que hay procesos que se dilatan o que no se les da el seguimiento adecuado, y eso desanima al que busca que se le haga justicia en este país. A veces la gente siente que hay que hacer ‘chercha’ pública para que le paren bola.
Aquí hay un punto clave: aunque la mujer alegue que el vehículo está a su nombre, esto no la exime de responsabilidades penales por los daños causados en una propiedad privada y por la invasión de morada. Los daños a la propiedad ajena son un delito establecido en nuestro Código Penal. Si bien la propiedad del vehículo podría ser un tema de discusión en un tribunal civil, los actos de vandalismo y la entrada sin autorización a la casa son asuntos distintos y requieren una intervención judicial inmediata. El ‘tigueraje’ no puede pasar por encima de la ley, mi gente.
En estos tiempos de tecnología, el video se ha convertido en una herramienta poderosa para el ciudadano común. Antes, una denuncia como esta podía quedar en ‘dicho y hecho’, pero ahora, con la evidencia visual, el panorama cambia. Sin embargo, este caso nos recuerda que incluso con pruebas tan claras, el camino hacia la justicia puede ser largo y tortuoso. La viralización del video pone presión en las autoridades, pero lo ideal sería que cada denuncia fuera atendida con la misma seriedad, con o sin exposición pública. Es una realidad que nos hace pensar qué ‘klk’ con la eficiencia judicial.
Más allá de los daños al vehículo, el denunciante también menciona daños a la estructura de su casa y amenazas posteriores. Esto nos lleva a un escenario de violencia intrafamiliar o de expareja que, aunque no haya escalado a la agresión física directa en este incidente, sí involucra intimidación y daños materiales significativos. Es un lío que afecta no solo el patrimonio, sino también la tranquilidad y seguridad de la persona, creando un ambiente de zozobra. La Fiscalía tiene que ver esta vaina con los ojos bien abiertos y no dejar que se siga un patrón.
En fin, este caso de Nagua es un espejo de muchos conflictos que se dan en nuestros barrios. El ciudadano que busca justicia espera una respuesta clara y rápida, sobre todo cuando presenta pruebas tan contundentes. Ojalá las autoridades de la Fiscalía de Nagua le pongan el ojo a este caso y den el curso que le toca, porque la gente está atenta y no es justo que se le dé largas a una situación tan delicada. Hay que dar el ejemplo de que aquí la justicia funciona, no importa quién seas.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




