La multinacional farmacéutica y biotecnológica Roche ha soltado una ‘bomba’ en la región: la Comunidad del Conocimiento. Esta iniciativa es una alianza regional que busca, ‘de una vez’, aportar evidencia académica a las decisiones públicas, con el objetivo de enfrentar los retos de financiamiento en salud que tanto nos arrugan la frente en América Latina. La ‘vaina’ es seria y apunta a un cambio profundo en cómo abordamos estos desafíos cruciales para nuestros pueblos.
Según Fernando Ruiz, líder de Políticas de Salud para Roche Latinoamérica, la esencia de este proyecto es ‘jevi’. Se trata de un puente y un vínculo de enlace para que los países de Latinoamérica interactúen sobre el sistema de salud y sus desafíos de financiamiento. La idea es buscar soluciones conjuntas, profundizar en los problemas que nos afectan a todos y compartir esos conocimientos, fomentando así una integración en igualdad de condiciones. Aquí no hay ‘tigueraje’ de por medio, todo es transparencia y colaboración para un bien común.
Esta alianza no viene sola, ‘asegún’ el reporte. Es impulsada junto a la Universidad de los Andes de Argentina, el Instituto Tecnológico de Monterrey de México y la Pontificia Universidad Católica de Chile, todo esto con el valioso apoyo de Roche. La iniciativa promete darle un ‘boost’ a las capacidades académicas de la región, permitiendo analizar los desafíos regionales desde una óptica fresca y diferente. Esto incluye temas tan variados como la prevención, el diagnóstico, el acceso a medicamentos, las limitaciones fiscales que nos agobian y el endeudamiento de los sistemas.
Es importante aclarar que esta comunidad no nace para promover una solución mágica o para que un país le copie el modelo a otro ‘así por así’. Como bien señalan las autoridades, cada sistema de salud tiene su propia historia, capacidades institucionales y una realidad fiscal bien ‘chula’ y particular. Lo que se busca es ser una red integral que conecte ese conocimiento, entienda mejor las diferencias entre los países y transforme la evidencia en decisiones que se puedan llevar a la práctica. ¡Un verdadero ‘coro’ de ideas y acciones!
En el marco de este lanzamiento, Costa Rica fue el escenario de un panel clave: ‘Retos del financiamiento para sistemas de salud en Centroamérica y América Latina’. Ahí, los expertos no se ‘guardaron na”, y pusieron el dedo en la llaga sobre la precaria situación fiscal de la región y su nivel de endeudamiento. Mencionaron problemas estructurales que nos suenan bastante familiares aquí en el patio: una escasa cobertura de salud, poca inversión crónica, una mayor longevidad de la población que demanda más servicios y el ‘relajo’ de la informalidad laboral que deja a muchos desprotegidos.
Héctor Villarreal, académico experto en políticas económicas y finanzas públicas del Tecnológico de Monterrey, lo puso claro como el agua: ‘Vemos poco espacio fiscal, gobiernos muy endeudados y tasas de interés a muy largo plazo, además la fecundidad se desploma…’. Subrayó que nos toca ‘fajar’ para lograr un mejor desarrollo institucional, salir de la lógica del corto plazo que tanto daño hace, revalorar la seguridad social y priorizar el gasto. Esto es un ‘viaje’ de trabajo en equipo, trayendo las mejores mentes para generar grandes contribuciones.
Para los especialistas en salud, invertir en este sector significa mucho más que simplemente atender una enfermedad, un diagnóstico oportuno o un tratamiento efectivo; es darle a la gente la oportunidad de seguir trabajando, cuidando a su ‘familión’ y a sus comunidades. Por eso, el panel concluyó que es fundamental fortalecer el diálogo entre la salud y la economía, usar los recursos de manera más eficiente y evaluar cómo la innovación puede traer resultados sostenibles a largo plazo. Una visión integral es lo que se necesita.
Patrick Eckert, el CEO de Roche Latinoamérica, resumió la ‘preguntota’ que los reúne: ‘¿Cómo puede América Latina financiar la salud que necesitará mañana sin sacrificar el acceso que las personas que necesitan el día de hoy?’. Aclaró que aumentar los recursos por sí solos no resuelve todos los problemas; también hay que entender cómo se priorizan, cómo se usan y qué resultados generan esas opciones. ¡No es solo la plata, es cómo se gasta la ‘chercha’ y se maximiza su impacto!
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) indica que los Estados miembros deberían destinar al menos un 6 % de su PIB al gasto público en salud. Sin embargo, en América Latina y el Caribe, la realidad es otra ‘vaina’, con un promedio que apenas llega al 3.8 %, muy por debajo del umbral recomendado. Además, datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) muestran un cambio demográfico sin precedentes: una tasa de fecundidad de 1.8 hijos por mujer, por debajo del umbral de reemplazo poblacional de 2.1. Esto significa menos jóvenes para sostener a una población mayor y un sistema de salud que debe adaptarse rápidamente.
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