¡Atención, mi gente! Desde Zaragoza, España, nos llega un ‘coro’ que bien podría sonar familiar en nuestro patio. Miles salieron a la calle para decir “¡No, gracias!” a la expansión masiva de los centros de datos. La vaina no es chula para los residentes, quienes aseguran que estas infraestructuras se están ‘tragando’ recursos vitales como agua y electricidad, sin dejar empleos o impuestos significativos. Es un ‘klk’ que nos pone a pensar en las prioridades de nuestras comunidades.
Asegún el reporte, la protesta del Día Europeo contra los centros de datos, reunió a una multitud que dejó claro su descontento. Detrás de la Inteligencia Artificial y las ‘nubes’ digitales, hay una infraestructura física ‘jevi’ que demanda un viaje de energía, agua y terreno. Cánticos como ‘Las nubes en el cielo, no en nuestro pueblo’ reflejan la preocupación por el impacto diario y la disponibilidad de recursos, especialmente frente a las sequías que ya se viven. La plataforma ‘No es sequía, es saqueo’ pide ‘de una vez’ paralizar proyectos para evaluar su impacto real.
Cristina García, ingeniera industrial del colectivo, denunció que estos proyectos ‘no generan empleo, no pagan impuestos y se están quedando con todos los recursos’. Esta queja es recurrente: promesas de desarrollo que a menudo no benefician al pueblo llano. Pedro Santisteve, ex alcalde de Zaragoza, criticó cómo los ‘Proyectos de Interés General de Aragón’ extienden una alfombra roja a grandes empresas, con exenciones fiscales, expropiaciones y trámites ‘express’. Con hasta 34 centros previstos, esta facilitación contrasta con la burocracia ciudadana. La falta de transparencia levanta muchas sospechas, y Pedro Arrojo, relator de la ONU para el agua, aboga por una regulación clara.
La magnitud de este ‘chucho’ es global. La IEA pronostica que la demanda eléctrica de estos centros se duplicará para 2030, superando el consumo actual de Japón. En Aragón, la noticia señala que solo las ampliaciones de Amazon consumirían más energía que toda la comunidad en un año, lo que quintuplicaría el consumo regional. Esta ‘vaina’ de consumo desaforado genera serias dudas sobre la sostenibilidad y capacidad de las redes locales. Arrojo advierte que los centros no se detendrán por sequías, cargando los costos de infraestructura al pueblo, pues las empresas ya tienen ‘precios de risa’ en sus contratos energéticos. Además, el empleo prometido (más de mil) se queda corto en la fase operativa (apenas 200 puestos).
Toda esta ‘chercha’ ocurre en un momento político clave, a semanas de elecciones en España, y con un Real Decreto sobre centros de datos que busca la sostenibilidad. Sin embargo, la normativa, inicialmente estricta en renovables y eficiencia, ha sido ‘suavizada’ por presión industrial. Esto nos deja pensando: ¿se priorizará la inversión tecnológica o el bienestar de la gente y la sostenibilidad de nuestros recursos naturales? ¡Esa es la pregunta del millón!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).


