¡Qué bacanería se siente en el kilómetro 9 de la Autopista Duarte! Después de un viaje de años esperando, por fin la gente tiene un nuevo peatonal que es una verdadera maravilla. La felicidad es palpable, porque la verdad es que la estructura vieja ya estaba ‘jeviada’, dando problemas y un sinfín de dolores de cabeza a los transeúntes. Esta obra es como un respiro para los que bregan a diario por esa zona tan concurrida y un paso adelante para la movilidad.
La modernidad del puente ha dejado a más de uno con la boca abierta, comparándolo de una vez con infraestructuras que uno ve en películas o cuando viaja. Los cristales y el techo no solo brindan seguridad sino que también protegen del sol ‘picantísimo’ y de esos aguaceros que caen de repente aquí en el ‘patio’. Esto no es solo un nuevo peatonal, es un símbolo de que sí se pueden hacer las cosas ‘chulas’ y bien pensadas, elevando el estándar de lo que esperamos en nuestras ciudades y reflejando una visión de desarrollo urbano moderno.
Pero como todo en la vida, siempre hay un ‘pero’. Aunque la obra es un ‘plátano’, la gente está pidiendo a gritos que pongan agentes de la Policía Nacional en ambos extremos. Y no es para menos, porque la preocupación por el ‘tigueraje’ y los ‘indigentes’ que a veces se aposentan en estos lugares es una vaina real. No queremos que esta joya se convierta en un punto caliente, así que la vigilancia es clave para que la inversión valga la pena y no se nos ‘joda’ la gracia por falta de supervisión.
Este ‘chulo’ peatonal no solo es una pasarela; es una conexión vital. Facilita el acceso directo a la estación María Montez del Metro y a la avenida marginal de Luperón, lo que es un ‘palo’ para miles de ciudadanos que usan el transporte público o se desplazan a pie. Imagínate la diferencia: antes, cruzar era un ‘relajo’ y un riesgo; ahora, la gente puede moverse más segura y hasta más ‘cómoda’, especialmente en los días de ‘mucha calor’ o lluvia. Esto sin duda mejora la calidad de vida y la ‘brega’ diaria de nuestra gente, ahorrándoles tiempo y preocupaciones.
La magnitud de este proyecto es ‘enorme’. Las dos torres de hormigón, una en cada dirección, se elevan 28 metros, apoyadas sobre 15 pilotes que se hunden 24 metros bajo tierra y una zapata de 1.50 metros de espesor. Es una verdadera obra de ingeniería, pensada para durar y resistir. La remoción de las torres del puente antiguo es una operación aparte que, ‘asegún’ los ingenieros, se completará cuando el tráfico permita la ‘chercha’ sin armar un caos más grande del que ya se arma a veces por aquí. Es una señal clara de la determinación del Gobierno en seguir modernizando la infraestructura del país, incluso con los desafíos logísticos que implican.
Al final del día, la ‘gente del pueblo’ celebra este avance, un ‘pason’ hacia adelante en la mejora de la movilidad y la seguridad ciudadana. La esperanza es que este tipo de iniciativas continúen, demostrando que con planificación y una buena ‘ejecución’, podemos tener un país más organizado y con infraestructuras ‘bacanas’ a la altura de cualquier nación desarrollada. ¡Ojalá y veamos más ‘vainas’ así en otros puntos críticos para que todo el ‘patio’ se beneficie!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




