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Ramón Puello Báez, abogado y periodista

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A Ramon Puello Báez lo he visto en múltiples escenarios cumpliendo papeles diversos en un largo trayecto de medio siglo.

En las tranquilas calles del San Cristóbal de los años 50 y 60 primero me llamó la atención por su perfil de joven culto, educado y bien vestido.

Finales de los 60

Luego lo percibí como reportero, grabadora al hombro, del noticiero Radio Noticias, de la planta televisora capitaleña HIN-Rahintel. Y más tarde lo noté como productor del programa de entrevistas Mesa Redonda, que comenzó allí mismo.

Más adelante lo aprecié como editor de la revista Banca,  director de departamentos de prensa, comentarista de temas nacionales en televisoras e incluso como diestro maestro de ceremonias en actos especiales.

En fin, lo he visto en muchos lugares en tareas valiosas que resaltan y lo proyectan como el vino que al pasar los años gana más aroma.

Aprovechando que va a poner en circulación próximamente el libro “San Cristóbal: su contribución a la Independencia y Restauración de la República”, hemos sostenido prolongada conversación hablando no solo de su pueblo natal -que igualmente es el mío- sino también sobre su discurrir profesional.

Así, con algunos tragos de por medio, le pregunto y me responde:

Cómo te iniciaste en la comunicación ?

Años 70

“Por esas cosas inexorables de la vida. Siempre digo que parece que mi destino era la comunicación. Esto, porque siempre tuve esa inclinación natural, además de que me ayudaba el timbre de voz grave y modulada con el que nací. Aunque me preparé para ser un gran abogado (esa era mi aspiración y mi meta), la comunicación siempre me salía al frente, invitándome a seguirla. Cuando era de los fundadores del club “Ensueños Juveniles”, propuse la creación de un periódico, que sólo tuvo la salida de su primer número. También tuvimos un programa de radio, de cuya producción y dirección también me ocupaba yo. Como lo hacíamos en la estación radiofónica del maestro don Luis Alberti (HI1R-HI2R, La Voz de Fundación), terminé como locutor ahí. Mi carnet de locutor me fue entregado por la Comisión reguladora de la radiodifusión, al llevar una carta del maestro Luis Alberti, que refrendaba que yo me había hecho locutor en su emisora. Luego cuando inicié mis estudios universitarios, decidí buscar empleo como locutor para facilitarme los gastos de mis estudios, y se me abrió la oportunidad de ocuparme de los reportajes y entrevistas de un nuevo noticiero de radio de Rahintel (Radio HIN-TV), en 1966, que fue la gran puerta de entrada al trabajo profesional como periodista, pasando luego a la televisión, donde me convertí en uno de los periodistas especializados en la producción y dirección de las noticias por televisión, así como de programas de panel. A partir de ahí, la historia es conocida, tras 56 años en esos menesteres”.

Qué escalones subiste dentro de ella ?

“Creo que lo he respondido en la respuesta anterior, aunque lo amplío indicando que me encargué de abrir los departamentos de noticias y noticiarios, luego de mi paso y experiencia en Rahintel, en los siguientes canales: Colorvisión (1976-1977), allí producimos unos boletines de noticias con el nombre de “Telenoticias”, y posteriormente un noticiario a las 6 de la tarde, con ese mismo nombre, que ganó el premio “El Dorado”, en 1977. El periodista Saúl Pimentel, que incursionó en la TV nacional por esa vía, era el Jefe de Redacción; Luego propusimos al empresario Pepín Corripio producir un noticiario en su estación Telesistema, Canal 11, donde creamos el departamento de prensa y producimos el noticiario Telenoticias (1982-1985); Pasamos luego, llamados por el empresario Juan Ramón Gómez Díaz, a producir las noticias para el Circuito Independencia (Canal 6), luego Telemicro, donde laboramos desde 1986 hasta 2022) con algunas interrupciones por mi renuncia en 1996, volviendo de nuevo, en 1998 como productor independiente y comentarista. Como puedes ver, he tenido que ver con los informativos de todos los canales que existían en ese momento, exceptuando el canal oficial (Radio Televisión Dominicana).

En 1975, asumí la dirección de prensa de Radio Clarín, a petición de su propietario, el general Neit Rafael Nivar Seijas, a quien conocí cuando se produjo la muerte de la joven universitaria sancristobalense Sagrario Ercira Díaz, iniciando a partir de ahí una gran amistad. Acordé trabajar un año, para reestructurar el informativo, lo que hice en ese espacio de tiempo, renunciando cuando se venció el plazo que yo había acordado. Mi decisión de ayudar al amigo Nivar Seijas provocó mi salida de Rahintel, donde era el director de prensa, pues al enterase su propietario de mi designación en Radio Clarín, lo que hacía en mis horarios no comprometidos con Rahintel, alegó que yo era exclusivo de la planta televisora, lo que no establecía ningún contrato, lo que me disgustó y preferí renunciar del lugar por el que he sentido siempre un profundo agradecimiento, tanto de sus propietarios, ejecutivos, técnicos,compañeros de trabajo y personal administrativo.

Debo recordar que fue en el noticiario Telenoticias, donde me inicié como comentarista de noticias”.

 Cuál es tu mayor satisfacción dentro de la comunicación ?

Abogado, comentarista de televisión y escritor

“Haber creado en 1973 la revista Banca, único medio especializado en banca y finanzas que  existió en el país por varias décadas y que actualmente continúa en su versión digital.

También el haber contribuido, desde la conducción de programas de panel, en los informativos que dirigí y finalmente como comentarista, al desarrollo de la democracia dominicana y a la conquista de los derechos políticos y humanos de nuestros conciudadanos. Uno de los reconocimientos que he recibido en mi carrera, y que más aprecio, es el de la Federación de Ligas Agrarias Cristianas (Fedelac), por haber sido el periodista que más les apoyó en su lucha para que la sindicalización de los trabajadores del campo fuera establecida por ley, lo que finalmente se logró. Siempre entendí que era una gran injusticia que los trabajadores de la ciudad tuvieran derecho a sindicalizarse, y en cambio los del campo permanecían indiscriminados. Durante una década mantuve el programa de panel “Mesa Redonda”, donde se debatían semanalmente los principales temas nacionales. Ese programa fue una escuela de democracia, y de cómo debían debatirse las diferencias ideológicas, con total altura conceptual y respeto por el contrario. Creo que fue un gran aporte a la madurez democrática de nuestro país, por lo que siento mucha satisfacción. Decenas de líderes estudiantiles, políticos, sindicalistas, empresarios, economistas, científicos, etc. desfilaron por ese programa, en muchos casos siendo la primera vez que participaban en un programa televisivo. A cada momento, uno que otro me lo recuerda.

Cómo ves la comunicación en estos momentos, comparándola con el pasado ?

“La comunicación en el país ha sido impactada por el descenso del nivel cultural y la caída de la educación, así como también por la gran inversión de valores sociales. La irrupción de los avances tecnológicos al mismo tiempo, también ha trasformado la forma clásica de manejar las informaciones, pues ya somos un mundo hiper informado de todas las maneras posibles, lo que ha hecho perder el control de la información correcta, así como la ética y el rigor profesional que debe primar al transmitir una noticia. Aunque este es un fenómeno mundial, el país no ha escapado del mismo, aunque aquí se manifiesta con sus propias características e impactos.

Antes existía un más elevado nivel cultural e intelectual en la generación de periodistas a la que me correspondió pertenecer. Existía, además, un mayor nivel de compromiso social. Nuestra generación se encontraba más cerca del concepto de que el profesional del periodismo es el que se encuentra más vinculado al escritor, al intelectual o al poeta. Gabriel García Márquez, que para entonces había surgido como uno de los más altos representantes del “boom del realismo mágico latinoamericano”, era uno de nuestros referentes, ya que antes de tener éxito como escritor, era un veterano reportero de diarios de Colombia y Venezuela. Si recordamos un poco, advertiremos que varios de los periodistas de mi generación fueron novelistas (Roberto Marcallé), poetas (Pedro Caro y Orlando Gil); cuentos (Santiago Estrella Veloz); literatura (José Rafael Lantigua); décimas (Huchi Lora); antropólogo (Diógenes Céspedes); escritores temas sociales (Juan José Ayuso); investigadores temas medioambientales (Geraldino González, 4 libros y escribe actualmente una novela); investigación histórica (Miguel Guerrero y Víctor Grimaldi), temas jurídicos e historia (Adriano Miguel Tejeda), y otros que han escrito y publicado libros sobre temas diversos, como Oscar López Reyes, Carlos Nina Gómez, José Rafael Vargas y Bonaparte Gautreaux Piñeyro, entre otros.

Pero, debo decir, para ser justo, que no todo está perdido, pues a pesar de la aridez cultural manifiesta en el periodismo nacional, hay algunas luces en nóveles comunicadores de ambos sexos, que han demostrado gran talento y preparación y son la luz al final del túnel”.

Agradeces impulsos a alguien ?

Ramón Puello Báez y José Pimentel Muñoz, autor del presente artículo.

“En mi caso no tuve un maestro, por las características propias del medio electrónico que me tocó desarrollar, donde no había experiencias acumuladas. Tuve que prepararme en diversas formas y buscar textos sobre periodismo de televisión, en el extranjero, que eran muy escasos para 1966. En mi caso sucedió que fui yo quien se convirtió en maestro y estimulador de decenas de reporteros, camarógrafos y técnicos, a quienes transmití los conocimientos que iba adquiriendo en la práctica, y luego con los libros que adquirí y algunos seminarios patrocinados por la embajada de los EE.UU. vía USIS, incluido un viaje para conocer por dentro las principales cadenas de televisión de ese país, principalmente sus departamentos de prensa y la elaboración de las noticias. Ricardo Rojas León, Danny Alcántara, Carlos Márquez, Saúl Pimentel, Héctor Tineo, Félix Reyna, Luis Martín Gómez, entre otros, recibieron mis orientaciones, que cada quien asimiló de acuerdo a sus talentos y esfuerzos de superación”.

Tuviste maestros ?

“No, yo me tuve que convertir en el maestro. Así me llaman algunos de los que recibieron mis enseñanzas, por lomenos los que han sido más agradecidos y no tienen reparos en reconocerlo.

Yo tuve que buscar textos donde se hablara de las técnicas del periodismo televisivo, pero eran muy escasos, por tratarse de un medio muy joven. Así que pude adquirir uno de los primeros y más interesantes libros que se escribieron sobre la televisión informativa, “Técnicas de las Noticias por Televisión”, editado por la CBS, la gran compañía de televisión de los Estados Unidos, como resultado de la experiencia colectiva de sus técnicos y periodistas, editado por primera vez en 1958. Ese libro me ayudó mucho, y con la experiencia que la práctica diaria me daba, fuimos creciendo. Luego se editaron nuevas obras sobre periodismo televisivo, que igual adquirí, llenos de teoría  sobre ese nuevo medio de comunicación, que completaron mis conocimientos en el área”.

 Cuáles fueron tus figuras más admiradas, aún sea de lejos, en la locución y el periodismo en general del pasado ?

“Salvador Pittaluga Nivar, como comentarista. Trabajé con él cuando estaba en Rahintel y cuando tuve la oportunidad de convertirme en director del Noticiario Nacional (NN), espacio donde Pittaluga producía sus comentarios de la actualidad. Siempre ponderé su estilo sobrio, equilibrado y respetuoso, y lo oía hablar del cuidado que había que tener en ese oficio. Hablar con él todos los días y verlo actuar en cada circunstancia de la convulsa vida nacional, sin duda que ejerció una influencia en la forma como luego yo me he desenvuelto al realizar los comentarios en la televisión. O sea, puedo considerarme como un comentarista que fue influenciado por el estilo que manejó por varios años Pittaluga Nivar, que se convirtió, como le dijo una vez Eduardo Palmer, el propietario del noticiario NN, “en la voz de la conciencia nacional”.

Algo más 

Ramón Puello Báez vino al mundo el 18 de junio del año 1942. Fue el primogénito del matrimonio formado por Ángel Joaquín Puello Rodríguez (Papasito) y Altagracia Victoria Báez Pérez (Miminita), muy conocidos en el antiguo San Cristóbal.

Aunque se graduó de abogado en 1967, nunca ejercicio y se dedicó al periodismo y la comunicación.

Hace veinte años publicó el libro “Crónicas de San Cristóbal”: reseña de acontecimientos notables del siglo XX sancristobalense.

Posteriormente escribió “Atípico”, un análisis crítico del gobierno que encabezó el presidente Hipólito Mejía (2000-2004).

Tiene en agenda presentar en los próximos días la obra San Cristóbal; su contribución a la Independencia y la Restauración de la República.

Está casado, desde el 1967 con la sancristobalense Marianela de León García, quien descolló como educadora y pertenece a una reconocida familia.

Ramón y Marianela procrearon cuatro hijos y ya cuentan con 11 nietos.

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Con 80 años de edad cumplidos en este 2022, Puello Báez -mejor dicho Ramoncito para los viejos sancristoberos- ya está dejando de ser un “baby face” y dibuja cara de adulto mayor.

josepimentelmunoz@hotmail.com

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