En un movimiento que ha puesto a la República Dominicana en el ojo del huracán económico iberoamericano, el Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) consolidó la posición de la nación como un verdadero Eje de Inversión durante el XVI Encuentro Empresarial Iberoamericano, celebrado con bombos y platillos en Madrid, España. Este junte de alto calibre, en el marco de la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno, ha puesto en relieve el potencial de un bloque económico colosal, compuesto por 22 naciones, más de 700 millones de almas y un Producto Interno Bruto nominal que, según los cálculos, roza los 8.8 billones de dólares. ¡Eso es un viaje de cuarto, mi gente!
Asegún el reporte, el Conep no se quedó con los brazos cruzados; desplegó una agenda institucional que fue ‘de lo más bien’, buscando posicionar la economía dominicana. No es poca cosa acompañar al presidente dominicano, Luis Abinader, durante el cierre de un evento tan significativo, donde también estuvieron presentes el anfitrión, el rey Felipe VI de España, y otros jefes de Estado de la región. Esa participación tan chula reafirma la seriedad con la que el sector privado dominicano se está proyectando en el escenario internacional.
Celso Juan Marranzini, quien es mencionado como presidente del Conep, no titubeó al afirmar que ‘Iberoamérica representa una fuerza económica determinante a nivel global’. Y añadió, con un orgullo que se siente hasta aquí, que la República Dominicana ‘ha demostrado contar con la competitividad, la visión innovadora y la confianza necesarias para posicionarse como un destino estratégico de atracción de inversiones y diversificación productiva’. ¡Esa es la actitud, klk! Estamos hablando de que la patria se está luciendo con su gente emprendedora y su ambiente de negocios.
El Encuentro no solo fue de discursos bonitos; culminó con algo concreto y con peso: el ‘Compromiso empresarial por el futuro de Iberoamérica’. Este documento, que es como una hoja de ruta con diez puntos, fue impulsado por el Consejo de Empresarios Iberoamericanos y le dio prioridad a vainas tan importantes como la formalización productiva, la seguridad jurídica y, lo más chulo de todo para ‘el dominicano de a pie’, el impulso a las mipymes. Esto significa que están pensando en cómo ponerle el pie a los pequeños y medianos negocios, que son el motor de nuestra economía.
Este tipo de participación internacional es crucial para el crecimiento económico de la República Dominicana. No es solo un tema de números fríos; es sobre abrir puertas, crear conexiones y mostrarle al mundo que aquí hay un ‘tigueraje’ echao’ pa’ lante, con ganas de trabajar y de recibir inversiones que generen empleo y prosperidad. La confianza que se genera en estos foros es un activo invaluable, que puede traducirse en más empresas instalándose en el país y más oportunidades para el pueblo dominicano.
Cuando vemos que líderes empresariales como el Conep se ‘fajan’ así en el extranjero, es una señal de que la visión de futuro para la República Dominicana es ambiciosa. Se busca no solo mantener lo que se tiene, sino expandirlo y diversificarlo. Pensar en la diversificación productiva es clave para no poner todos los huevos en una misma canasta y asegurar un desarrollo sostenible. Este es un paso importante para que nuestra economía siga creciendo fuerte, ‘de una vez por todas’, y beneficie a todos los dominicanos.
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