¡Ay mi madre, la cosa se puso seria en Santo Domingo Este! El Ministerio de Salud Pública, que no se anda con ‘chercha’ en estos asuntos, le ‘metió el pecho’ y dispuso la clausura del Banco de Sangre y Laboratorio Clínico Cedalab EIRL. ¿La vaina? Un ‘paquete’ de incumplimientos a las normas sanitarias y, lo más gordo, operando sin la licencia de habilitación que manda la ley. Esto es un aviso claro para que todo el mundo se ponga en esto, porque la salud del pueblo dominicano es sagrada.
Asegún el reporte del equipo técnico que visitó el establecimiento en Villa Duarte, la situación era un ‘reguero’. Identificaron deficiencias ‘a la cañona’ en recursos humanos, manejo y procesamiento de muestras de sangre, equipamiento y mantenimiento. ¡Un lío completo! Además, los registros de pacientes, la refrigeración, el almacenamiento de muestras y reactivos, el manejo de desechos biológicos y las medidas de seguridad dejaban mucho que desear, comprometiendo los estándares que se exigen para un servicio tan delicado como es la sangre.
Aquí la ‘cosa se enreda’ porque, aunque Cedalab inició en junio de 2023 un proceso para obtener una Certificación de No Objeción a Planos, y hasta la consiguieron en julio de ese mismo año, Salud Pública dejó bien claro que eso no es lo mismo que una Licencia de Habilitación. Es como tener los planos de una casa pero no el permiso para vivir en ella. ¡No es lo mismo, ni se parece! Y es que para operar un banco de sangre, mi gente, la cosa es mucho más compleja y regulada.
La Ley General de Salud 42-01 y el Reglamento 1138-03 son los que ponen ‘la pauta’ en estos menesteres. Y es que, mi gente, el establecimiento ni siquiera había iniciado formalmente el proceso exigido por estas normativas. Por eso, el ministerio no se quedó de brazos cruzados y tomó la medida como parte de su ‘tigueraje’ para la vigilancia y control, asegurando que los servicios de salud que recibimos los dominicanos sean seguros y estén debidamente autorizados. Es una ‘vaina’ de ley que hay que respetar.
Este tipo de acciones, aunque suenen ‘fuertes’, son vitales para proteger la salud de la población. No podemos jugar con algo tan sagrado como la sangre, que es vida. La confianza en nuestros bancos de sangre es fundamental, y el hecho de que una institución operara con tantas deficiencias y sin la debida licencia, es una ‘vaina’ que hay que parar de una vez y por todas. Así, se garantiza que cuando un familiar o uno mismo necesite una transfusión, el ‘coro’ esté organizado y las condiciones sean las óptimas para evitar cualquier tipo de riesgo o complicación indeseada.
La supervisión constante por parte de Salud Pública es clave para mantener la calidad y seguridad de los servicios médicos en el país. Este caso de Cedalab nos recuerda que la vigilancia es un trabajo sin fin, y que cada centro de salud tiene que ‘ponerse las pilas’ y cumplir con todo lo establecido. Al final, es por el bienestar de todos los dominicanos. ¡Que no se les olvide que la salud no tiene precio, y que hay que cuidarla a toda costa! Este ‘bochinche’ demuestra que las autoridades están atentas.
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