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EL AUTOR es abogado y escritor. Reside en Santo Domingo.

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El turismo cultural provoca mayores viajes que el playero, Francia, Italia, y Brasil son líderes en el género, reciben millones de turistas en sus museos, monumentos históricos, y en sus eventos artísticos.

Para algunas personas resulta más importante ver la tumba de Napoleón, las pinturas de Leonardo Da Vinci y el carnaval de Brasil, que sumergirse en las aguas de un mar caribeño.

Desde luego, una cosa no niega a la otra. Sin embargo, ninguna otra nación del Nuevo Mundo posee las potencialidades para ser líder en el turismo cultural como lo es Santo Domingo, por las cantidades de primicias históricas que le caracterizan y por lo pegajoso de su música: merengue, bachata y atabales.

Hay que destacar que de las treinta y una provincias del país, San Cristóbal, es la de mayor dinamismo en el renglón del turismo cultural, específicamente en cuanto a la parte musical, puesto que la variedad de ritmos de atabales o palos llevaron al eminente folclorista Fradique Lizardo, a considerar que, “San Cristóbal constituía una verdadera mina en el género de los atabales, por su diversidad rítmica”.

De la Era Colonial la única música que ha sobrevivido es la de los atabales, pues, existe desde hace medio milenio, es decir, cinco siglos. Quizás por eso, esa música puede ser estudiada y convertirse en un laboratorio para los creadores que experimentan con los sonidos antillanos.

Desde el año 1975 se vienen celebrando en la comunidad de Sainaguá, San Cristóbal, el Festival de Atabales, en el que participan grupos de palos de casi toda la geografía nacional y que en esta oportunidad se iniciará el viernes 25 de noviembre hasta el domingo 27. La actividad está dedicada al ballet folclórico de San Cristóbal en su 50 aniversario y a su director el profesor Fernando Pérez. A continuación hacemos un resumen de las actividades más importantes del programa:

Entre los principales grupos que participarán en esta versión del evento están los siguientes: Actuación estelar de Los Congos de Villa Mella,  patrimonio cultural de la humanidad. Los palos de Hato Mayor. También, Los Guloyas de San Pedro de Macorís, Paleros de Cabral, Palos del Cercado, San Juan. Otros en participar son: palos Conspiración,  de los  Alcarrizos, Santo Domingo Oeste, Fusión de Atabales con Música Urbana, complejo musical La Sarandunga del Limonal,  Banì. Los palos de Duvergé y Jimaní, el grupo de Atabales  Los Indios de Caonabo, de Navarrete, Santiago de los Caballeros, Los paleros de los Jovillos, Azua, entre otros.

Es evidente, que San Cristóbal muy bien pudiera llamarse: la Provincia de los Atabales, porque su potencialidad no puede ser comparada con ninguna otra provincia y esto significa que pudiera ser el mayor ejemplo para una real industria del turismo cultural, danzante, y sonoro.

Debe quedar bien claro que el atabal es un patrimonio universal, debemos imitar lo que ha sucedido en algunos de los países africanos, en los cuales se realizan festivales musicales cuyo prestigio motiva la visita de millares de turistas, como es el caso de Los Tambores de Burundi, que su sonido ha sido llevado al cine en innumerables películas.

También el ritmo de la Kizomba en Angola, ha sido motivo de festivales internacionales. Se puede citar lo que acontece en el Congo con la música del Zoukous, que ha alimentado a los principales artistas norteamericanos a utilizar ese ritmo y su baile en las producciones artísticas.

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El Festival de Atabales de Sainaguá, puede representar el avance y el desarrollo del turismo sonoro y danzante de nuestra provincia y caminar a convertirse en una actividad de categoría internacional y en una muestra de un buen manejo de la industria turística y cultural.

jpm-am

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