Se caldean los ánimos cuando policías llegan a bar de Correa sospechando de un “teteo”

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Santo Domingo. RD

Cuando la policía llegó al bar, regenteado por Aquiles Correa, recién se había cerrado, pero todo estaba predeterminado para mirar más allá. Al seguridad se le ordenó abrir. No le quedó más remedio. El ‘chirrido’ del portón de aluminio resquebrajó la noche y puso al descubierto una escena que las autoridades sospechaban se trataba de un “teteo”.

Un puñado de personas estaba en el interior de ABB Donde Correa, un templo del goce nocturno del centro de la ciudad, cuando varios policías irrumpieron avalados por la ordenanza de que a partir de las 9:00 de la noche del domingo impera un toque de queda obligatorio en República Dominicana.

“Todo el que está aquí, para afuera”, ordenó el máximo jefe policial de la patrulla asignada al populoso barrio Villa Consuelo, el mismo que vio nacer a uno de sus hijos más célebres, Aquiles Correa, hace 49 años.

Precisamente Correa, como jefe de su bar, sale al encuentro de los policías, que le indican que ya eran las 9:00 de la noche y que conminaban a quienes estaban en el sitio a salir.

Ciudadanos y policías se miraban y se cruzaban unos con otros. Algunos con mascarillas. Otros a cara pelada, como varios de los mismos agentes que llegaron a poner el orden. José G., policía, por ejemplo.

José G. preguntó a un subalterno si estaban grabando todo lo que estaba pasando y éste le aseguraba que sí: – “Desde que salimos del destacamento”.

El okey del jefe indicaba que todo iba como lo planificado, pero algo iba a pasar que cambiaría la aparente tranquilidad en que se desenvolvía el operativo.

Un camión blanco cubierto de una lona, uno de los cientos de vehículos que dan indeseado albergue a los reyes del teteo que desafían el toque de queda, esperaba estacionado al frente del negocio.

Casi cinco minutos después de la irrupción policial, ya a Correa le empezaba “a subir la sangre a la cabeza” porque entendía que se estaba siendo injusto con él.

“Me molesta este tipo de cosas porque de aquí yo salgo para diez barrios y están encendíos y no van”, expresó molesto Correa, quien aseguraba que estaba cerrado, sin música, sin vender alcohol, solo esperando para cuadrar la caja del negocio.

Correa seguía hablando en voz alta, alegando que no era justo… Talvez era la chispa necesaria para encender el fuego.

Al menos el oficial a cargo se animó a responderle, diciéndole que “usted lo que quiere es polémica”.

La guerra verbal, sin mascarillas y de dedos pulgares señalándose se intensificaba entre Correa civil y José G militar.

“¿Hay necesidad de abrirme la puerta?”, le dice Correa. Y el policía le responde: “Usted está lleno de gente, trancao”.

Correa no se queda callado. Una metralleta verbal increpa al comando: “Mentira suya, mentira suya, eso no es verdad, no estaba lleno de gente, no diga que estaba lleno de gente porque no es verdad”.

El jefe policial actúa calmado y con un “está bien, no hay problemas” trata de soltear la discusión.

El dedo índice de la mano derecha de Correa seguía moviéndose frente al policía y era como su arma corporal, acompañado de sus fuertes palabras, que al derecho y al revés, repetidas veces, decían lo mismo: “No diga que estábamos lleno de gente, que eso no es verdad, lleno de gente no estábamos”.

Un defensor de Correa, sin perder el swing con sus lentes y su t-shirt Adidas, lo secundaba: “Eso estaba vacío, comando”.

Otro, que le llamó compadre, intervino para apaciguarlo porque no se callaba con lo mismo (“No puede decir que esto estaba lleno de gente”). – “Ya compadre, ya”.

Aun faltaba que Correa lo dijera por undécima vez, como si se tratara de una escena de una comedia, ahora frente a frente a la cámara, que grababa por orden policial: “Es mentira, no estábamos lleno de gente”.

El showman mandó a los policías a que vayan a otros barrios como San Carlos o Villas Agrícolas a realizar ese tipo de operativos, pero el jefe de la patrulla le aclaró que eso no le toca a él: “A mí me toca esta área”, de Villa Consuelo.

Las palabras en tono alto seguían en medio de los curiosos, incluyendo uno que no le temía a tener una cerveza en las manos y bebérsela como si nada, aun con la situación que se vivía y que prohibía bebidas alcohólicas en la calle por estar ya en toque de queda.

“El lo que quiere es fama”, decía el policía a cargo, mientras Correa se alejaba por la acera de su negocio.

El de los lentes de lujo apaciguaba más la situación: “Comando, aquí no ha pasado nada”.

Ya con Correa ausente, una misteriosa mujer tomó protagonismo y queriendo defender a Correa terminó dándole la razón al policía. Se le paró al frente al líder de la patrulla, mandó a callar (“dame un segundo, dame un segundo”) al compadre de Correa. 

Pasaron las horas de la noche y llegó la luz del otro día, que encontró a Correa igual de enojado, pero esta vez usando las redes sociales como bocina, advirtiendo a la Policía Nacional: “Conmigo no cuenten”.

+ Su publicación

En su publicación en redes sociales, dijo que estuvo a punto de “fracasar con los encargados de la PN en ABB donde Correa”,

“¿Si son tan eficientes, como hay tantos teteos? @PoliciaRD solo atacan a los pendejos que cumplimos. A las 9:09 de camiones y camionetas. Yo cerrado. Se están pasando”, afirmó

Según él, los policías reciben dinero de negocios para que sigan operando en el horario de toque de queda: “A mi no me interesa seguir fuera de horario, no tengo para dar”.

También sostuvo que hay muchos “delincuentes con uniformes. Hoy conocí varios”.

“Siempre he sido un defensor de la @PoliciaRD, pero cuanto daño hacen los malos que tienen. Les aviso: perdieron un defensor hoy. No seré enemigo, no soy chantajista, pero que los defienda otro” agregó el también actor.

En su andanada, expresó que “es bueno ser eficiente con las personas que cumplen, esperando que reduzca la cantidad de vídeos que se cuelgan en las redes de los teteos”.

“Desde el cuento de la passola, se nos cayó la venda a los que aun confiábamos. Gracias @PoliciaRD …. Tantas historias parecen reales hoy”, culminó.