¡Ay, mi madre! La República Dominicana es una tierra que siempre está de vanguardia, hasta en las cosas más inverosímiles. Últimamente, se ha regado la voz de un asunto que tiene a nuestros expertos en salud mental con los pelos de punta: el dichoso Fenómeno Therian. ¿Qué vaina es esa, te preguntarás? Pues, se trata de personas que se auto perciben o identifican como animales, sea a nivel espiritual, psicológico o incluso neurológico. Y sí, aunque parezca una chercha de la high, esta tendencia ha bajado aquí al patio y, asegura la gente que sabe, podría afectar de manera drástica la salud de nuestra gente.
La alarma no es para menos, mi gente. La psiquiatra legal y forense Katty Gómez, en una entrevista con CDN, fue clara como el agua: “nos estamos convirtiendo en una sociedad totalmente disfuncional”. Ella se cuestionó de una vez qué pasaría si un viaje de ciudadanos comenzaran a adoptar estas prácticas. ¿Quién va a mantener este país a flote? ¿Quiénes trabajarán en los hospitales, construirán las casas o darán los servicios que necesitamos día a día? Esas son preguntas que te ponen a darle mente, ¿verdad? Y es que no es solo cuestión de “me siento como un perro” o “soy un lobo”, sino de las implicaciones profundas para el bienestar individual y colectivo, que es lo que tiene a los profesionales cogiendo cabeza.
Para entender mejor esta situación, hay que darle un vistazo a lo que son los therians. A diferencia de los “furries”, que se disfrazan y adoptan personajes antropomórficos de animales, los therians sienten una conexión profunda e innata, una especie de identidad interna con un animal específico, conocido como “theriotipo”. No es un hobby, ni un disfraz, sino una parte fundamental de su identidad. Pueden experimentar “shifts”, que son cambios en la percepción o el comportamiento que reflejan a su animal interno. Esta movida, que tiene raíces en comunidades online de hace décadas, ha ido ganando visibilidad y ahora, klk, está tocando nuestra puerta.
La preocupación de la doctora Gómez va más allá de la simple excentricidad. Ella hizo un llamado para que las autoridades de salud mental se pongan las pilas y den las alertas que sean necesarias. “No podemos dejar que este tipo de fenómenos siga creciendo. Este tipo de identidad puede afectar de manera drástica la salud de un individuo, desde la adquisición de ciertas enfermedades hasta llegar a trastornos psiquiátricos donde pueda perder completamente la razón”, advirtió. ¡Imagínate tú una vaina así! La especialista incluso sugirió que esta tendencia podría ser una búsqueda de escape del sufrimiento humano o del deseo de una vida más sencilla, pero subrayó que la realidad es que esto transforma el cerebro y puede volverse una enfermedad. No es un juego de niños, ni un asunto jevi para tomar a la ligera.
La psiquiatra Francis Báez, en Telemicro, también se unió al coro de advertencias, calificando el fenómeno como “una desviación de la identidad y un trastorno a nivel de la percepción del ser humano”. Es decir, no es que estén “de lo más bien” identificándose con un animal, sino que desde la perspectiva clínica, hay una desconexión con la realidad humana que puede ser peligrosa. La identidad es algo complejo y fundamental para la salud mental, y cuando hay una distorsión tan profunda, es cuando los profesionales levantan la bandera roja.
El contexto social dominicano, con sus propias presiones y particularidades, también podría influir en cómo se manifiesta y se percibe este fenómeno. En una sociedad que valora la familia, el trabajo y una cierta “normalidad” social, la aparición de identidades tan no convencionales puede generar aún más tensiones y confusiones, especialmente entre los más jóvenes que están en plena búsqueda de su identidad. ¿Será que la presión social, la influencia de las redes o la falta de espacios para la expresión de otras identidades están empujando a algunos a buscar refugio en estas auto-percepciones?
Aunque algunos podrían argumentar que se trata de una expresión de libertad individual o de neurodivergencia, la comunidad médica dominicana, por lo menos hasta ahora, está enfocada en los riesgos para la salud mental. No se trata de juzgar la identidad, sino de salvaguardar el bienestar. Si una persona cree ser un animal, ¿qué implicaciones tiene eso para su capacidad de funcionar en el mundo real, de cuidarse, de mantener relaciones saludables, de evitar situaciones de riesgo? Esas son las interrogantes que un profesional de la salud debe abordar con seriedad.
¿Y qué recomiendan los expertos si alguien o algún ser querido está metido en esta onda? Pues, lo primero es no perder la cabeza y buscar ayuda profesional de una vez. La doctora Gómez enfatizó la importancia de acudir a un especialista, ya sea psicólogo o psiquiatra, para una evaluación. ¡No hay que dejar que la vaina se ponga peor! Los niños, que son más vulnerables y están en una etapa crucial de formación de su identidad, requieren una atención especial y orientación constante. Los padres deben estar atentos a las señales, a lo que sus hijos ven en internet y a cómo están manejando sus emociones y su sentido de pertenencia.
En resumen, lo del Fenómeno Therian no es un relajo ni una chercha; es un tema que, según nuestros profesionales del patio, tiene el potencial de sacudir la salud mental de algunos y, por ende, la fibra social. La crisis de identidad colectiva es un asunto serio y con un impacto social importante, como bien concluyó la doctora Gómez. Es el momento de estar vigilantes, informarse bien y, si es necesario, tender la mano a quienes lo necesiten. La salud mental es primordial, y en esta isla, ¡tenemos que cuidarnos los unos a los otros!
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