Terra Nova: el negocio de cerdos de las tres hermanas

0

Ashley, Tiffany Marie y Priscilla Marie Almonte Gómez han sabido superar obstáculos.
Se trata de tres emprendedoras que desde pequeñas han venido ayudando a sus familiares con la cría de animales

En ocasiones, ya sea por temas de la propia sociedad o por la crianza dada por los padres en los hogares, resulta un tanto extraño pensar en mujeres que se dedican a las labores agropecuarias o simplemente que trabajan en el campo, criando animales. Es una actividad que a menudo se asocia más a los hombres. A pesar de estas creencias, hay decenas de mujeres que han decidido establecer sus negocios mediante la crianza de animales.

Las hermanas Almonte Gómez son tres jóvenes que han dejado a todos sorprendidos con su “Rancho Agropecuario Terra Nova”, donde se dedican exclusivamente a la crianza de cerdos.

Ashley Marie tiene 22 años, estudiante de Veterinaria en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU); Tiffany Marie Almonte Gómez con 21, es estudiante de Ingeniería Civil en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), y Priscilla Marie Almonte Gómez, de 20, es estudiante de Odontología en la Universidad Iberoamericana (UNIBE)
“Somos tres hermanas que desde pequeñas hemos sido muy unidas y siempre realizamos actividades que nos interesan a todas”, cuentan a elCaribe. Narran que su infancia se desarrolló en un ambiente muy familiar, donde aprendieron de sus padres los buenos valores y la importancia de una familia unida.

A temprana edad tenían mucho contacto con la naturaleza, debido a que los fines de semana, solían ir con sus progenitores a ver árboles y animales, y en ocasiones tuvieron la oportunidad de dormir en Valle Nuevo, Constanza.

Relatan que cuando tenían entre ocho y 10 años empezaron a practicar tenis de campo y las tres fueron miembros de la Selección Nacional Juvenil.

“El deporte nos permitió pasar temporadas compitiendo en Estados Unidos, además de viajar a competir en varios torneos representando al país. Al ser el tenis un deporte individual nos ayudó a desarrollar el espíritu de lucha y a aprender a levantarnos antes las adversidades y esto nos ha servido para ser fuertes en los negocios”, afirman.

Al ser cuestionadas sobre la razón por la que decidieron dedicarse a este oficio, responden que tenían el deseo de hacer algo juntas y que en varias ocasiones ayudaban a un tío que tenía una granja de pollos, ya sea vacunando o con las ventas.

A las emprendedoras jóvenes se les puede contactar por vía de las redes sociales @ranchoterranovard y por el número (829) 505-8806.

Una de sus abuelas era propietaria de una finca de engorde de ganado y debido a esto decidieron buscar un área agropecuaria donde pudieran desarrollar un negocio que les permitiera obtener la rentabilidad adecuada, pero implementando nuevas ideas de negocios y de desarrollo. Antes de dedicarse a los cerdos, inicialmente indagaron en el negocio de engorde de pollos, pero debido a que es un mercado muy controlado en el cual es muy difícil conseguir los pollitos para engordar, descartaron esa opción.

“En estas investigaciones encontramos que en muchos países con regulaciones muy avanzadas en cuanto al trato a los animales y a los desechos que ellos producen, hacen las cosas muy diferentes a lo tradicional en nuestro país. Esto nos motivó a implementar un sistema para la crianza y el engorde de cerdos que permitiera mantener a los animales en unas condiciones más parecidas a su ambiente natural y que nos ayudará con el manejo de los desechos que ellos producen”. Luego de conocer todos los detalles del negocio que tenían en mente y consultar con técnicos suramericanos, desarrollaron su proyecto utilizando el sistema de cama profunda, ya que les permitía mantener a los cerdos en espacios más amplios. También utilizan un suelo en cascarilla de arroz que les da una mayor comodidad, este luego de unos meses de uso se sustituye y se utiliza como abono para la tierra.

Destacan que, a pesar de su juventud, siempre han tenido el deseo de desarrollar su propio negocio. “Que mejor que hacerlo con algo que nos gusta y nos apasiona. Y si a todo esto le agregamos que estamos produciendo alimentos para el ser humano, es una motivación más que suficiente”, agregan.

Inundación que dio pie a colocación del nombre

El nombre de esta empresa fue elegido porque cuando iniciaron la finca donde planeaban establecerse, en 2018, sufrió una inundación a causa de una tormenta, lo que provocó que perdieran más del 50 % de los animales que tenían. En español, el nombre del rancho agropecuario, vendría siendo “tierra nueva”. Como un complemento del proyecto han sembrado unas 3,000 matas de plátanos. Las emprendedoras explican que a pesar de iniciar en el 2017 con cinco cerdas madres, la inundación fue un duro golpe, ya que habían incurrido en financiamientos bancarios para el desarrollo del negocio y al detenerse la producción fue muy difícil manejar los compromisos financieros que teníamos. “Esto nos llevó a un período de casi dos años tocando puertas, tanto en el sector privado como en el gubernamental, explicando lo que nos había pasado y buscando el apoyo financiero”, rememoran.

Negocio
Las hermanas Almonte Gómez han dejado a todos sorprendidos con su “Rancho Agropecuario Terra Nova”.

Van 4 años
Con cinco cerdas se inició en el 2017 lo que ha ido expandiéndose como actividad productiva y de negocio