Toma nota: viaje gastronómico por las cenas de Nochevieja de otros países

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Llega la Nochevieja tras un año, una vez más, un poco peculiar, del que todo el mundo parece ya cansado. La despedida de 2021 deja atrás las luces y las sombras para volver a reiniciar de nuevo: vuelven los buenos propósitos, las ideas de cambiar de vida en caso de que uno no esté satisfecho con la actual y la clásica y temida cuesta de enero. Pero antes de todo eso está la noche de fin de año, en la que todo el mundo se reúne frente a la mesa para celebrar que sigue vivo y que cualquier tiempo futuro será mejor (cruzamos los dedos).

La Nochevieja también es una demostración clara del mundo globalizado en el que vivimos. En ese día concreto, todo el mundo está pendiente de cómo se celebra el cambio de año en el resto de países del planeta. Fuegos artificiales, matasuegras, uvas y, por supuesto, mucha comida. Por lo menos así es en nuestro país: quizá porque son costumbres bastante arraigadas (en realidad, eso de comer uvas de manera masiva como símbolo de buena suerte antes de acabar el año comenzó a hacerse popular en 1909) nos sorprenden las tradiciones de otros sitios. Más de uno arruga la frente al descubrir que en Portugal se comen pasas y en Italia lentejas.

Esa costumbre tan nuestra de comer uvas como símbolo de buena suerte antes de acabar el año no fue popular hasta 1909

En cuanto a los platos y tradiciones típicas, cada lugar es un mundo. Nunca mejor dicho, si las cosas cambian de un hogar a otro, no digamos de un país al siguiente. Sentados frente a una mesa, todos somos diferentes y tenemos nuestras propias tradiciones bien arraigadas. Ejemplo de ello es el Hogmanay escocés: una palabra del antiguo gaélico que hace referencia a una fiesta pagana celebrada durante el solsticio de invierno. La creencia es que, para obtener buena suerte, la primera persona que atraviese el portal de tu casa después de la medianoche del día de Año Nuevo debe ser un hombre de cabello oscuro. Como tradición, estas personas deben traer consigo galletas de mantequilla, sal, carbón y whisky como obsequios, lo que contribuirá aún más a la buena fortuna.

placeholderOliebollen holandeses.
Oliebollen holandeses.

Una pequeña curiosidad europea y arcaica, como lo es para los holandeses eso de comer ‘oliebollen’ (literalmente ‘bolas de aceite’): unos buñuelos con sabor muy similar a los donuts que llevan por tierras holandesas más tiempo que el cristianismo. Una masa de harina, agua, levadura, sal y leche que es difícil no encontrar en cualquier hogar holandés en esas fechas marcadas, aunque también son extremadamente populares en Dinamarca y algunas partes de Alemania, y sirven para recibir el año de forma más dulce.

En Estonia existe la vieja costumbre de que se tiene que comer entre siete y 12 veces en Nochevieja. Chucrut, áspic de carne desmigada…

Es inevitable: la comida une. Por tanto, cuanto más se coma, más unido estará uno. Al menos eso deben pensar en Estonia, donde, según nos cuenta Marlen Rein, encargada de Asuntos Políticos y Económicos de la embajada de dicho país en Madrid, se tiene que comer al menos siete (o 12) veces. “Eso garantiza un nuevo año de prosperidad, es una vieja creencia”.

“Tenemos otras costumbres, como fundir la herradura para predecir el futuro, ir a la sauna, hacer una hoguera o no hacer compras el primer día del año, pero en cuanto a las tradiciones gastronómicas, es común dejar la comida en la mesa por la noche para los familiares fallecidos. Antes se comían platos del estilo carne de cerdo asado al horno, patatas, chucrut, áspic de carne desmigada, morcilla con confitura de arándanos rojos, ensalada de calabaza marinada… Pero hoy en día no hay nada obligatorio como pueden ser las uvas en España. Aunque el champán nunca falta para desear salud en los primeros segundos del Año Nuevo”, apunta.

Costumbres fuera de Europa

¿Y la costumbre del pavo? No solo es típica de Estados Unidos, en México también se considera un plato ineludible. Así lo confirma Roberto Ruiz, chef de Barracuda MX y Mantarraya MX: “También hacemos un bacalao, lo más parecido a la vizcaína, lo cual es bastante tradicional porque en México no comemos nunca dicho pescado más que en esa fiesta. Luego se hace una ensalada dulce de manzana con nueces y piña (una parte fundamental de las guarniciones). Lo normal es que cada familia lleve un plato y todas beben un ponche hecho con frutas que solo existen en esta época en México, como las cañas, las guayabas o los tejocotes. La comida y la cena son muy importantes sin duda, pero curiosamente el momento que tiene más importancia es el del recalentado: todos los guisos y caldos saben mejor al día siguiente, y hay un desayuno que empieza según se levanta la gente (sobre las 12 aproximadas) en el que se vuelve a comer un poco todo, de manera informal. Es el cierre de la Navidad”.

En México se despiden las navidades con ‘el recalentado’: en Año Nuevo, la gente se levanta y desayuna lo que se sirvió el día anterior

En la India, según cuenta Vikas Nath, dueño de Benares, restaurante de alta cocina india genuina de Madrid, la gente suele celebrar la llegada del nuevo año en restaurantes o en casas, reuniendo a todo el mundo, y con whisky alrededor de la mesa. “Se preparan, principalmente a la parrilla, tikkas y kebabs, junto a un acompañamiento como lentejas y pan. Cerca de la medianoche, la gente sale a las calles y al centro de las ciudades para ver las luces y los fuegos artificiales. Sin embargo, hay otros que prefieren quedarse en casa o en el interior de clubes exclusivos para miembros, donde al filo de la medianoche, debido a los dos siglos de colonialismo británico, la gente se toma de la mano y canta ‘Auld lang syne’, una vieja canción escocesa basada en la letra escrita por Robert Burns, que recuerda el año pasado y da la bienvenida al nuevo”, explica.

placeholderKofta con anguila para Nochevieja, del restaurante Benares.
Kofta con anguila para Nochevieja, del restaurante Benares.

Siguiendo con Asia, en Japón, en Nochevieja se celebra el denominado Joya no Kane una tradición del budismo japonés que se realiza justo en el momento de paso a un año nuevo. “Consiste en hacer sonar 108 campanadas en los templos budistas”, cuenta Nao Hanginoya, chef en el grupo NOMO. “Este número es considerado sagrado en el budismo, porque se considera que los seres humanos tenemos 108 pecados terrenales y humanos de los que debemos deshacernos al comienzo de cada año. Y de forma cultural, además de las campanadas, es tradición realizar los rituales de purificación y oración típicos de los templos budistas, por ejemplo, ‘bañarnos’ en el humo del incienso encendido. Esa noche se consume el toshikoshi-soba o el toshikoshi-udon, esta costumbre se asocia con el consumo de fideos largos como la forma de recibir el cambio de año. Es algo así como un simbolismo de larga vida para el año que entra”.

En Japón, se cena toshikoshi-soba o toshikoshi-udon, porque hay costumbre de comer platos de fideos largos, que simbolizan una vida larga

Al final, pese a las distintas tradiciones y comidas implicadas, la Nochevieja es la misma en todas partes. Ese momento en que ahuyentamos los malos espíritus y buscamos la suerte de cara al futuro, rodeados de nuestros seres queridos. La demostración de que detrás de toda la tecnología y la secularización, seguimos creyendo un poco en la magia. Por lo menos en esa noche en la que, por una vez, todo el mundo celebra lo mismo sin distinciones ni barreras.

Llega la Nochevieja tras un año, una vez más, un poco peculiar, del que todo el mundo parece ya cansado. La despedida de 2021 deja atrás las luces y las sombras para volver a reiniciar de nuevo: vuelven los buenos propósitos, las ideas de cambiar de vida en caso de que uno no esté satisfecho con la actual y la clásica y temida cuesta de enero. Pero antes de todo eso está la noche de fin de año, en la que todo el mundo se reúne frente a la mesa para celebrar que sigue vivo y que cualquier tiempo futuro será mejor (cruzamos los dedos).

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