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EL AUTOR es Master en Gestión y Políticas Públicas. Reside en Santo Domingo

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Una respuesta policial fallida. Así se le llamó a la falta de eficacia que tuvo la policía de UVALDE, Texas, en Estados Unidos en dar respuesta rápida a un tiroteo en una escuela donde murieron 19 estudiantes y dos maestras lo que causó grandes críticas a la policía estatal por esta no cumplir el protocolo de neutralizar el perpetrador de forma inmediata, incidente que dejó las familias destrozadas por la pérdida de sus hijos y la impotencia de actuar para evitar tales hechos. Los policías alegaron falta de equipos. Finalmente, el ocupante fue abatido por las fuerzas policiales.

Hoy nos encontramos con situaciones de preocupación por el aumento de los crímenes, secuestros; las rivalidades entre el microtráfico de drogas (que traen muertes), las desapariciones y atracos de personas y negocios en cualquier hora del día en diferentes barrios de Santo Domingo, Santiago de los caballeros y otras provincias y la ciudadanía se pregunta, ¿cómo es posible que en pleno día puedan ocurrir tantos actos delictivos y la policía que debe ser preventiva no lo impide?

Creo, con toda sinceridad que la policía debe ser transformada en un verdadero cuerpo de orden público, donde ellos no sientan que son jefes de las personas, ni dueños de negocios, sino que son defensores del orden público y de la paz social. El autoritarismo que reflejan los funcionarios y subalternos del orden público son inaceptables, porque ellos piensan que son los papás de los ciudadanos (eso no es orden público), eso es dictadura.

La ley orgánica número 590-16 de la Policía Nacional de la República Dominicana, establece en su artículo 5, que la misión de la policía es: 1. Proteger la vida, la integridad y la seguridad de las personas 2. Garantizar el libre ejercicio de los derechos y libertades 3. Prevenir acciones delictivas, perseguirlas e investigarlas bajo la dirección del ministerio público 4. Preservar el orden público. 5. Velar por el respeto a la propiedad pública y privada. 6. Promover la convivencia ciudadana y colaborar con la comunidad en la identificación y solución de los problemas de seguridad ciudadana, a fin de contribuir a la consecución de la paz ciudadana. 7. Traducir las personas que infringen la ley al ministerio público. Esta ley tiene su base en el artículo 255 de la constitución de La República.

Muchos ciudadanos se han pronunciado sobre una posible destitución del ministro de interior y creo que están equivocadas. El ministerio de interior tiene un plan estratégico de seguridad ciudadana y quién debe ejecutarlo son las autoridades policiacas. Por eso el ministro ha dicho que la parte de ejecución deben preguntárselo al jefe de la policía y él está en lo correcto. El jefe de la policía no debería hacer amenazas de que “sus juegos son pesados”. Debería actuar dentro del marco de la ley y no tomar las cosas de manera personal.

Se sabe que el propio jefe de la policía, sus colaboradores y subalternos fueron formados bajo los mismos criterios de cultura policial y no se le puede pedir al jefe que cambie la manera de cómo fue formado y mucho menos le podría decir a los policías que la cambien porque entonces estarían renegando al sistema de educación bajo el cual fueron formados y todos abuelos e hijos saben que lo hicieron para una época represiva y esos métodos de regresión lo aplicaban sobre la población y eso, en estos tiempos no funciona.

Los conflictos sociales y políticos que dejaron los acontecimientos de la revolución de abril de 1965 y que fueron aplacados con el gobierno autoritario del Dr. Joaquín Balaguer con una policía antimotín y de choque, cuyo fin era lograr el reencuentro de la familia dominicana. Las movilizaciones de esa época ya pasaron, hoy habrá de haber una policía de orden, enfocada en el control de los actos delictivos y luchar por la paz ciudadana.

Si se quiere lograr mejores resultados hay que cambiar la forma de hacer las cosas; la policía de hoy debe aprender a socializar con los ciudadanos sin pensar que esos ciudadanos son subalternos a ellos. Ellos deben justificar la existencia de la ley para lograr el orden, sin necesidad de amenazas, chantaje y coerción. Además de cambiar la cultura policial vieja por una nueva, entonces sería capaz de conseguir una acción de paz, donde el ciudadano se sienta protegido en vez de perseguido.

Con eso estarían promoviendo una sociedad de paz porque predicamos el respeto, no la violencia, seríamos una sociedad sana porque no predicaremos la muerte sino la vida. Para crear una cultura con una seguridad ciudadana que proteja a los ciudadanos, tengamos una policía de paz no de enfrentamiento, tengamos una policía aplaudida por la gente y salir de la cultura del pasado y no más, una policía fallida y las calles llenas de muertos.

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