Una semana con el Watch Series 7: ¿merece la pena el nuevo ‘smartwatch’ de Apple?

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Apple lleva años intentando convencer al consumidor de subirse a la ola de los relojes inteligentes. Esos que lo mismo te sirven para mirar la hora, que te cuentan los pasos y te muestran notificaciones de correo o WhatsApp en pantalla. Hasta la fecha no se puede decir que el invento le haya salido mal a la empresa del iPhone. Ni mucho menos. Así lo demuestra el que el dispositivo cuente con más de 100 millones de usuarios y cerca de un 30% de cuota de mercado.

La firma de la manzana ha lanzado recientemente el Apple Watch Series 7, con el que espera engordar todavía más los datos de venta de sus hermanos más mayores. El dispositivo,

 que de acuerdo con los analistas iba a lucir un diseño muy distinto al acostumbrado -más cercano a las formas de los últimos iPhone- al final tiene una apariencia, prácticamente, similar a la de los modelos inmediatamente anteriores. Evidentemente hay cambios, como el aumento considerable en el tamaño de las esferas; pero, en ningún caso, suponen una revolución. Por el contrario, estamos ante una revisión bastante ligera.

Más pantalla, igual de cómodo

Las similitudes en la apariencia del nuevo modelo y del Series 6, que es directamente el anterior, son evidentes. Las formas, prácticamente, calcadas; y eso no es malo en absoluto, ya que, si el pasado resultaba muy cómodo en la muñeca, exactamente lo mismo ocurre con el Series 7. En concreto, el panel crece un 20%. También sube un poco el peso, pero tampoco de forma especialmente apreciable.

El incremento de pantalla viene muy bien a la hora de desbloquear el ‘smartwatch’ e interactuar con las aplicaciones instaladas. Resulta mucho más cómodo que en modelos anteriores. También se agradece el que, a pesar del incremento en el tamaño del panel, finalmente las correas de los modelos anteriores sigan siendo compatibles, algo que, en un primer momento, no estaba tan claro que fuese a ocurrir. Esto no implica que encajen exactamente igual de bien que en el resto de dispositivos; sin embargo, no hay riesgo de que el enganche falle y el reloj acaba estrellado en el suelo. Lo que, en el caso del Series 7, tampoco sería el fin del mundo. Al menos, sobre el papel.

El Watch Series 7 (izquierda) junto al 6
El Watch Series 7 (izquierda) junto al 6 – R. A.

Apple se ha esforzado para fabricar su reloj más resistente hasta la fecha; en concreto, el cristal es un 50% más grueso que en el Series 6. Aunque en ABC no nos hemos dedicado a lanzar el nuevo reloj contra el suelo, la esfera se siente especialmente resistente a golpes y arañazos. En más de 7 días de uso el panel no tiene ni una marca. Además, cuenta con protección contra el agua, que ya estaba presente en el anterior modelo y permite realizar inmersiones de hasta 50 metros, y al polvo.

La pantalla también es más brillante cuando el dispositivo está inactivo, en concreto un 70%. Gracias a la tecnología LTPO, y a esta novedad, el usuario puede consultar la hora o la actividad sin necesidad de mirar directamente a la esfera. En caso de que el reloj detecte movimiento que indique que el usuario quiere consultarlo, el brillo aumentará el doble. En concreto, pasará de los 500 a los 1.000 nits.

Para el deporte y la salud

El Series 7 sigue estando especialmente enfocado a la salud y al deporte. En su trasera recoge los mismos sensores que el anterior modelo, que permiten medir el oxígeno en sangre o la realización de electrocardiogramas. Para el deporte contamos, por ejemplo, con el clásico cronómetro y con la ‘app’ Entrenos. Aquí podemos seleccionar entre varios tipos de ejercicio -desde bicicleta hasta pilates o natación- y el reloj mostrará información sobre el progreso, la frecuencia cardiaca o el tiempo de entrenamiento.

Este tipo de funcionalidades siempre han resultado útiles para los amantes del deporte. Y, sin duda, lo serán todavía más cuando la plataforma de ejercicios online Apple Fitness + esté disponible en España.

El Series 7, además, incorpora nuevas esferas disponibles; algunas más minimalistas y otras más centradas en mostrar información al usuario sobre la actividad que ha realizado durante el día -lo que ha caminado, el tiempo que ha pasado de pie- la hora o la temperatura. Los parámetros de actividad se pueden cambiar perfectamente desde la aplicación del mismo nombre para configurar unos objetivos concretos. Cuando se cumplen, el dispositivo muestra alertas. Lo mismo ocurre si estamos haciendo ejercicio y no hemos informado al reloj.

Más allá de esto, el dispositivo sigue contando con chip NFC, lo que permite realizar pagos sin tener que sacar la cartera. Esta es una de las funcionalidades más interesantes del dispositivo, especialmente ahora que las mascarillas han complicado un poco los pagos a través de los iPhone más recientes, que no cuentan con lector de huellas. También se puede utilizar para hacer llamadas o recibirlas, que no es lo más cómodo del mundo, pero ahí está la funcionalidad. Lo que no estaba hasta ahora es el teclado QWERTY, que permite escribir mensajes exactamente igual que en un iPhone o cualquier otro ‘smartphone’.

Como corazón, el reloj lleva un chip S7 que, a todas luces, ofrece un rendimiento similar al S6.En batería sí que se nota un salto. La autonomía del reloj sigue moviendose en torno a las 18 horas. Sin embargo, cuenta con carga rápida que permite alcanzar el 80% en unos 45 minutos. No está mal, igual que tampoco lo está que el cable venga con entrada USB-C. Con todo, el usuario tendrá que ser consciente de que, al menos una vez al día, va a tener que enchufar el reloj a la corriente.

¿Merece la pena?

El principal reclamo del dispositivo figura en el aumento de la pantalla. Respecto a los precios, arrancan en los 429 euros en la versión con caja de 41 mm o 459 euros si es la de 45 mm. Como hemos dicho, el principal reclamo es el aumento de la pantalla, más allá de eso, el reloj no ofrece grandes novedades que justifiquen un salto, al menos para aquellos usuarios que cuenten con la generación inmediatamente anterior.