Una violación a los derechos humanos de los pobladores de la frontera

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A sabiendas, que una verja fronteriza por mas dispositivos inteligentes que muestre, sin ningún estudio público de Evaluación de Impacto Económico (EIE) ni de Evaluación de Impacto Ambiental  (EIA) ni de Evaluación de Impacto Social (EIS) que tome en cuenta  los derechos de los actores  fronterizos, en pleno siglo XXI es una barbaridad.

Porque viola la Ley 64-00 sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales, en tanto este es un proyecto tipificado tipo A, que requiere de estudios. Un muro fronterizo al margen de la ley que no ha observado ninguna norma, presentado al país como un triunfo político.

Una hipocresía del Gobierno, porque el presidente Abinader da el primer picazo en la provincia de Dajabón (donde van a desplazar personas), precisamente, en el año que los legisladores fronterizos, habían denunciado las pretensiones de las autoridades de  reducir la inversión pública en la frontera, y que el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD), en el análisis de coyuntura  de enero (la publicación mensual ¨Monitor de la frontera¨ del Observatorio Fronterizo del MPyD), confirma el hecho económico.

En el Presupuesto General de la Nación (PGN) aprobado para  el 2022 se registra una reducción de la ¨ inversión total y per cápita con respeto al 2021 de un 38.3 porciento¨ de la inversión pública fronteriza programada.

En esta primera etapa la verja fronteriza de 54 kilómetros despoja a la fronterizos de 1,750 millones de pesos, que dentro de una ¨Estrategia de Desarrollo de la Zona Fronteriza¨ bien formulada, democrática y participativa, como establece el artículo 10 de la Constitución y la Estrategia Nacional de Desarrollo (END) se destinarían para desarrollar el capital social y humano y readecuar el capital físico de la frontera, para generar  oportunidades empresariales y empleos, que impulsen procesos de encadenamientos productivos y nuevas riquezas.

El presidente Abinader ha venido a la frontera, como el personaje de Melquiades de ¨Cien años de soledad¨ de García Márquez, con sus artilugios   mecánicos y   tecnologías de punta a construir un muro (para aislar al Macondo fronterizo) que va a alterar no solo las formas espaciales fronterizas sino la dinámica de interacciones sociales de los pobladores transfronterizos.

Sin emprender un proceso de construcción de una ¨licencia social para operar¨   la  iniciativa  del muro o sea sin buscar un ¨nivel de aceptación o aprobación… por parte de los actores involucrados, especialmente comunidades locales afectadas¨: los habitantes de la frontera dominicana, que es una parte de la nación.

Igual en todo, en Manzanillo, en Pepillo Salcedo, Montecristi están construyendo  una  terminal  de gas privada, en la zona de amortiguamiento  del  Refugio de de Vida Silvestre de la Laguna Saladilla, sin ningún estudio público de Evaluación de Impacto Ambiental ni de Evaluación de Impacto Social con la complicidad  de las autoridades locales, el Ministerio de Medio Ambiente y las Organizaciones No Gubernamentales de las zonas.

Al gobierno de Abinader  en los planes y proyectos que desarrolla en la frontera  le ha faltado aplicar un ¨enfoque basado en los derechos humanos¨, muy poca transparencia en las ejecuciones de los proyectos, conlicitaciones subterráneas (Reconstrucción del puerto de Manzanillo).

La construcción de un muro sin un Estudio de Impacto Social, solo para satisfacer los egos yla racionalidad económica de los grupos conservadores, más que bien para el país, o específicamente para la región fronteriza podría generar, un ¨riesgo social¨ impredecible.

Con este nuevo estilo de gobernanza fronteriza solo sale perjudicado el pequeño comercio transfronterizo y la dinámica de las interacciones de la economía regional, porque están poniendo en riesgo los ¨medios de subsistencia sostenibles¨, (activos, capitales) y de las estrategias de subsistencia¨.

En medio de esta inflación galopante, ¨las personas necesitan medios de subsistencia sostenibles para sobrevivir, por lo que todas las intervenciones necesitan considerar los impactos en los medios de subsistencia de las personas¨. Los proyectos de esta magnitud tienen que anticiparse a los riesgos sociales y presentar los planes de Gestión y Monitoreo de los riesgos sociales, que estoy seguro que serán muchos.

Ojalá que la Escuela de Sociología de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UASD y las escuelas de recursos naturales de la PUCMM, el ISA, la UNPHU, la Academia de Ciencias de la Republica Dominicana… se pronunciaran al respecto sobre los estudios de impacto ambiental y de impacto social de esta obra.

Porque la frontera dominicana: la frontera fluvial (¨El Masacre se pasa a pie¨, pero no así el Artibonito, ni el río Pedernales y otros tantos espejos de agua) es tan grande como la frontera territorial. Veremos muchos niños ahogados en los brazos de sus padres como en rio Bravo. El Gobierno está jugando con riesgos sociales impredecibles.

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jpm-am

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