La cosa está dura en Los Alcarrizos, mi gente. Imagínense el disgusto: un grupo de ex trabajadores del Ayuntamiento de la zona lleva ya un año en una espera que parece interminable, sin poder echarle mano a sus ‘chelitos’ de la pensión. A pesar de estar incluidos en el decreto 164-25, una disposición que supuestamente ponía fin a su calvario, estos Pensionados Los Alcarrizos siguen con las manos vacías. Es una ‘vaina’ que desanima, sobre todo cuando uno ha dedicado más de dos décadas al servicio público, dándolo todo por el pueblo.
Esta situación no es cualquier ‘chercha’; estamos hablando de gente que cumplió su parte del trato con el Estado. Sirvieron con entrega por más de veinte años, echando la pata día tras día para que el Ayuntamiento de Los Alcarrizos funcionara como la gente. Ahora, cuando les toca descansar y vivir la vejez con la dignidad que se ganaron, se encuentran en un ‘aprieto’ económico que los tiene con el alma en un hilo. La burocracia, a veces, se convierte en un verdadero ‘dolor de cabeza’ para nuestra gente humilde.
El decreto presidencial 164-25 es claro: establece su derecho a una pensión. Sin embargo, la brecha entre lo que dice el papel y la realidad es gigante. La denuncia apunta a una falta de coordinación o, quién sabe, un ‘tranque’ administrativo entre el Ayuntamiento y la Dirección General de Jubilaciones y Pensiones. ¿Cómo es posible que una orden del presidente no se ejecute con la rapidez y seriedad que el caso amerita? Es el pan de cada día de estos ‘viejitos’ lo que está en juego.
La importancia de una pensión en la República Dominicana va más allá de un simple pago; para muchos, es el único sustento para medicinas, comida y las necesidades básicas del hogar. La demora de un año no es solo una inconveniencia; es una ‘crisis’ humanitaria para estas familias. El llamado al presidente Luis Abinader no es por capricho, sino por pura necesidad, esperando que ‘meta la mano’ y acelere este proceso para que el ‘tigueraje’ que sirvió a la nación pueda ver sus pagos.
Casos como el de estos ex-empleados de Los Alcarrizos nos recuerdan la fragilidad de nuestro sistema de pensiones y la necesidad imperante de fortalecer las instituciones. No solo se trata de emitir decretos, sino de asegurar que se cumplan a cabalidad y sin dilaciones. La transparencia y eficiencia en la administración pública son claves para evitar que más ‘gente buena’ se vea en esta misma situación. Ya está bueno de esperar por lo que a uno le pertenece ‘de una vez por todas’.
Es de esperar que las autoridades competentes, tanto a nivel municipal como central, se pongan ‘las pilas’ y le den una solución definitiva a esta ‘vaina’. La confianza de la ciudadanía en sus instituciones se cimienta en el cumplimiento de estos compromisos tan básicos. Nuestros adultos mayores merecen vivir con la tranquilidad y el respeto que se ganaron con años de trabajo honesto y constante. ¡Ya es hora de que les paguen sus ‘cuartos’!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



