Vitalik Buterin, cofundador de Ethereum, ha identificado tres desafíos estructurales que las monedas estables deben resolver para garantizar su supervivencia a largo plazo.
Para Vitalik, el ecosistema actual depende excesivamente de infraestructuras tradicionales, por lo que la sostenibilidad de estos activos no es solo una cuestión de paridad, sino de autonomía técnica y financiera.
La vinculación con el dóla, podría ser visto como un riesgo de cara a las próximas décadas para las stablecoins. Ante una posible inflación o inestabilidad económica global, el desarrollador propone buscar índices de valor independientes.
«Parte de la visión de la resiliencia ante los Estados-nación debería ser la independencia incluso de ese ticker de precio [del dólar]», sentenció Buterin.
Anteriormente ya Vitalik ha señalado el poder que tienen las stablecoins sobre las redes. En 2022, el desarrollador explicó que las stablecoins podrían decidir el futuro de la red de Ethereum en caso de un fork o bifurcación, según se reportó en CriptoNoticias.
Hacia una nueva arquitectura de estabilidad
La gobernanza es el segundo punto crítico. Buterin advierte que los sistemas controlados exclusivamente por poseedores de tokens son vulnerables a ser «capturados» por grandes capitales.
Si el costo de atacar un protocolo es menor que su valor, la seguridad se rompe. Esto obliga a los protocolos a cobrar comisiones excesivas para protegerse, perjudicando la experiencia del usuario final.
Finalmente, el staking de Ethereum compite por el capital. Vitalik señala que, si bloquear ETH en la red es más rentable que usarlo como colateral, la liquidez de las stablecoins descentralizadas siempre será limitada.
Buterin propone integrar el rendimiento del staking en los activos de garantía. El objetivo es que el colateral genere valor mientras respalda la moneda, manteniendo mecanismos de reequilibrio dinámico ante la volatilidad. Esto crea un flujo de participantes gracias a los incentivos propios de la red.



