En Europa, el cambio hacia los coches eléctricos es irrefrenable con leyes que prohíben la venta de vehículos de combustión a partir de 2035, aunque ha habido cambios. Pese a esto, ha provocado que grandes marcas tengan que mover ficha a toda velocidad, aunque no están del todo conformes.
Algunas compañías habían apostado tanto a la carta del eléctrico que ahora se ven contra las cuerdas. Es el caso de varias marcas del Grupo Stellantis o de firmas como Volvo, que anunciaron hace años que estarían cerca de ser 100% eléctricas a estas alturas. La realidad es que ni de lejos.
Pero en Estados Unidos, parece que esta transición va a otro ritmo. El mercado está viviendo una desaceleración de compras, en parte debido a la reducción de incentivos fiscales que frenaron la demanda.
Entre estas diferencias, nace un fenómeno curioso. Los estadounidenses cambian sus coches eléctricos cada 3 o 4 años, mientras que los de gasolina aguantan más de una década.
Joseba Barrenengoa, ingeniero experto y CEO de Easygas, ha explicado este fenómeno en su canal de YouTube. Su opinión apunta principalmente al miedo que genera la batería de los vehículos eléctricos. “De lo que pagas de un coche, la mitad es prácticamente lo que vale la batería, y eso es un riesgo demasiado alto”, comenta.
Por eso, muchos optan por contratos de renting a corto plazo, normalmente de tres o cuatro años, que permiten probar la experiencia con tranquilidad sin comprometerse a largo plazo y, a partir de ahí, tomar la decisión mientras se pasan estos años que se prevén convulsos.
La clave aquí es que, si la batería da problemas durante ese tiempo de uso, simplemente se devuelve el vehículo y se recibe uno nuevo. Con esto, el riesgo de que te salga por un ojo de la cara cambiar la batería desaparece y con ello el miedo a dar el salto definitivo.
En España el tema del coche eléctrico no termina de encajar
La regulación aprieta a los fabricantes para que vendan coches con muy bajas emisiones y a partir de 2035, en teoría, se acabó la venta de vehículos con motor de combustión. Pero el camino hasta llegar ahí es casi tarea imposible.
La Unión Europea ha impuesto desde enero de 2025 la llamada normativa CAFE, que limita las emisiones medias de CO₂ por coche vendido a 93,6 gramos por kilómetro. Esto significa que cada fabricante debe ir reduciendo la contaminación total de su flota de modelos nuevos o enfrentarse a multas muy caras.
Y las forma más efectiva de hacerlo es, lógicamente, vendiendo más coches eléctricos o híbridos enchufables. Sin embargo, y viendo como esto realmente se está saliendo de control, parece que la UE ha decidido dar algo de banda ancha.
En concreto, ha anunciado recientemente un cambio con respecto a su estrategia sobre la eliminación total de los coches de combustión a partir de 2035. Lo que en un principio era un objetivo claro y firme, ahora se pone sobre la mesa una revisión inminente que podría cambiar las reglas del juego para fabricantes y consumidores.
De hecho, la Comisión Europea adelanta a finales de 2025 esa evaluación, casi diez años antes de la fecha marcada para prohibir vender coches nuevos con motor gasolina o diésel. Se plantean opciones como admitir furgonetas híbridas enchufables, con autonomía extendida o incluso que usen combustibles neutros en carbono.
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Etiquetas: Baterias, Coche eléctrico
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).





