¡Klk, mi gente! La calle dominicana está a punto de ver un cambio importante en la forma en que nos movemos. El Gobierno, a través de la Ministra de Interior y Policía, Faride Raful, ha anunciado que esta semana se realizará una reunión interinstitucional para, por fin, ponerle un coto al desorden y regular el uso de las Patinetas Eléctricas. La verdad del caso es que esta vaina ya era necesaria, porque los accidentes que involucran a menores de edad se han disparado un viaje y hay que darle mente a la seguridad.
Asegún la ministra Raful, el objetivo principal de este nuevo coro es establecer lineamientos claros que permitan prevenir lesiones y, lo más importante, muertes evitables. Es que el uso actual de estos aparaticos está exponiendo la vida de muchos tigueritos y tigueritas, y eso no está de lo más bien. La popularidad de las patinetas eléctricas ha crecido como la espuma en los últimos años en nuestras ciudades, ofreciendo una alternativa jevi para el transporte personal, evadir los tapones infernales y hasta para el turismo, pero con esa comodidad viene una responsabilidad que muchos, con to’ y to’, no han asumido.
Imagínense el cuadro: un chamo en una patineta eléctrica a toda velocidad por la acera, sin casco, zigzagueando entre peatones, o lo que es peor, metiéndose en la calle en medio del tráfico. Esa es la película de terror que se vive a diario en muchos de nuestros barrios y avenidas principales. Las patinetas, conocidas globalmente como e-scooters, se han vuelto un fenómeno urbano que ha revolucionado la micro-movilidad. En países como los nuestros, donde la infraestructura vial muchas veces deja mucho que desear y las opciones de transporte público son limitadas, estos dispositivos prometían una solución ágil y económica. Pero nadie se imaginó la magnitud del lio que se iba a armar si no se regulaban de una vez.
La falta de una legislación específica para estos vehículos ha creado un vacío legal. Ni son bicicletas, ni son motoras, entonces, ¿dónde encajan? Este limbo ha permitido que se usen sin supervisión, sin límites de velocidad ni edad, y sin los equipos de protección mínimos. Esto ha resultado en un aumento preocupante de los accidentes, llenando las salas de emergencia de nuestros hospitales con casos de fracturas, traumatismos craneales y otras lesiones graves, especialmente en menores.
La Ministra Raful fue clara al decir que en esta semana, junto a la Procuraduría General de la República y las instituciones que integran la Fuerza de Tarea, se trabajará en los lineamientos necesarios para regular su uso y, esperemos, salvar muchas vidas. Esta iniciativa se enmarca en las reuniones de seguimiento al Plan de Seguridad Ciudadana, que encabeza el mismísimo presidente Luis Abinader, donde también se discutieron avances en la reducción de homicidios y robos en el país. O sea, el Gobierno está metiéndole el pecho a la seguridad en todas sus facetas, no solo la delincuencia tradicional, sino también la vial.
¿Y qué podemos esperar de estas nuevas regulaciones? Es probable que se establezcan límites de edad para el uso de patinetas, quizás a partir de los 16 o 18 años, como sucede en muchos países desarrollados. También se podría exigir el uso obligatorio de casco y otros equipos de protección, como rodilleras y coderas. No sería de extrañar que se fijen zonas específicas para su circulación, prohibiéndolas en aceras muy transitadas o en avenidas de alto flujo vehicular, y quizás incluso se determine una velocidad máxima permitida. En algunas ciudades del mundo, incluso se requiere una licencia o un registro para operarlas.
Esta medida es un paso adelante para la seguridad vial en el país. Recordemos que la vida es una sola y que una chercha no puede terminar en desgracia por no tomar las precauciones de lugar. La educación vial y la concienciación serán clave para que estas nuevas normativas se cumplan a cabalidad. Los padres tienen un papel fundamental en esto, supervisando a sus hijos y asegurándose de que entiendan los riesgos y las reglas. No es un bulto, es seguridad de verdad.
En resumen, la regulación de las patinetas eléctricas es una noticia bacana, aunque llegue un poquito tarde. Más vale tarde que nunca para ponerle orden a la calle y proteger a nuestros chamacos. Es hora de que el tigueraje de las patinetas entienda que hay reglas que seguir para que la diversión no se convierta en un dolor de cabeza, o peor aún, en una tragedia. Estaremos dándole seguimiento a este coro para ver qué depara el futuro para los que se mueven sobre ruedas eléctricas.
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