¡Klk, mi gente! Aquí estamos una vez más, echándole ojo a lo que pasa en nuestro país. Y es que el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) no se anda con chiquitas cuando se trata de nuestra seguridad. Han disparado la alerta verde en todas nuestras costas, y el motivo es simple: se nos viene encima un fuerte oleaje que está poniendo de cabeza las condiciones marítimas, tanto en el Atlántico como en el Caribe. Esto no es para relajo, es una vaina seria que se debe tomar en cuenta.
Asegún el boletín del Instituto Dominicano de Meteorología (INDOMET), esta situación del mar revuelto y vientos que no son normales, se va a mantener por lo menos entre 24 y 48 horas. Imagínense ustedes, esto significa que el peligro de inundaciones costeras menores está ahí, sobre todo cuando la marea esté en su punto más alto. Así que, si usted vive cerca de la playa o tiene un negocio por ahí, es hora de poner las barbas en remojo y estar ready para cualquier cosa.
Cuando el COE nos avisa con una alerta verde, lo que nos están diciendo es que debemos estar vigilantes. No es una alerta roja donde ya la vaina está encima, pero tampoco es para estar con la mente en blanco. Es una señal para que las comunidades costeras, los pescadores, los bañistas y, en fin, todo el que tenga que ver con el mar, tome sus precauciones. La República Dominicana, como buena isla que es, tiene una costa enorme y somos propensos a que el mar nos dé sorpresas de este tipo, especialmente con el cambio climático que está volviendo el tiempo loco.
El INDOMET, que son los que saben de esto, nos explica que estas condiciones vienen de vientos anormales, lo que causa olas más grandes de lo usual. Y no es solo el oleaje; estos vientos también pueden complicar la navegación. Esto es particularmente importante para el tigueraje que trabaja en el mar, para los que se ganan la vida pescando o llevando turistas en sus embarcaciones. Para ellos, la palabra clave ahora mismo es \”precaución\” y, en muchos casos, \”quedarse en puerto\”.
La franja costera que está bajo alerta verde es un viaje de kilómetros. Va desde Bahía de Manzanillo, allá por Montecristi, hasta Cabo San Rafael en La Altagracia, cubriendo toda nuestra costa atlántica. Esto incluye zonas turísticas super chulas como Puerto Plata, Samaná, y el mismo litoral de la capital. Para los que tienen sus yolas, botes y demás embarcaciones pequeñas y medianas, el COE fue claro: ¡no salgan de puerto! Es mejor perder un día de trabajo que la vida, ¿verdad que sí?
El impacto de un oleaje así no es solo para los que están en el mar. Las comunidades que viven a orillas de la playa pueden ver cómo el agua se les mete en sus casas o negocios. ¿Quién no recuerda cuando el Malecón de Santo Domingo se ha visto \”jartándose\” de agua por estas cosas? Eso no es una chercha; el agua salada puede dañar infraestructuras y causar un dineral en pérdidas. Por eso, los organismos de primera respuesta ya tienen sus instrucciones para estar pilas y mitigar cualquier vaina que pueda pasar.
Pero la cosa no se queda solo en el Atlántico. La costa caribeña también tiene su parte de precaución. El INDOMET le aconsejó a los operadores marítimos que, desde Cabo Beata en Pedernales hasta Barahona, se mantengan en puerto. Para el resto de la costa caribeña, la recomendación es navegar, pero con un cuidado que no se alejen mucho de la orilla. Es decir, a no ser tigres al volante en el mar y a respetar las indicaciones para evitar un desenlace feo.
El historial de nuestro país con eventos meteorológicos nos ha enseñado una y otra vez que no podemos bajar la guardia. Desde la temporada ciclónica hasta estos fenómenos de oleaje, la Madre Naturaleza a veces se pone indomable. Por eso, las alertas del COE no son para ignorarlas. Son el resultado de un monitoreo constante y de la experiencia de un equipo que vela por nosotros. Es como cuando tu mamá te dice \”no salgas sin abrigo\”, ¡es por tu bien!
Es importante recordar que estas condiciones marítimas anómalas no son un fenómeno aislado. Con el calentamiento global, los océanos están más energizados y, dique, las tormentas y los sistemas de alta presión generan vientos más fuertes y, por ende, oleajes más intensos y frecuentes. Estamos en un punto donde la prevención y la adaptabilidad son claves para el futuro de nuestras comunidades costeras.
Así que, si usted pensaba ir a la playa a echar un pie o a darse un chapuzón, piense dos veces. Si conoce a algún pescador, hágale el coro y recuérdele la alerta. Manténgase al tanto de los boletines oficiales, que el COE y el INDOMET son la fuente más confiable. No se deje llevar por chismes ni por lo que se diga en un teteo por ahí. La seguridad es primero, siempre. ¡A cuidarse!
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