¡Klk, mi gente! Nos ha llegado una noticia que de verdad es para ponerse contento y hasta dar un brinco de la emoción. El Servicio Nacional de Salud (SNS), a través de su mero, Julio Landrón, ha soltado la primicia de que están metiéndole con todo al fortalecimiento de la atención en Salud Mental en nuestra querida República Dominicana. Esto no es un relajo, es una movida estratégica que busca cambiar el panorama de algo tan delicado y crucial para el bienestar de todos nosotros.
Asegún Landrón, el SNS está trabajando de una vez y sin perder tiempo en ampliar la capacidad de camas psiquiátricas en un sinnúmero de hospitales, incluyendo la emblemática Maternidad San Lorenzo de Los Mina. Imagínense que, de tener apenas dos camas en algunos centros, la meta es que cada hospital provincial cuente con entre dos, cuatro y hasta seis camas, sumando un viaje de más de 450 camas nuevas. ¡Eso sí que es ponerse las pilas y echar una mano a quienes más lo necesitan! Esta iniciativa se enmarca dentro del ambicioso Plan Nacional de Estrategia de Salud Mental 2026-2030, presentado por el Gobierno.
El titular del SNS no se quedó ahí. Manifestó que la vaina va más allá de solo tener más camas. El verdadero coro es comenzar el trabajo con la salud mental mucho antes de que la gente llegue a un centro médico, ¡en la misma comunidad! Esto significa que se van a implementar trabajos comunitarios para tratar condiciones como la depresión a tiempo, lo que es un palo. Porque, seamos honestos, muchos de los que sufren en silencio no buscan ayuda hasta que es demasiado tarde, y eso hay que cambiarlo.
Landrón expresó su optimismo con estas medidas, asegurando que “esas camas que están colocadas se retirarán porque evitaremos que se produzca cualquier tipo de suicidios en el entorno, porque tratando los pacientes y dándole seguimiento se reducirán las muertes”. ¡Qué jevi sería eso, verdad? Ver cómo se reduce la incidencia de situaciones tan lamentables por una atención oportuna y cercana. Es un enfoque que valora la vida y el bienestar de cada dominicano.
Para colmo, estas declaraciones surgieron luego de un suceso doloroso, el de una joven que, lamentablemente, se lanzó desde el parqueo de una plaza comercial. Este tipo de tragedias nos golpea a todos y nos recuerda lo vulnerable que es la salud mental cuando no se le presta la atención debida. Landrón lo resumió claro: “Lamentablemente lo que vimos fue una presentación de cómo la salud mental está afectando las familias”. Es una señal de alarma que nos llama a todos a reflexionar y a apoyar estas iniciativas.
Históricamente, la salud mental en la República Dominicana ha sido una Cenicienta en el sistema de salud, con recursos limitados y, para qué negarlo, con un estigma que pesa más que una yunta de bueyes. Mucha gente sentía vergüenza de hablar de sus problemas emocionales o de buscar ayuda psiquiátrica, por el famoso ‘qué dirán’. La falta de infraestructura adecuada y la escasa capacitación de personal especializado eran pan de cada día. Por eso, este Plan Nacional y el empuje del SNS no son solo un cambio de política, sino un cambio de cultura, una oportunidad para desterrar el tabú y hablar de estos temas sin miedo.
El Plan Nacional de Estrategia de Salud Mental 2026-2030, que tiene al Presidente Luis Abinader, a la Vicepresidenta Raquel Peña y al Ministro de Salud Pública, Víctor Atallah, alante en este compromiso, se enfoca en pilares fundamentales: acciones preventivas, integración social, fortalecimiento de la atención primaria y, sobre todo, la participación comunitaria. Esto es un modelo holístico que busca que la salud mental no sea solo cosa de médicos y hospitales, sino que se convierta en una responsabilidad compartida, un coro que se echa entre todos.
Imagínense lo chulo que sería tener en cada barrio y campo equipos de salud capacitados para identificar a tiempo problemas de depresión, ansiedad o cualquier otro padecimiento mental. Que la gente se sienta con la confianza de acercarse a pedir ayuda sin sentir que está haciendo un bulto o que lo van a mirar feo. Es una inversión no solo en salud, sino en la calidad de vida de nuestra gente, en familias más unidas y en una sociedad más sana emocionalmente. Porque al final del día, una mente sana es la base para un futuro próspero y lleno de esperanza.
Este es un paso en la dirección correcta, un verdadero compromiso con el bienestar integral de los dominicanos. Dejar el ‘tigueraje’ de lado cuando se trata de la salud mental y ver a las autoridades poniéndole el pecho a esta situación, es algo que nos llena de orgullo. Esperemos que este plan se ejecute en su punto y que pronto veamos los frutos de este esfuerzo colectivo. ¡A echar pa’lante con la salud mental en RD!
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