¡Klk, mi gente! Si hay algo que siempre ha estado ahí, firme y al pie del cañón, es nuestra farmacia de la esquina. Pero, ¿se han dado cuenta de que ya no es solo para comprar un acetaminofén o esa crema que te recomendó la vecina? ¡Pues sí! Un estudio reciente de McKinsey & Company ha puesto en blanco y negro lo que muchos ya sospechábamos: las farmacias en América Latina están agarrando un protagonismo bacano en el ecosistema de salud, y en República Dominicana, la vaina está más que comprobada. Este giro es fundamental para el Cuidado de la Salud de nuestra gente.
El informe, titulado “¿Qué sigue para las farmacias en América Latina?”, es como una radiografía que nos muestra que el acceso a servicios médicos sigue siendo un dolor de cabeza en la región. ¡Imagínense! Un 62% de los encuestados ha tenido que posponer una consulta o tratamiento porque, ¡ajá!, la burocracia, los costos o la distancia se lo impiden. Y es ahí, precisamente, donde nuestras farmacias entran al juego, convirtiéndose en puntos de atención cercanos, accesibles y de lo más convenientes.
Aquí en el patio, la gente valora un viaje la cercanía. No es un secreto que el 75% de los consumidores prefiere ir a la farmacia que tiene más cerca de su casa o trabajo. Es que, ¡de una vez!, uno resuelve. Si te da un dolor de cabeza en la oficina, o si el chamaquito se enferma de repente, no hay que coger para el otro lado de la ciudad en una guagua llena; uno cruza la calle y ahí está la solución. Sin embargo, la disponibilidad de productos sigue siendo un reto, con un 40% de la gente que no pudo llevarse su medicamento porque, ¡ni modo!, no había en inventario. Eso es un tema que hay que resolver para que el servicio sea redondo.
Además de la proximidad física, la digitalización ha llegado para quedarse. El estudio revela que un 25% de los consumidores ya está comprando sus medicamentos en línea. Esto es un cambio significativo, sobre todo después de la pandemia, que nos empujó a buscar soluciones digitales para todo. Desde el delivery de comida hasta la consulta con el doctor, todo se ha montado en la ola del internet, y las farmacias no se han quedado atrás. Ahora es más fácil que nunca pedir tu medicina desde el celular y recibirla en tu puerta, ¡una comodidad que está de lo más bien!
La sensibilidad al precio también es un factor que pesa un mundo en el comportamiento de nosotros los dominicanos. A nadie le gusta botar el dinero, ¿verdad? Por eso, un viaje de gente anda buscando los mejores precios, y no les tiembla el pulso para cambiar de farmacia si encuentran una oferta más chula. Y ni hablar de los genéricos: un impresionante 75% de los consumidores está dispuesto a usarlos si significan un ahorro. Esto nos habla de una población inteligente que sabe cuidar su bolsillo, pero que a la vez espera calidad y eficacia en sus tratamientos.
Pero el cuento no termina ahí. La gente quiere más. Los consumidores están mostrando un interés creciente en una oferta más amplia de servicios de salud en las farmacias. Estamos hablando de atención clínica básica, cosas como tomarse la presión, medirse el azúcar, incluso vacunarse o recibir orientación sobre cómo manejar una condición crónica. También hay interés en dispositivos médicos y hasta en programas de membresía que ofrezcan descuentos o beneficios exclusivos. Esto transformaría a la farmacia en un verdadero centro de salud comunitario, no solo un despacho de pastillas.
Y aquí viene la parte que nos saca pecho: En República Dominicana, el estudio de McKinsey destaca una relación sólida entre nosotros y nuestras farmacias. ¡Sacamos un 8.48 de calificación promedio! Eso es superior al 7.81 regional. Esto no es un bulto, señores; es una muestra clara de la confianza que depositamos en el boticario, en el personal de la farmacia, que muchas veces es el primer punto de contacto cuando tenemos una dolencia. Es parte de nuestra cultura, ese trato cercano y personal.
Lo más jevi es que el 41% de los dominicanos estaría dispuesto a pagar más de RD$900 mensuales por un plan de medicina preventiva ofrecido por su farmacia. ¡Eso es mucho decir! Nos indica que la gente está consciente de la importancia de prevenir enfermedades y está dispuesta a invertir en ello, siempre y cuando se le ofrezca un servicio de confianza y de calidad en un lugar conocido y accesible. Esto abre un mundo de oportunidades para que las farmacias innoven y se consoliden como pilares del bienestar.
El análisis de McKinsey, basado en una encuesta a 2,500 consumidores en 14 países, nos muestra que estamos viviendo cambios estructurales. Las presiones económicas, las nuevas expectativas de los usuarios y la necesidad de un acceso más fácil a la salud, están moldeando el futuro. Las farmacias que logren combinar esa cercanía física que tanto valoramos con una buena presencia digital, una operación sólida y una gama de servicios amplia, serán las que estén mejor posicionadas para mejorar el acceso a la salud en toda la región.
Así que, la próxima vez que pases por tu farmacia, recuerda que no es solo un lugar donde te venden medicamentos. Es un espacio que está evolucionando, que está escuchando lo que queremos y que se está preparando para ser un aliado aún más importante en nuestro camino hacia una vida más saludable. ¡Qué chulo es ver cómo nuestras farmacias se reinventan!
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