¡Klk, mi gente! Por aquí, en nuestro pedacito de tierra, siempre estamos buscando esas noticias que nos alegran el alma y nos demuestran que, a pesar de los tranques y las vainas, el progreso sigue su rumbo. Y miren qué chulo lo que nos trae Promipyme, esa institución que se ha vuelto un pilar para un viaje de micro y pequeños empresarios en el país. El Consejo Nacional de Promoción y Apoyo a la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Promipyme) acaba de soltar un informe que está de show, ¡y no es para menos! Nos cuentan que cerraron el período 2024-2025 con una expansión de su cartera de crédito que da gusto: un tremendo 30.6%, llegando a un saldo de RD$11,248 millones. ¡Uff, qué numerazo!
Esto no es poca cosa, ¡eh! Imagínense que este crecimiento se dio en un ambiente donde la economía estaba un poco apretada, con políticas monetarias que no daban tregua y el financiamiento privado que se ponía más caro que la gaste un viernes por la noche. En pocas palabras, cuando la banca comercial estaba ‘dándole banda’ a los más pequeños o pidiéndoles vainas imposibles, Promipyme se fajó y se convirtió en el oxígeno que muchos necesitaban. Durante los últimos dos años, esta gente canalizó la impresionante suma de RD$14,874 millones en préstamos directos a nuestras micro y pequeñas empresas. Con ese ‘tigueraje’, se han posicionado como la cuarta institución de microcrédito más grande del país y, sin discusión, son el principal brazo financiero del Estado para echar pa’lante el desarrollo productivo. ¡Eso es ser bacano!
Para entender la magnitud de este logro, hay que ponerse en los zapatos de un microempresario dominicano. Abrir un colmado, una salón de belleza, un taller de mecánica o una pequeña factoría de dulces en cualquier esquina de nuestro país, desde Gurabo hasta Higüey, es un acto de fe y valentía. Muchas veces, el acceso al crédito es la piedra en el zapato, y si la banca tradicional te cierra las puertas por ‘falta de historial’ o ‘garantías insuficientes’, la situación se pone cuesta arriba. Ahí es donde entra Promipyme, supliendo una falla de mercado crítica y demostrando que sí se puede apostar por el emprendedor dominicano.
El informe resalta que la mayor parte de este crecimiento, más de dos tercios para ser exactos, se logró de manera orgánica, o sea, con la rotación de sus propios fondos, ¡antes de que el Poder Ejecutivo les metiera una capitalización extraordinaria! Eso sí que es hacer la tarea de lo más bien y administrar los recursos con cabeza. Es como cuando uno hace un buen sancocho con lo que tiene en la casa y, de repente, llega alguien con un pedazo de yuca extra, ¡el sancocho se pone mejor, pero ya era bueno de por sí!
Pero no solo fue un asunto de meter dinero a diestra y siniestra. Promipyme se puso los pantalones y le dio una reingeniería completa a la forma en que manejaban las finanzas y los riesgos. Estamos hablando de que implementaron modelos de analítica avanzada y hasta ‘machine learning’ para evaluar los créditos. ¡Imagínense, esa vaina suena a película de ciencia ficción, pero la están usando para que los chicharrones de Bonao y las empanadas de Moca sigan rodando! Además, se pusieron más estrictos con los pagarés notariales para los montos más grandes y le dieron más peso a las garantías reales, todo para asegurar que la calidad de sus activos no se fuera al garete. Y les funcionó, porque la cartera en riesgo, esa que nos da dolor de cabeza a los que manejamos finanzas, se redujo de un 16.3% a finales de 2023 a casi un 10% al cierre de 2025, ¡a pesar de que el saldo total aumentó un viaje!
Uno de los puntos más ‘jevis’ que destaca el informe es su compromiso con las mujeres empresarias. ¡Atención a esto! Ellas representan el 64% de los clientes de Promipyme y se llevan más de la mitad de los desembolsos. Y saben qué es lo mejor de todo: este segmento de mujeres emprendedoras tiene una morosidad significativamente menor. ¡Claro que sí, la mujer dominicana es un motor imparable y responsable! Eso no solo es justicia social, sino que también contribuye a la estabilidad financiera de la institución. ¡Es un ganar-ganar que pone a cualquiera de pie a aplaudir!
Y si hablamos de descentralización, Promipyme también está haciendo su trabajo. No se quedaron solo en la capital o en las grandes ciudades, no señor. Se enfocaron en llevar el crédito donde más se necesita, a esas provincias y regiones que tienen baja cobertura bancaria. Zonas como Pedernales, El Seibo y Monte Plata, que a veces se sienten un poco olvidadas, ahora concentran una participación en la cartera superior a su peso en el sistema financiero nacional. Esto es lo que ellos llaman una estrategia para corregir las fallas del mercado, y es que hay que ser sincero, el desarrollo no se puede quedar solo en la Duarte con París, ¡tiene que llegar hasta el último rincón de nuestro país!
También se metieron de lleno a mejorar la eficiencia administrativa y el control interno, porque para que la vaina funcione bien, la casa tiene que estar en orden. La ejecución presupuestaria subió de un 72.9% en 2023 a un impresionante 92.5% en 2025. Y en términos de transparencia y control público, ¡también le dieron un palo! Cumplieron con más del 90% de las Normas Básicas de Control Interno, lo que significa que el dinero de todos se está manejando de forma pulcra y responsable. ¡Así es que se hace un trabajo bacano!
Desde una perspectiva macroeconómica, el impacto del microcrédito público es palpable. Los estudios econométricos que citan en el documento son claros: un aumento del 1% en el crecimiento del microcrédito se traduce en un incremento acumulado de 0.24% en el Índice Mensual de Actividad Económica cada tres meses. ¡Ahí está la prueba, mi gente! Esto no es solo dar préstamos, es inyectar vida a la economía desde la base, desde el ‘tigueraje’ que se levanta día a día a buscar el pan con su propio esfuerzo.
Incluso, tras los recientes eventos climáticos que nos han dado un ‘dolor de cabeza’ a veces, Promipyme no se quedó de brazos cruzados. Se activaron de una vez con una inyección extraordinaria de RD$1,500 millones, permitiendo que la liquidez llegara rápido a los comercios afectados. Esa capacidad de respuesta es un ‘coro’ que la banca tradicional, por su estructura, a veces no puede replicar con la misma agilidad en este segmento. Eso es ser un aliado de verdad para el pueblo dominicano.
Con todos estos resultados en la mano, Promipyme se perfila no solo como una institución financiera más, sino como un instrumento central de política pública. Tienen la capacidad demostrada de absorber capital, gestionarlo con criterio prudencial y, lo más importante, transmitirlo rápidamente a la economía real para que el motor siga encendido desde la base empresarial. Así que la próxima vez que escuches hablar de Promipyme, ya sabes que no es solo un banco pequeño, ¡es una institución que está haciendo un trabajo de lo más chulo por nuestro patio!
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