¡Pero klk gente! La vaina de la Salud Mental en nuestro país está cogiendo otro color, y de los buenos. El Servicio Nacional de Salud (SNS), bajo la batuta del doctor Julio Landrón, ha soltado una noticia que nos pone el corazón contento: este fin de semana se activarán 30 camas adicionales para atender crisis de salud mental en seis hospitales provinciales. Esto es parte de un plan más amplio, el “Plan Nacional de Estrategia de Salud Mental 2026-2030”, una iniciativa que demuestra que el Gobierno se ha puesto las pilas con este tema, que nos afecta a un viaje de dominicanos.
Con estas 30 camas nuevas, la Red Pública de Servicios de Salud dará un salto significativo, pasando de 137 camas a un total que rondará entre 167 y 170. Esto no es bulto, es un compromiso serio del presidente Abinader y del SNS de que cada hospital provincial y regional debe tener su rinconcito especializado para atender la salud mental, sin tener que mandar a la gente de guagua para Santo Domingo a cada rato.
Desde hace tiempo, la Salud Mental ha sido como un primo lejano en el sistema de salud dominicano, a veces un poco olvidado. Históricamente, el manejo de las enfermedades mentales se concentraba en grandes centros psiquiátricos, como el antiguo Manicomio de Nigua (luego Hospital Psiquiátrico Padre Billini), con un enfoque más de asilo que de tratamiento integral. La estigmatización y la falta de recursos hicieron que muchas familias lidiaran con estas situaciones en silencio, o con lo poco que había. Sin embargo, en los últimos años, y especialmente tras la pandemia del COVID-19, se ha destapado la olla de la importancia de la salud mental, no solo como un problema individual, sino como una preocupación de salud pública global. Este plan estratégico del SNS llega en un momento clave para cambiar esa narrativa y acercar los servicios a la gente del patio.
El doctor Landrón fue enfático al señalar que actualmente ya contamos con 18 hospitales que tienen unidades de salud mental integradas, y que ahora se sumarán estos seis centros más que aportarán las nuevas 30 camas. “En dos o tres días vamos a tener entre 167 y 170 camas listas, porque ya están habilitadas en esos hospitales regionales. Queremos garantizar inclusión y disponibilidad, incorporando de dos a seis camas en todos los hospitales provinciales y regionales, hasta cumplir la meta trazada por el presidente de la República. Posteriormente, esto nos permitirá aumentar entre 400 y 500 camas en todo el sistema”, explicó. ¡Un plan jevi que se ve que va echa’o pa’ lante!
La movida de descentralizar la atención es crucial. ¿Para qué? Porque cuando un familiar sufre una crisis, tener que llevarlo a la capital o a una provincia lejana no solo es un estrés adicional, sino que también implica un gasto económico y un desapego del círculo de apoyo. Con unidades más cercanas, la familia puede involucrarse en el proceso de recuperación, que es súper importante. Además, la cultura dominicana, asegún los expertos, tiende a ser muy de comunidad, y tener un centro donde la gente te conoce, donde te sientes en tu ambiente, hace una gran diferencia en la percepción del tratamiento y la recuperación.
El funcionario del SNS también recalcó que la salud mental es una problemática que le da directamente en la cabeza a las familias dominicanas. Por eso, el Gobierno ha dicho “¡Ya basta!” y la ha puesto como una prioridad en sus políticas públicas. No es solo un asunto de camas, es una estrategia completa que busca fortalecer la atención comunitaria. ¿El objetivo? Detectar a tiempo condiciones como la depresión, prevenir que la vaina se ponga peor y, por ende, reducir esos intentos de suicidio que tanto nos duelen.
“Queremos tratar a las personas a tiempo, darles seguimiento en su entorno y evitar que lleguen a una crisis que requiera hospitalización. Nuestra meta es que, al fortalecer la atención comunitaria, en el futuro disminuya la necesidad de ingresos”, sentenció Landrón. Esto es fundamental. En lugar de esperar a que la gente toque fondo, se busca una intervención temprana, dándole seguimiento desde la comunidad. ¡Eso sí que es chulo! Implica un cambio de paradigma, donde el foco está en la prevención y en el soporte continuo, no solo en el manejo de la emergencia.
Las nuevas unidades de crisis no serán un simple cuarto con una cama. ¡Para nada! Contarán con un equipo multidisciplinario de lujo: psiquiatras, psicólogos, orientadores y personal especializado, listos para brindar una atención integral y oportuna. Esto significa que los pacientes recibirán un tratamiento completo, sin tener que irse de un lado para otro. Se busca que, de una vez, el paciente reciba todo lo que necesita en un mismo lugar, cerquita de su gente. Esta es una muestra de que el sistema está de lo más bien enfocado en la calidad.
En definitiva, el compromiso del SNS de acercar los servicios de salud mental a las comunidades es un paso gigante. Garantizar que cualquier persona que lo necesite pueda recibir atención cerca de su entorno familiar no es solo una respuesta logística; es una respuesta humana, integral y necesaria ante una problemática que, lamentablemente, nos afecta a nivel mundial. Es hora de dejar el tigueraje de lado en esto y entender que la salud mental es tan importante como la física. ¡Este coro va por buen camino!
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