¡Ay mi madre, Santiago de los Caballeros sigue dando de qué hablar, pero esta vez no es por un carnaval o un buen sancocho! La cosa se puso seria, mi gente, porque una jueza de la Oficina Judicial de Servicios de Atención Permanente del Distrito Judicial de Santiago le puso el freno a dos tipos que supuestamente andaban en un *relajo* atentando contra el Sistema Eléctrico Nacional. Sí, así mismo como lo oye: el atentado eléctrico es un asunto grave que nos afecta a todos, y las autoridades están mandando un mensaje claro: ¡con la luz no se juega!
La noticia, que nos llegó de una vez desde la Dirección de Servicios Jurídicos de Edenorte, detalla que los imputados responden a los nombres de José Luis Aquino Ynoa, un residente de Bella Vista, y Luis José Martínez de la Cruz, de 49 años, quien vive en Pueblo Nuevo. Estos dos señores ahora están viendo de cerca lo que es el peso de la ley por supuestamente meterle mano a una vaina que es vital para la vida de todos en la sociedad. Aquí no hay chance para *tigueraje* cuando se trata de un servicio tan fundamental.
La magistrada Wendy Tavárez Cuello, que no le tembló el pulso, dictaminó medidas de coerción que, si bien no son prisión preventiva, sí le ponen una camisa de fuerza a la libertad de estos dos. A Aquino Ynoa le impuso una garantía económica de 10,000 pesos en efectivo y presentación periódica cada día 12 de cada mes durante seis meses. Martínez de la Cruz, por su lado, tendrá que soltar 15,000 pesos y presentarse religiosamente también los días 12 de cada mes. ¡Eso es para que sepan que el *coro* de dañar la luz se acabó!
Asegún los documentos, ambos están acusados de violar los artículos 124-1 y 124-V-1 de la Ley General de Electricidad No. 125-01, que fue modificada por la Ley 186-07, así como disposiciones de la Ley 267-68. Estos artículos son clarísimos y hablan de la destrucción, daño o inhabilitación intencional de equipos e instalaciones eléctricas, ya sea para robar componentes o, peor aún, para interrumpir el servicio. ¡Imagínese usted el problema que eso causa en un hogar, en un negocio o en un hospital! Es un verdadero *atraco* a la tranquilidad de la gente.
El impacto de estos actos vandálicos es un tema que nos toca a todos los dominicanos, no solo en Santiago, sino a nivel nacional. La energía eléctrica no es un lujo, es una necesidad básica para que la vida funcione: desde mantener los alimentos en la nevera, el aire acondicionado en este calor infernal, hasta que los estudiantes puedan hacer sus tareas o que las empresas operen. Cuando un par de *pajarracos* deciden dañar el sistema, no solo están robando, sino que están afectando directamente la calidad de vida de miles de familias y la productividad de nuestro país. ¡Es una vaina que da rabia!
Por años, el sistema eléctrico ha sido un dolor de cabeza, con *apagones* eternos y pérdidas millonarias por el fraude y el vandalismo. El gobierno y las distribuidoras como Edenorte invierten un viaje de dinero para mejorar el servicio y reducir las pérdidas técnicas y no técnicas. Pero, ¿de qué sirve si hay gente que, por dos pesos, se dedica a desmantelar transformadores, robar contadores o simplemente hacer conexiones ilegales que sobrecargan y dañan toda la red? Es un círculo vicioso que al final pagamos todos los que sí hacemos las cosas bien, con tarifas más altas o un servicio deficiente. ¡No es justo, klk!
Los hechos, según las investigaciones, ocurrieron en los sectores de Bella Vista y Pueblo Nuevo, zonas urbanas de Santiago que, como muchas otras, dependen crucialmente de un suministro eléctrico estable. La Dirección de Seguridad Física de Edenorte, bajo el liderazgo del coronel Isaías Acevedo, se metió de lleno en esta *chercha* y montó un operativo de investigación que dio con la detención en flagrante delito de uno de los imputados, al que señalaron directamente por el robo de contadores eléctricos. ¡Ese coronel y su equipo están dándole seguimiento al *tigueraje* de una forma bacana!
Este caso no es un hecho aislado. En nuestro país, lamentablemente, el robo de cables, la destrucción de postes y el hurto de equipos eléctricos son una realidad constante. Esto no solo genera gastos enormes para las empresas distribuidoras, que tienen que reponer todo a cada rato, sino que también pone en peligro a quienes manipulan estas instalaciones sin el conocimiento ni la seguridad adecuados. Un choque eléctrico no es un juego de niños; puede ser fatal. ¡Es una irresponsabilidad de un tamaño que no tiene nombre!
El Ministerio Público, representado por el magistrado Patricio Rodríguez, ha estado de lo más bien en este proceso, defendiendo el interés colectivo. Y por el lado de Edenorte, las abogadas Luisa Rosa García Polanco y Yecenia del Carmen Bueno Peralta se fajaron para que se hiciera justicia. Es un esfuerzo conjunto de las autoridades para mandar una señal fuerte: el que atente contra el sistema eléctrico, va a tener que responder. Se acabó el tiempo de que estas *vainas* se queden impunes.
Es hora de que, como sociedad, entendamos la importancia de cuidar nuestra infraestructura eléctrica. Si vemos a alguien haciendo *coro* raro cerca de un poste o de un transformador, lo más *chulo* es denunciarlo. No podemos permitir que el *tigueraje* de unos pocos afecte la estabilidad y el progreso de todos. Un sistema eléctrico robusto y confiable es la base para el desarrollo, para atraer inversiones y para que cada dominicano pueda tener una mejor calidad de vida. ¡Así que a cuidarlo como el oro!
Este caso de Santiago es un *ejemplo* de que las autoridades están apretando las tuercas. Esperemos que estas medidas de coerción sirvan de escarmiento y que el mensaje llegue claro y fuerte a todos aquellos que piensan que pueden hacer lo que les da la gana con los bienes públicos. ¡Con la luz no se juega, mi gente, y el que se *pasa de vivo* termina pagando las consecuencias!
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