¡Klk, mi gente! Aquí su periodista del patio, metiéndole sazón a la noticia que tiene a todo el mundo del baloncesto con el ojo pela’o. La NBA, como buena «montra» que es, no se queda tranquila y le está dando un giro de 360 grados al Fin de Semana de las Estrellas. ¡Y es que la vaina, según dicen, se puso más jevi que nunca!
Desde hace un tiempo, los cerebritos de la liga han estado dándole mucha cabeza a cómo hacer que el NBA All-Star Game vuelva a ser ese evento que nos hacía pegar el grito en el cielo de la emoción. Atrás quedaron los clásicos Este contra Oeste, que aunque chulos, perdieron un poco el brillo competitivo. Después probaron con los capitanes eligiendo sus equipos “a pies”, y aunque tuvo su gracia, no terminó de cuajar del todo. El año pasado, la fórmula de más de dos equipos no convenció, y ahora, para la edición que se viene en el imponente Intuit Dome de Inglewood, casa de los Clippers, han vuelto con unas cuantas novedades que prometen ponernos a gozar de lo lindo.
La idea es refrescar el formato y meterle una chispa de picardía competitiva que se había ido apagando. La gente se quejaba de que los partidos parecían un “coro” de exhibition sin ganas de defender, y eso no era lo que el público quería. Queremos ver a esos “tigueres” sudando la camiseta, fajándose por cada canasta, aunque sea un juego de estrellas. Esta preocupación no es nueva; la NBA siempre ha buscado maneras de mantener el interés en sus eventos cumbre, entendiendo que la pasión del fanático dominicano y global se alimenta de la competencia pura y dura.
Este año, la propuesta es “otra cosa”: los 24 seleccionados se han dividido en tres equipos. Sí, oíste bien, ¡tres! Dos estarán formados por jugadores de Estados Unidos y el tercero, que es la parte más bacana, por los internacionales. Se enfrentarán en un sistema de todos contra todos, como si fuera un mundialito de barrio, pero con los mejores del planeta. Cada duelo durará 12 minutos, un tiempo perfecto para meterle velocidad y que no se duerman, y los dos mejores equipos se verán las caras en la gran final por el título. La liga tiene la esperanza de que, con este nuevo sistema, el ritmo del juego sea más rápido, más intenso, y que la emoción se mantenga hasta los momentos finales, ¡hasta el último minuto, como nos gusta a nosotros!
La elección de los 24 All-Stars, por su parte, se mantuvo como siempre, con doce jugadores de la Conferencia Este y doce del Oeste. Lo que sí cambió, y es un detalle importante, es que los titulares fueron elegidos por el voto conjunto de aficionados, jugadores y entrenadores, pero sin las restricciones de puesto de años anteriores. Antes era obligatorio elegir dos bases/escoltas y tres aleros/pívots. Ahora, ¡se abrió la puerta! Se pueden elegir a los cinco que el público considere los mejores, sin importar si son todos bases o todos pívots. Esto le da una flexibilidad a la hora de armar los equipos que antes no existía, y que muchos pedían a gritos.
Y hablando de esos “tigueres” que están “comiéndose la cancha”, no podemos dejar de lado el dominio avasallante que tienen los jugadores internacionales en la liga hoy día. ¡Esto no es relajo! El griego Giannis Antetokounmpo de los Bucks, el serbio Nikola Jokic de los Nuggets, el camerunés Joel Embiid de los Sixers y el canadiense Shai Gilgeous-Alexander de los Thunder… ¡Uff! Estos cuatro fenómenos han arrasado con los últimos siete premios al Jugador Más Valioso (MVP) de la liga. Antes, era casi impensable que un extranjero dominara así, pero ahora, ¡están de lo más bien en la cima! Y por detrás de ellos, viene “bajando” un esloveno que es pura magia, Luka Doncic de los Lakers, sin olvidar al fenómeno francés Victor Wembanyama, que apenas empieza y ya tiene a la liga a sus pies. Como dijo Carmelo Anthony, ex-estrella de la NBA, “Siguiendo el espíritu de la competición olímpica, es Estados Unidos contra el mundo. El orgullo está en juego”. ¡Y de verdad que sí, montro! El mundo le está dando pila de competencia a los de la casa.
La lista de los equipos es un viaje de talento. En el equipo Stars (USA), tenemos a muchachos como Scottie Barnes, Devin Booker, Anthony Edwards y Chet Holmgren, puro talento joven y explosivo. Por el lado del equipo World (Resto del Mundo), la vaina está que pica: Giannis, Luka Doncic, Nikola Jokic, Jamal Murray, Pascal Siakam y hasta nuestro Karl-Anthony Towns, ¡representando la bandera dominicana, aunque juegue con el equipo World por nacer en USA! Aunque Towns sea de origen dominicano, su ciudadanía estadounidense lo coloca en el equipo World por esta categorización de “Resto del Mundo” frente a los equipos USA, lo cual es interesante y muestra la diversidad que tiene el deporte. También está el gigante Wembanyama. Y en el Stripes (USA), tenemos a Jaylen Brown, Jalen Brunson, los veteranos y líderes como Kevin Durant, LeBron James y Kawhi Leonard. ¡Uf, un “dream team” en cada esquina!
Esta nueva fórmula tiene el potencial de inyectar la adrenalina que el All-Star había perdido. Al dividirlo en tres equipos y con ese formato de round-robin, cada posesión cuenta, cada canasta es importante. Ya no es solo un show de clavadas y triples sin defensa, ahora hay algo más en juego: el orgullo de ser el mejor. Y para nosotros, los que nos desvelamos viendo los partidos, eso es una bendición. Queremos ver a nuestros ídolos dando el 100%, mostrando ese “tigueraje” que los llevó a la élite.
En el patio, la NBA es más que un deporte; es parte de nuestra cultura. Desde los “coros” en los colmados viendo el juego, hasta las discusiones acaloradas sobre quién es mejor, si LeBron o Jordan, la pasión por el baloncesto es innegable. Este All-Star promete ser un “chulo” espectáculo, lleno de ese talento global que nos hace sentir que el mundo se está conectando a través del deporte. Así que, ¡a preparar la picadera y la guagua para el coro, que la vaina se va a poner buena!
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