¡Klk, gente! Aquí estamos, como siempre, para ponerle el ojo a las vainas que de verdad importan en nuestro país. Y una de esas vainas gordas, de esas que nos tienen con el corazón en la mano, es la presa de Monte Grande. Recientemente, el exdirector del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi), Olgo Fernández, salió de una vez y por todas a aclarar un punto que estaba armando un revuelo: el verdadero avance de la megaobra al momento de su salida. Asegún él, la gente se estaba yendo por la tangente con los números, y aquí el hombre vino a hablar claro.
Olgo Fernández, que es un peso pesado y miembro del Comité Central del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), rectificó públicamente que el avance de la presa de Monte Grande, en su gestión, no fue del 80% como algunos andaban regando la bolita, sino de un 58%. ¡Diache, qué diferencia! Y es que, como él mismo explicó en el programa Panorama de la Tarde, no es lo mismo hablar de una parte de la obra que del proyecto completo. Es un relajo de números que puede confundir a cualquiera si no se detalla bien la cosa.
El exfuncionario insistió en que su aclaración es crucial para la transparencia. “Lo que quiero que se diga es que dejé la obra en un 58%, con los recursos disponibles que mencioné. Eso fue lo que expliqué y es lo que debo explicar, porque no puedo poner ni de más ni de menos”, afirmó. Esta postura, tan dominicana de “poner los puntos sobre las íes”, resalta la necesidad de ser precisos cuando se habla de inversiones millonarias y proyectos de esta envergadura. No es una chercha, es la verdad.
Para entender mejor este 58%, hay que saber que una presa no es solo un muro grandote. Olgo Fernández desglosó que la obra incluye un viaje de componentes: los vertederos de servicio y de emergencia (que a veces son lo único que la gente ve o escucha), pero también la ataguía, la pantalla plástica, el plinto y la corona. Imagínense, es como construir una casa y decir que solo las paredes son la casa entera. No, mi gente, el techo, los pisos, las tuberías, todo eso cuenta y es lo que da el porcentaje real de avance.
Y hablando de números, Fernández también puso sobre la mesa la situación financiera que dejó. Precisó que había disponibles 137 millones de dólares de un préstamo de 249.6 millones, más 400 millones de pesos de contrapartida local. Esos cuartos, según él, estaban guardaditos en el Banco de Reservas. Esto es clave, porque demuestra que, aunque la obra no estuviera al 80%, había recursos frescos para seguirle dando pa’lante, sin que la cosa se estancara de golpe. Saber dónde están los chelitos siempre es importante para el pueblo.
Pero, ¿por qué es tan importante la presa de Monte Grande y por qué esta aclaración tiene su peso? ¡Pila! Este proyecto es un sueño de décadas para la región Suroeste, una zona que ha bregado pila con las sequías y las inundaciones. Monte Grande no es una obra cualquiera; es una solución integral para el manejo de las aguas del río Yaque del Sur, que busca controlar las riadas que cada año causan un desastre, garantizar el riego para miles de tareas agrícolas y abastecer de agua potable a más de 400 mil personas en las provincias de Azua, Barahona, Bahoruco e Independencia. ¡Qué bendición sería para esa gente que lleva un viaje de años esperando!
La historia de Monte Grande es larga y compleja, con reinicios y pausas que han mantenido a la gente con la esperanza en la mano. Su construcción fue inicialmente concebida hace más de 50 años, pero no fue hasta la década de 2000 que el proyecto comenzó a tomar forma más concreta con la asignación de fondos y el inicio de los trabajos. Ver esta obra terminada es sinónimo de desarrollo, estabilidad y una mejor calidad de vida para comunidades que, históricamente, han estado entre las más vulnerables del país. Por eso, cualquier información sobre su avance, o sobre los fondos, no es un simple chisme, es algo vital.
En el entramado político dominicano, estas aclaraciones de cifras son el pan de cada día, especialmente cuando hay cambios de gobierno. Los funcionarios salientes buscan dejar constancia de su gestión, mientras que los entrantes suelen hacer sus propias revisiones. En medio de este tigueraje político, lo más bacano es que haya informes claros y detallados, como el que presentó Olgo Fernández, para que la gente sepa la verdad y no haya espacio para malas interpretaciones o para el “dime y direte”.
La transparencia en las obras públicas es un pilar fundamental para la confianza ciudadana. Proyectos de la magnitud de Monte Grande, que se financian con préstamos internacionales y con recursos públicos, deben ser auditados y comunicados de manera impecable. El detallar no solo el porcentaje de avance físico, sino también el estado de los fondos, permite que los ciudadanos, y los organismos de control, puedan dar seguimiento a la inversión y asegurar que cada chelito se esté usando como debe ser, sin despilfarro ni relajo.
Al final del día, la presa de Monte Grande representa mucho más que concreto y agua. Es la promesa de un futuro más próspero y seguro para una parte importante de nuestro territorio. La rectificación de Olgo Fernández, sea cual sea la intención detrás, contribuye a esa claridad tan necesaria. Ahora, el compromiso recae en la actual gestión de Indrhi y el gobierno para que esa obra se termine de una vez y por todas, con la calidad y la eficiencia que se merece, para que la gente del Suroeste pueda ver ese sueño hecho realidad y no sigan bregando.
Espero que esta explicación les haya servido para entender mejor este asunto. Mantenerse informado es vital para nosotros como dominicanos, para poder exigir lo que nos corresponde y para que no nos metan gato por liebre con las obras del país. ¡Así que a estar pilas!
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