¡Coño, qué vaina! Después de casi dos años de esa chercha que nos dejó a muchos con el alma en un hilo, la administración de FTX ha soltado una noticia que, aunque tarde, a más de uno le va a endulzar el oído. Estamos hablando de un viaje de 2.200 millones de dólares adicionales que se repartirán entre los acreedores de la plataforma, a partir del 31 de marzo de 2026. Esto es un respiro para los que estaban con el credo en la boca, esperando su chelito.
Este desembolso, que se suma a un primer pago de 1.200 millones en febrero de 2025, se enmarca en el Plan de Reorganización del Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos. Un lío legal complejo, klk, pero que busca devolver los cuartos a miles de usuarios que vieron su dinero esfumarse de un momento a otro. Para los que siguen de cerca el drama de FTX, esta es una etapa crucial en la recuperación de los activos perdidos y un intento de arreglar este relajo tan grande.
Hay que recordar que la caída de FTX no fue cualquier cosa; fue un bochinche mayúsculo que sacudió el mundo cripto en noviembre de 2022. La firma, fundada por el controversial Sam Bankman-Fried, se fue a pique por un descarado tigueraje administrativo y un uso indebido de los fondos de los clientes. El entramado entre FTX y Alameda Research, donde se mezclaron fondos de forma irresponsable, dejó una marca imborrable, forzando la bancarrota. Este desorden demostró la fragilidad de la confianza y la urgente necesidad de mayor transparencia en el ecosistema.
La distribución no será de un día para otro, no te creas que eso es así de fácil. Los fondos se entregarán de forma segmentada, a través de plataformas conocidas como BitGo, Kraken y Payoneer. Esto está diseñado para manejar la logística de un viaje de acreedores, desde el pequeño inversor que tenía un chin de Bitcoins, hasta los tiburones que manejaban un dineral. La idea es agilizar el proceso para que la gente reciba lo suyo dentro de 1 a 3 días hábiles. ¡Asegún ellos, el objetivo es evitar más dilaciones!
Pero, como en todo este tipo de vaina, no todo es color de rosa. Una de las grandes controversias y que tiene a muchos con la cabeza caliente es que los reclamos en criptomonedas se están devolviendo en dólares, pero al precio del 11 de noviembre de 2022. Imagínate tú, el Bitcoin andaba por los $16,000 entonces, y ahora está en un viaje de $60,000 o más. Es como que te devuelvan un aguacate que compraste en el 2022 al precio de ese año, cuando ahora vale el doble. ¡Es para volverse loco! Los acreedores no se benefician de la apreciación del mercado post-colapso, lo que ha generado un coro de descontento.
A pesar de esta pámpara, hay quienes ven esta inyección masiva de liquidez como una oportunidad jevi para el mercado cripto. Muchos de esos acreedores que recuperan su plata, al ser ya conocedores del mundo digital, es probable que vuelvan a invertir una buena parte en Bitcoin o en otras altcoins. Esto podría generar una presión de compra significativa y, quizás, darle un empujoncito al mercado en las semanas posteriores al reparto. Sería bacano ver cómo este ‘segundo aire’ se convierte también en un motor para el ecosistema.
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