¡Klk, mi gente! El Hospital Pediátrico Dr. Hugo Mendoza, ese centro de salud que le da la mano a un viaje de niños y adolescentes de to’ el país, ha salido al frente a aclarar una vaina que andaba en boca de to’ el mundo. La directora Dhamelisse Then defendió a capa y espada los protocolos de acompañamiento familiar y explicó que si hay una Lista de Espera que se estira más que un chicle, no es por relajo, sino por la altísima demanda de pacientes y la complejidad de los casos que llegan a diario. Es un asunto de seguridad y de asegurar una atención de calidad para los más pequeños.
Según la doctora Then, el modelo de atención del Hugo Mendoza está centrado en la familia, una filosofía que busca que los chiquitos nunca se sientan solos. Por eso, los ingresados tienen a su familiar de continuo. Ahora bien, en emergencia y consulta externa, donde se arma un coro con un viaje de gente, solo se permite un acompañante. Esto no es por capricho, sino para mantener el orden, la seguridad y, sobre todo, bajarle dos al riesgo de infecciones que en un hospital pediátrico puede ser un dolor de cabeza serio. Es una medida estándar en centros de salud de alto flujo a nivel mundial.
La verdad es que el Hugo Mendoza es un centro de referencia nacional, recibiendo pacientes de cada rincón del país, muchos con casos complejos que requieren atención súper especializada. Imagínense el tigueraje para darle mente a tanto. A esto se le suma la escasez de especialistas en áreas críticas como cardiología pediátrica y oncología. Esa carencia no es exclusiva de este hospital, sino una realidad que afecta a la salud pública dominicana en general, creando cuellos de botella y alargando los tiempos de espera de una forma que impacta a la población.
Es clave entender que las medidas de organización, como limitar acompañantes, no son un pleito ni una práctica de siglos pasados. Todo lo contrario, son decisiones basadas en evidencia para proteger a los pacientes, especialmente a los más pequeños que son más vulnerables. La presencia excesiva de personas en áreas clínicas aumenta el riesgo de contagios de un viaje de agentes patógenos, incluyendo virus y bacterias, que pueden complicar la situación de un niño ya enfermo. Es una forma de mantener el ambiente lo más estéril y seguro posible, una prioridad que cualquier centro de salud responsable debe tener.
Así que, antes de echar un pleito o dejarnos llevar por la chercha, es bueno darle mente a la dedicación y el compromiso del personal médico y de enfermería. Estos tigueres y tigeras trabajan con vocación día a día, enfrentando la presión de una alta demanda y recursos limitados, para asegurar el bienestar de nuestros niños. Generalizar percepciones negativas sin entender el contexto real es no hacer justicia al esfuerzo que hacen. La prioridad del Hugo Mendoza está de lo más bien definida: el cuidado, la seguridad y la dignidad de cada niño y su familia.
El hospital ha reafirmado su compromiso de seguir mejorando sus servicios, escuchando las inquietudes y fortaleciendo la atención. Es una labor continua que requiere no solo el esfuerzo interno del centro, sino también el apoyo de la comunidad y un sistema de salud que trabaje para cerrar esas brechas, como la falta de especialistas. Al final del día, todos queremos lo mismo: que nuestros hijos reciban la mejor atención posible, y eso implica entender y respaldar las medidas que buscan ese fin.
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