¡KlK con estas lluvias que no dan tregua! La verdad es que la vaina se ha puesto fea en nuestro patio. El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) nos ha dado el informe más reciente, y la situación no es para relajar: más de 30,500 personas han sido declaradas como Desplazados y unas 6,100 viviendas se han ido a pique por las inundaciones. Esto es el resultado de una vaguada que se ha quedado ‘pegá’ encima de nosotros, descargando un chaparrón que ha desbordado ríos y cañadas a diestra y siniestra. Hay un viaje de familias que han tenido que salir de sus casas ‘de una vez’, buscando refugio y dejando atrás todo lo que con tanto esfuerzo habían logrado.
Imagínense lo que significa perder de la noche a la mañana sus ‘ajuares’, esos muebles, electrodomésticos y pertenencias que son vainas de mucho valor, tanto sentimental como económico. Es un golpe duro para nuestra gente, que siempre anda guapeando para salir adelante. Las comunidades afectadas están en una situación crítica, con el agua hasta el pecho en muchos sitios, y la solidaridad dominicana se ha hecho sentir, con el ‘tigueraje’ de los organismos de socorro y la propia ciudadanía formando un ‘coro’ para echar una mano. Se ven esos operativos de rescate, llevando a la gente a zonas seguras, y eso, aunque es su trabajo, demuestra el compromiso de nuestra gente.
Puerto Plata, por ejemplo, está en el ojo del huracán, con ríos crecidos que han causado estragos en cientos de hogares. Pero no es la única provincia; a nivel nacional, la vulnerabilidad de ciertas zonas, muchas veces con asentamientos informales cerca de cañadas o en zonas bajas, hace que cada vez que ‘baja’ una vaguada, la cosa se complique. Es una realidad que, siendo una isla tropical, estamos expuestos a estos fenómenos, y a veces, la infraestructura existente no da para aguantar tanta agua. Eso no es chulo, para nada.
El gobierno, a través del COE y la Defensa Civil, está haciendo su parte, activando los protocolos y dando seguimiento a las alertas. Pero la verdad es que necesitamos ‘una vaina bien pensada’ a largo plazo para mitigar estos impactos. No podemos seguir con lo mismo cada dos por tres. Es vital invertir en sistemas de drenaje robustos, en la reubicación de familias en zonas de alto riesgo y en la educación ciudadana para saber cómo actuar en estos casos. La prevención es clave para que no se siga repitiendo esta historia de cada año o cada cierto tiempo.
Además del impacto inmediato en las viviendas y los desplazados, también tenemos que pensar en las consecuencias a mediano plazo. Las inundaciones pueden traer problemas de Salud Pública, con riesgos de enfermedades como el dengue o la leptospirosis, sin contar el ‘golpe’ a la Economía Nacional de tantas familias que pierden sus bienes y ven afectados sus medios de subsistencia. No hay dudas de que la situación no está de lo más bien y requiere de la atención y el esfuerzo de todos para superarla. Un bacano no se queda de brazos cruzados, y el dominicano menos.Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




