Con un pesar profundo que se siente en el alma dominicana, nos toca informar que se nos ha ido un ‘viejo roble’ de la medicina, el doctor José Plácido Montero. Este eminente ginecólogo y obstetra, una figura clave en el desarrollo de la salud en nuestro país, falleció este sábado, dejando un vacío difícil de llenar. Según el comunicado emitido por la Clínica Corazones Unidos, el Dr. José Plácido Montero fue el visionario fundador del Departamento de Obstetricia y Ginecología de esa institución, un ‘pilar’ fundamental que contribuyó al nacimiento de un ‘sinfín’ de dominicanos. También, y no menos importante, estuvo al frente de la dirección ejecutiva del Consejo Nacional de Bioética en Salud (Conabios), impulsando la ética y la investigación biomédica, ¡una ‘vaina seria’!
Nacido allá en nuestra ‘Ciudad Corazón’, Santiago de los Caballeros, un 29 de agosto de 1941, el Dr. Montero emprendió su camino en la medicina con una ‘sed de conocimiento’ que lo llevó lejos. Sus primeros pasos académicos los dio en la Universidad de Santo Domingo y también tuvo la oportunidad de formarse en la prestigiosa Universidad de Barcelona. Posteriormente, consolidó sus estudios obteniendo su título de doctor en medicina en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en 1969, demostrando desde temprano que su ‘formación académica’ fue ‘de primera’.
Pero la ‘tiguerada’ de Montero no se quedó ahí, ¡qué va! Su preparación fue más allá de nuestras fronteras. Hizo su internado y residencia en obstetricia y ginecología en el Flushing Hospital Medical Center, en Nueva York. Luego, para seguir ‘echando pa’lante’, cursó estudios de posgrado y recibió un entrenamiento ‘súper especializado’ en instituciones como la Universidad de Miami. Esta experiencia ‘de calibre’ lo preparó para grandes cosas, marcando el camino para su ‘impresionante’ carrera.
Entre 1976 y 1983, este ‘maestro’ desarrolló una carrera de ‘primer nivel’ en Minnesota, Estados Unidos, donde su liderazgo fue incuestionable. Allí dirigió los departamentos de Obstetricia y Ginecología del Columbia Park Medical Group y del Unity Hospital and Medical Center. No solo eso, sino que también encabezó unidades de embarazos de alto riesgo y el departamento de infertilidad de esos centros, mostrando una versatilidad y una capacidad resolutiva ‘bacana’. Durante ese tiempo, también compartió su conocimiento como profesor asociado en la Escuela de Medicina de la Universidad de Minnesota, un ‘tiguerazo’ en el exterior.
A pesar de la brillante carrera que construyó en el extranjero, el Dr. Montero sentía el llamado de su tierra y regresó al país en 1984. Aquí, su ‘aporte’ a la salud pública fue ‘chulísimo’ y trascendental. Fungió como coordinador nacional de Obstetricia y Ginecología de la entonces Secretaría de Estado de Salud Pública, un cargo de ‘mucho peso’ donde pudo impactar directamente las políticas de salud materna a nivel nacional. Después de esto, asumió la dirección del Hospital Materno Infantil San Lorenzo de Los Mina, un centro vital para la salud de las madres y los niños de nuestro pueblo.
Pero si hay algo por lo que muchos dominicanos le estaremos eternamente agradecidos es por su rol protagónico en la fundación de la Clínica Corazones Unidos. Desde los inicios de esta institución, el Dr. Montero dirigió el Departamento de Obstetricia y Ginecología, y desde esa trinchera, fue testigo y artífice de miles de nacimientos que hoy son parte de la ‘fibra’ de nuestra nación. Su dedicación en Corazones Unidos lo convirtió en uno de los ‘pilares’ indiscutibles de la clínica, ¡una ‘obra’ que ha salvado y traído al mundo a un ‘gentío’ de gente!
Su compromiso ético y su visión de futuro se manifestaron de forma ‘clara y raspá’ en el Consejo Nacional de Bioética en Salud (Conabios). Desde 2005 formó parte de este organismo y, a partir de 2020, asumió su dirección ejecutiva. Desde esa posición, impulsó el fortalecimiento de la investigación biomédica y la aplicación de principios éticos, una labor crucial para garantizar que el avance de la medicina se haga siempre con respeto a la dignidad humana. Su trabajo en Conabios demuestra que no solo era un excelente médico, sino una ‘lumbrera’ que pensaba en la ‘salud integral’ de la sociedad, ¡de verdad!
La Clínica Corazones Unidos, al informar sobre su partida, ha destacado que el Dr. José Plácido Montero fue un ‘maestro de varias generaciones’ de médicos, cuya vocación de servicio y amor por su profesión dejó una huella profunda en la medicina dominicana. Su ‘legado’ es una luz que seguirá guiando a los profesionales de la salud. Desde aquí, nos unimos a las condolencias para su esposa, sus hijos, familiares, amigos, colegas y a todos los pacientes que tuvieron la ‘suerte’ de cruzarse en su camino. Que en paz descanse este ‘gran hombre’ que tanto dio por su país. Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




