¡Saludos, mi gente! Aquí en el patio, el notición que ‘está que se bota’ es sobre la Ciudad Sanitaria Luis Eduardo Aybar, antes conocido como el antiguo Morgan. Según el reporte, luce casi lista, ¡klk!, pero el ‘tigueraje’ aún tiene unos cuantos ‘peros’ pendientes para funcionar al cien. El doctor José Joaquín Puello ha dicho que la meta es resolver todo antes de que concluya 2026. La Ciudad Sanitaria es un proyecto vital para la nación.
Entre los trabajos “cocinándose” sobresalen los 14 quirófanos del Hospital Clínico Quirúrgico, inaugurado en 2025. Un ‘lío’ con los marcos de las puertas retrasó su entrega, pero ya se soluciona. Dos pisos de internamiento para medicina interna avanzan al 95%. En el área académica, las 100 habitaciones para médicos residentes ya están ‘chulas’, mientras se trabaja en el auditorio de clases.
La Ciudad Sanitaria también está montando un coro ‘bacano’ con 30 camas para crisis psiquiátricas, distribuidas en diez habitaciones. Esto la posicionaría como la de mayor capacidad para salud mental en crisis del país, un proyecto ligado al Instituto de Neurociencia. Además, el helipuerto, ‘una vaina seria’, sigue pendiente; es vital para traslados de emergencia, como para pacientes con quemaduras graves que ya abarrotan la unidad.
El complejo recibe ‘un viaje de gente’, unas cinco mil personas cada día. La torre de consultas tiene 72 consultorios, ofreciendo más de 140 posibilidades diarias. Un dato clave: más del 95% de los pacientes dependen del régimen subsidiado de Senasa, ¡sin el cual la Ciudad Sanitaria ni existiría! Se evalúa ampliar el horario para atender la alta demanda, incluyendo turnos sabatinos.
Este gran volumen de pacientes ya genera una ‘chercha’: el espacio podría quedarse corto. Puello advirtió que la Ciudad Sanitaria ‘más temprano que tarde’ va a tener que crecer. Ya se exploran opciones, incluyendo la posible reubicación de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UASD en terrenos cercanos, un proyecto ‘no es chercha’, valorado en unos 500 millones de dólares. Sería un palo para la formación.
La formación médica ‘está que da gusto’, con 18 residencias y casi 300 residentes, estimándose más de 1,000 especialistas en pocos años. Desarrollan nuevos servicios: Centro de Accidentes Cerebrovasculares, programa DBS para Parkinson y Unidad de Cirugía Cardíaca Neonatal, que ya envió 25 niños a Barcelona con éxito. La inversión de RD$20,000 millones es ‘un legado de los buenos’ del pueblo, que debe trascender con mecanismos legales para los más vulnerables.
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