En la República Dominicana, la situación de quienes aguardan un órgano para trasplante es un tema de alta preocupación que toca la fibra de muchísimas familias. La doctora Wanda Rodríguez, coordinadora general del Instituto Nacional de Coordinación de Trasplantes (Incort), puso los puntos sobre las íes este domingo, revelando que 570 pacientes figuran en la lista de espera nacional. Y ojo, que esa cifra no incluye a un viaje de personas que se están preparando para ingresar a ese vital registro. La necesidad es palpable y cada día que pasa es una espera más para quienes anhelan una segunda oportunidad de vida.
Según la reconocida especialista y expresidenta de la Sociedad Dominicana de Nefrología, la lista está compuesta mayormente por pacientes con falla renal crónica e insuficiencia cardíaca congestiva. La doctora precisó que estos 570 pacientes son solo aquellos que ya están preparados para el trasplante. El resto, un grupo significativo, se encuentra en proceso de evaluación y tratamiento, buscando alcanzar las condiciones necesarias para tolerar la cirugía cuando surja una oportunidad de donación. ¡Un verdadero ‘tigueraje’ de logística y esperanza!
Rodríguez manifestó su preocupación porque, aunque la demanda de órganos no para de crecer, la lista de espera no disminuye al ritmo deseado. Atribuyó esta ‘vaina’ a varios factores, entre ellos el desconocimiento de la población sobre la importancia de la donación y la propagación de mitos infundados. Subrayó la importancia de comunicar la voluntad de ser donante a los familiares, ya que, al final de la vida, la decisión familiar es la que se respeta. Ese ‘coro’ en el seno familiar puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte para otros, transformando un momento de dolor en esperanza.
La coordinadora del Incort fue enfática al desmentir los relatos sobre personas secuestradas para extraerles órganos, calificándolos de ‘leyendas urbanas’ que solo siembran desconfianza. Explicó que el proceso de trasplante es sumamente complejo, no es tan simple como se presenta en películas o series de ficción. Requiere un equipo multidisciplinario de profesionales especializados y evaluaciones exhaustivas, incluyendo pruebas de compatibilidad y determinación del tipo de sangre, lo que impide cualquier tipo de procedimiento improvisado o a la ligera.
A pesar de los desafíos, la experiencia acumulada en el país es para quitarse el sombrero, mostrando que sí se puede. La doctora citó datos que alientan: más de 4,000 trasplantes de córneas, más de 1,700 de riñón, aproximadamente 97 de hígado y tres de corazón. Estos números demuestran el avance de la medicina local y la capacidad de los equipos médicos. Los testimonios de los pacientes trasplantados, quienes han recuperado una vida activa y funcional, son la mejor prueba de la importancia de la donación y una fuente de esperanza para quienes están en lista de espera.
La dimensión de esta situación se hace más evidente al conocer que, según un registro de la Sociedad Dominicana de Nefrología, unos 6,000 pacientes recibían terapia de diálisis en la República Dominicana para el corte de 2026. Esta cifra, que ha ido en aumento desde 2020, subraya la creciente prevalencia de la enfermedad renal. Asegún la información, aproximadamente el 70 % de esos pacientes cursan con hipertensión arterial y diabetes, señaladas como las principales causas. La doctora Rodríguez hizo un llamado a la acción preventiva, exhortando a las personas con estas condiciones a someterse a evaluaciones nefrológicas tempranas para frenar su deterioro. No podemos esperar a que los síntomas nos digan ‘klk’ para actuar.
Para alivio de muchos, la especialista resaltó la existencia de la resolución 533, una disposición que, según explicó, garantiza la cobertura integral del trasplante renal. Esto significa que los seguros médicos de los pacientes en diálisis pueden cubrir la preparación, el procedimiento y el seguimiento post-trasplante, facilitando el acceso a esta vital alternativa. Un trasplante ofrece una mejora sustancial en la calidad de vida, liberándolos de la dependencia de la máquina de diálisis y permitiéndoles retomar sus actividades cotidianas, familiares y laborales.
En fin, el llamado es a la conciencia, a cuidar nuestros riñones y a no dejar las cosas para ‘mañana’. La donación de órganos no es solo un acto de generosidad, es una oportunidad de vida para muchísimos compatriotas que esperan una luz al final del túnel. La doctora Rodríguez reitera la importancia de ‘hablar de lo que es salud renal más que de enfermedades renales’, un enfoque que busca empoderar a la población y fomentar una cultura de prevención y solidaridad. ¡El ‘tigueraje’ está en cuidarnos y en dar la mano!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!




