El ambiente en Filadelfia se puso ‘jevi’ el pasado sábado, y no solo por la música. Ed Sheeran, el reconocido artista británico, subió al escenario para su primer concierto en Estados Unidos tras un ‘lío’ que tenía a todo el mundo hablando: la exclusión del rapero Macklemore de su gira. Pero lo que realmente captó la atención fue su contundente declaración sobre la situación en Gaza, calificándola de ‘catastrófica, injustificable y desproporcionada’, una ‘vainita’ que dejó a más de uno pensando.
La controversia se armó cuando Macklemore, quien abría los ‘shows’ de Sheeran, fue vetado de la gira por sus expresiones propalestinas, según la noticia. Este ‘tigueraje’ se dio luego de que el rapero hiciera comentarios en favor de Palestina en Nueva Jersey el 4 y 5 de septiembre, un ‘bochinche’ que no pasó desapercibido y que, aparentemente, no gustó a todos los involucrados.
De acuerdo con la revista Variety, Sheeran aclaró antes del concierto que él no se considera activista. Sin embargo, admitió que la polémica con Macklemore lo puso ‘en medio de un debate importante y apasionado sobre la libertad de expresión y el tema político más complejo del planeta’. A pesar de la presión, aseguró que cumplir con sus fans era fundamental para su identidad, por eso continuó con su gira, aunque esta vez en solitario.
Pero el cantante no se quedó callado. Durante su actuación en el Lincoln Financial Field, Sheeran tomó el micrófono y soltó unas palabras potentes sobre el conflicto palestino. Expresó que lo sucedido en Israel y en el Festival del Museo de Nome el 7 de octubre fue horrible y agravó el sufrimiento judío. Pero, con la misma fuerza, señaló que lo que pasa en Gaza es ‘catastrófica, injustificable y desproporcionada’, destacando la magnitud de la devastación y la pérdida de vidas civiles y de niños, sin dejar de lado la ‘injusticia sistémica’ en Cisjordania.
Sheeran también reconoció públicamente que esta semana le había tocado ‘tomar decisiones difíciles’, e incluso dijo estar ‘cometiendo errores’ y lo sentía ‘muchísimo’, haciendo referencia a las dudas de algunos de sus seguidores sobre si asistirían a verlo, a pesar de tener boletos, según informaron medios locales. Un verdadero ‘klk’ para el artista, quien se vio en el ojo del huracán.
El ‘tigueraje’ escaló cuando Macklemore denunció que el magnate Robert Kraft, propietario de un estadio en Massachusetts, intentó incitar a otros dueños de recintos a boicotearle. Poco después, Messina Touring Group, la promotora de la gira en EE. UU., confirmó que Macklemore ya no participaría en las fechas restantes, alegando que los locales no permitirían conciertos con su presencia, una ‘vaina’ complicada para el rapero.
Ed Sheeran, ante esta situación, reiteró su profunda preocupación por la idea de que los locales puedan preaprobar el contenido de las actuaciones. Para él, esto ‘ocurre en muchos lugares donde actúo en todo el mundo, pero nunca debería suceder en el mundo libre’. Es una postura firme que defiende la libertad de expresión en los escenarios, un punto ‘chulo’ que pocos se atreven a tocar.
El artista aseguró a sus ‘fans’ que está en conversaciones con personas de diversos sectores para ‘averiguar cómo contribuir de manera que ayude a las víctimas de estos tiempos terribles’. Además, enfatizó que está ‘escuchando y aprendiendo porque no sé lo suficiente’, mostrando una humildad que muchos aprecian en medio de un tema tan delicado. Una actitud ‘bacana’, podríamos decir.
La solidaridad con Macklemore y el pueblo palestino se hizo sentir, pues varios artistas irlandeses como Aaron Rowe y Beoga, la banda danesa Lukas Graham, y el productor Finneas Eilish (hermano de Billie Eilish), también anunciaron su retirada de la gira. Esto demuestra que la música no solo es entretenimiento, sino también una plataforma para expresar ideas y apoyar causas que consideran justas, armando un ‘coro’ de apoyo.
Este episodio nos enseña que hasta los artistas más grandes pueden verse envueltos en debates globales, y que sus plataformas pueden ser usadas para más que solo melodías pegadizas. La ‘vainita’ de Ed Sheeran es un recordatorio de que, incluso en un concierto, hay espacio para la reflexión y el activismo social, y que el ‘tigueraje’ de los problemas mundiales nos afecta a todos, de una forma u otra.
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