La madrugada del 21 de abril amaneció con una noticia que nos dejó a todos con la boca abierta y el corazón en un puño. En el barrio Los Girasoles, se armó un lío de esos que uno no quiere ni pensar: la trágica `muerte de su niña`, Ruth Angélica Mota Martínez, de apenas un añito, presuntamente a manos de su propio padre, Rosi Alfredo Mota Almonte. ¡Una vaina que de verdad te revuelve el estómago y nos recuerda lo vulnerable que es la vida de nuestros chiquitos!
Según el expediente del Ministerio Público, este drama comenzó temprano, alrededor de las 6:10 de la mañana. El hombre llegó a la casa después de pasar la noche en la calle, según dicen, bajo los efectos de sustancias. Ahí estaban sus hijos, incluida la pequeña Ruth Angélica. El llanto de la bebé, que solo buscaba consuelo, fue lo que, de forma incomprensible, detonó la furia del padre. La acusación es que la asfixió por sofocación. Después de cometer el acto, el imputado cogió para la casa de una vecina, Carolina Ventura, para buscar una manta morada y así envolver el cuerpecito, en un intento de borrar su huella y ocultar esta maldad, llevando el cuerpo a una cañada cercana. ¡Qué tigre, buscando la manera de despistar!
El país entero se enteró cuando, al mediodía, unos niños que jugaban por ahí encontraron un bulto sospechoso en la cañada. Al acercarse, descubrieron el cuerpo de la niña y la vaina se puso fea de una vez. Imagínense el impacto para esos pobres muchachos. La comunidad, que ya andaba en un coro de búsqueda porque el padre había simulado la desaparición, se quedó fría. La Policía Nacional y las autoridades se tiraron de una vez al lugar para hacer el levantamiento del cadáver y comenzar la investigación de este caso tan doloroso.
Este hecho pone en evidencia la cruda realidad de la violencia intrafamiliar y el consumo de drogas, problemáticas que, aunque muchos quieren esconderlas bajo la alfombra, están ahí latentes en muchos rincones de nuestro país. La sociedad dominicana se ve en la necesidad de reflexionar sobre cómo proteger a los más indefensos y cómo las adicciones pueden llevar a actos tan deplorables. No es un tema nuevo, pero cada vez que pasa una desgracia así, nos recuerda que hay que tirar pa’ lante con más educación y apoyo social.
Rosi Alfredo Mota Almonte fue arrestado y, después de su audiencia, un tribunal le impuso tres meses de prisión preventiva en el centro penitenciario de Najayo Hombres. Esta medida es provisional, un paso crucial en nuestro sistema judicial para asegurar que el imputado no escape ni obstruya la investigación mientras se recogen todas las pruebas. El proceso será largo, pero esperamos que la justicia dominicana le dé su merecido a quien haya cometido esta atrocidad, porque el ‘tigueraje’ y la impunidad no pueden andar de lo más bien en este tipo de casos. Es el momento de que la ley actúe de manera ejemplar.
La memoria de Ruth Angélica nos llama a la acción y a la prevención. Es crucial fortalecer los programas de apoyo a familias vulnerables y a quienes luchan contra las adicciones, así como fomentar la denuncia de cualquier tipo de maltrato infantil. Solo con un compromiso colectivo podremos evitar que historias tan tristes como esta se repitan en nuestro patio. ¡E’ pa’ eso!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




