¡Ay, mi gente! La situación en el Ensanche Isabelita, en la capital, está de lo más crítica. Los residentes están alzando su voz, cansados de bregar con una agua estancada que tiene los contenes de un viaje de calles convertidos en focos de enfermedades. Esto no es solo un mal olorcito, es una vaina seria que amenaza la salud de niños y adultos por igual. La falta de un sistema de drenaje adecuado es el gran dolor de cabeza, dejando el vecindario a merced de mosquitos y un ambiente insalubre que ya raya en lo intolerable.
Lo que era una preocupación local ha escalado a una ‘vainita’ de salud pública. Los mosquitos, esos ‘animalitos’ que aquí conocemos bien, son los vectores principales de enfermedades como el dengue, zika y chikungunya, que pueden ser ‘jevi’ de peligrosas si no se manejan a tiempo. Imagínense el estrés de tener que vivir con ese ‘coro’ de males potenciales acechando en cada esquina, afectando la calidad de vida y el desarrollo de nuestros ‘chiquitos’. El ‘tigueraje’ del sector asegura que la situación es tan vieja como el semáforo de la esquina.
Asegún los mismos moradores, la denuncia no es de ahora. Han tocado todas las puertas habidas y por haber en el ayuntamiento, pero ‘klk’, que la solución definitiva no llega. Es como si hablaran con la pared, ‘manito’. Esta inacción por parte de las autoridades municipales es lo que más molesta, porque da la impresión de que no les importa la salud y el bienestar de estos ‘dominicanos de a pie’. Se espera que el ayuntamiento se ponga los ‘pantalones’ y actúe ‘de una vez’ para limpiar y sanear las vías antes de que tengamos un brote epidemiológico que nadie quiera recordar.
Más allá de las enfermedades, el impacto de estas aguas putrefactas se siente en el día a día del sector. Los niños no pueden jugar tranquilos en la calle, el tránsito de vehículos se complica y el ambiente general del ‘barrio’ se deteriora. Una comunidad que no puede mantener la salubridad de sus espacios públicos, ve cómo su espíritu se desanima. Esto no es solo un problema de salud; es un tema de dignidad y de calidad de vida que afecta directamente el ‘bacano’ de vivir en un lugar decente. La situación exige una mirada seria y un compromiso real.
La pelota está ahora en el tejado de las autoridades. No basta con promesas; se necesitan acciones concretas. Es fundamental que el Ministerio de Salud Pública y el Ayuntamiento se sienten para buscar una solución sostenible y no ‘parches’ temporales. El Ensanche Isabelita no puede seguir siendo un ejemplo de descuido en nuestra capital. Hay que invertir en infraestructura de drenaje y en un mantenimiento constante que evite que esta ‘vainita’ se repita. La gente quiere soluciones, no más ‘chercha’ y excusas. ¡Es tiempo de actuar, ‘mi gente’!Si te ha gustado este artículo, ¡compártelo con tus amigos, o déjanos un comentario!
Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




