¡Klk, mi gente! La semana pasada, un golpe certero de las autoridades puso al descubierto una vaina de verdad fea en San Cristóbal, de esas que te dejan con la boca abierta. Pro Consumidor, el CECCOM y la PEDECSA, haciendo un coro bien sincronizado, desmantelaron una operación de reetiquetado fraudulento que estaba poniendo en circulación un viaje de productos vencidos y dañados, atentando directamente contra la salud de todos nosotros, el pueblo dominicano. Esto no es chercha, señores, es una situación grave que nos afecta a todos, desde el que compra en el colmado hasta el que va al super.
La magnitud del ‘tigueraje’ era tal que se procesaban alimentos con materia prima en estado de deterioro, maquillando las fechas de expiración como si nada, una práctica que va más allá de la simple estafa; es un atentado contra la seguridad alimentaria. Eddy Alcántara, el director de Pro Consumidor, no se fue por las ramas al describir la estructura que operaba sin escrúpulos, haciendo pasar lo caducado como si estuviera de lo más bien. La ley, en República Dominicana, es clara en cuanto a la protección del consumidor y la salubridad de los alimentos, y este caso pinta para ser un ejemplo de cómo la avaricia puede más que la responsabilidad.
Consumir estos productos es un riesgo serio que puede provocar desde indigestión o intoxicaciones leves, hasta problemas de salud mucho más complejos a largo plazo, sin contar el engaño al bolsillo del dominicano. Lo más bacano de este operativo es que el propietario de este antro, según se informó, es un reincidente en este tipo de delitos. ¡Ay, Dios! Parece que la gente no aprende. Que un mismo individuo se la juegue dos veces con la salud de la población es una ofensa que no puede quedar impune y el Ministerio Público ya tiene su vaina montada para que pague por ello.
La incautación de toneladas de mercancías adulteradas y equipos especializados para la manipulación de fechas es solo la punta del iceberg. Este tipo de fraude no solo daña la salud, sino que también socava la confianza en todo el mercado, afectando a los comerciantes serios que sí cumplen con las normativas. Por eso es vital que estas acciones de vigilancia y control se refuercen de una vez y por todas en cada rincón del país, para que no haya espacio para el ‘tigueraje’ ni para aquellos que buscan un peso fácil a costa de la gente.
Pro Consumidor ha reiterado su compromiso de irle atrás a cualquiera que intente jugar con la salud de la población, prometiendo sanciones ejemplarizantes. Pero la vaina no es solo de las autoridades; nosotros como consumidores tenemos que estar alerta, chequear las fechas de vencimiento, la apariencia de los productos y reportar cualquier anomalía. Solo así, trabajando de la mano, podemos asegurar que nuestro plato de comida esté libre de riesgos y que el ‘tigueraje’ no nos coja de pendejos.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).



