¡Klk, mi gente! La economía dominicana sigue dando la nota y, ‘¡jevi!’, la Cartera de Crédito del sistema financiero ha cerrado marzo de 2026 con un saldo de RD$2.42 billones. Esto representa un crecimiento interanual del 8.0%, un número que nos pone a gozar y demuestra que la cosa está caminando de lo más bien en el patio, según el informe fresquecito de la Superintendencia de Bancos. Estos datos son la muestra clara de que el ‘tigueraje’ dominicano y nuestras empresas están en una dinámica de crecimiento que ‘bacana’.
Este empuje no es casualidad, ‘mi gente’. El informe destaca que el suministro de electricidad, la explotación de minas y canteras, y, sobre todo, el sector de hoteles y restaurantes, son los que están metiendo la mano para que esta Cartera de Crédito se dispare. Imagínense, el sector eléctrico creció un 50.7%, las minas un 40.3%, y los hoteles, esos que nos traen un viaje de turistas, un 22.1%. Esto refleja la inversión que se está haciendo en infraestructura y el boom turístico que seguimos viviendo, una vaina que nos tiene a todos contentos.
Lo más chulo de esta situación es que, a pesar del crecimiento, la tasa de morosidad se mantiene en un bajísimo 1.9%, lo que significa que la gente y las empresas están cumpliendo con sus deudas. ¡Eso sí que es una buena señal! Además, con 7.79 millones de créditos vigentes y una tasa de interés promedio ponderada del 15.5%, queda claro que nuestro sistema financiero está sano y fuerte, listo para seguir apoyando el desarrollo de la nación.
Aunque el consumo sigue siendo el segmento más grande con un 26.7% de la cartera total, y los préstamos para vivienda le siguen de cerca con un 18.6%, es la expansión en los sectores productivos lo que realmente llama la atención. Ver cómo el sector inmobiliario y el comercio también registran crecimientos significativos nos dice que hay confianza en la economía. Estamos viendo cómo se construyen más viviendas y cómo el ‘coro’ de los negocios se expande por todos lados.
Cabe destacar que, mientras unos sectores van como guagua sin freno, otros, como la pesca, la agricultura y algunos rubros gubernamentales, han visto una reducción en su financiamiento. Sin embargo, en el gran esquema de las cosas, estos son ajustes menores que no empañan el panorama general de un país en crecimiento. La exposición cambiaria, por ejemplo, donde la electricidad y los hoteles tienen la mayor parte de su deuda en dólares, es un reflejo de su carácter internacional y su vínculo con la economía global.
La estabilidad se confirma con la baja morosidad en sectores clave como la electricidad, los hoteles, la manufactura y las actividades inmobiliarias, con niveles por debajo del 1%. Esto demuestra una gestión financiera sólida por parte de estos grandes actores, a pesar de que los hogares aún muestren una morosidad un poco más alta. Al final del día, esta fortaleza crediticia es vital para que la República Dominicana siga adelante con sus proyectos y su gente pueda prosperar.
En definitiva, esta ‘vaina’ de la Cartera de Crédito no solo son números; es el pulso de nuestra economía, un indicador ‘bacano’ de que estamos en la dirección correcta. Con estos sectores impulsando el crecimiento, tenemos razones de sobra para mantenernos optimistas sobre el futuro financiero del país. ¡Así que ya saben, a seguir trabajando y a disfrutar de los buenos vientos que soplan!
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