¡Qué vaina, mi gente! El presidente de la Asociación Nacional de Profesionales Agropecuarios (ANPA), Tito Hernández, ya está en su casa después de una ‘chercha’ médica de 24 horas en el Centro Médico UCE. Esto fue a raíz de los incidentes en la ‘protesta’ que el gremio armó, un verdadero ‘bacano’ de reclamo. La ‘ANPA Lucha’ continúa más fuerte que nunca, demostrando que este ‘tigueraje’ no se rinde ‘de una vez’ por un par de empujones o gases. Este sector, pilar fundamental de nuestra economía, sigue en pie por sus reivindicaciones.
La cosa se puso ‘jevi’ en la manifestación, con la policía metiendo ‘un viaje de’ bombas lacrimógenas y gases que dejaron a varios colegas, como José Abad y Rolando Tatis, con la necesidad de ir a la clínica. Pero ‘asegún’ el comunicado de la ANPA, ya todos están de vuelta en sus hogares y ‘están de lo más bien’, recuperándose del corre-corre. Esas muestras de solidaridad que llegaron de todas partes del país le dieron un ánimo ‘chulo’ a la gente, reafirmando que cuando se lucha por lo justo, el pueblo se pone del lado bueno.
Este episodio nos trae a la mente la importancia vital del sector agropecuario en nuestra Quisqueya. Son ellos quienes día a día garantizan que tengamos plátano, arroz, yuca y todo lo que alimenta la mesa dominicana. Las demandas de la ANPA, como pensiones dignas, salarios justos y la reposición de los cancelados, no son capricho. Reflejan la necesidad de reconocer el sudor y el sacrificio de profesionales que muchas veces operan en condiciones precarias, mientras otros sectores reciben beneficios más jugosos. Ignorar estas voces es poner en riesgo la seguridad alimentaria y el bienestar de un gremio esencial.
Históricamente, los gremios de profesionales en el país, desde médicos hasta profesores, han tenido que salir a las calles a reclamar por sus derechos. No es la primera vez que vemos a nuestros agricultores levantar la voz. En un país donde la economía depende tanto de la producción local, asegurar condiciones laborales óptimas para estos profesionales debería ser una prioridad nacional. Cuando el diálogo se estanca, la protesta pacífica se convierte en la única vía para presionar por cambios, una tradición en el ‘coro’ de la democracia dominicana.
La ANPA ha dejado claro que los ‘atropellos’ de la manifestación no van a frenar su plan de lucha. Esto no es solo una declaración; es un compromiso con cada ingeniero agrónomo, veterinario y técnico agropecuario que ha dedicado su vida a nuestra tierra. El ‘klk’ ahora es esperar la respuesta de las autoridades. ¿Se sentarán a negociar de verdad o seguirán haciendo oídos sordos? La sociedad dominicana está atenta, esperando que se haga justicia para estos profesionales que tanto aportan a la nación. La esperanza es que, más allá de los incidentes, se encuentre una solución ‘bacana’ para todas las partes.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




