¡Qué ‘bonche’ de información nos ha soltado el reciente informe! La zona fronteriza dominicana, esa franja tan vital y a veces olvidada, revela una realidad particular en su parque vehicular, donde las motocicletas frontera son las reinas indiscutibles. Según los datos fresquecitos de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), correspondiente al 2025, de los 6.6 millones de vehículos que ruedan por todo el país, 261,710 unidades se concentran en nuestra frontera, lo que representa un 3.9 % del total nacional. Esto es una ‘vaina’ digna de análisis, porque nos pinta un cuadro bien chulo de cómo se mueve la gente y el comercio en esa parte de la isla.
El crecimiento del parque vehicular en la zona fronteriza no es cualquier ‘chercha’; entre 2023 y 2025, este sector dio un estirón del 15.9 %, superando el crecimiento nacional que fue de un 14.3 %. ¡Ahí e’ que tá el ‘tigueraje’! Dajabón, con un impresionante 23.5 %, y Pedernales, con un 15.5 %, lideraron este aumento, mostrando un dinamismo particular en estas provincias. A pesar de este empuje, la participación de la frontera en el parque vehicular general se mantiene estable, lo que sugiere que, aunque crece, su proporción dentro del gran total no varía mucho.
Cuando nos metemos en el desglose geográfico, la Frontera Norte es la que se lleva el premio gordo. Según el informe del Ministerio de Hacienda y Economía, provincias como Monte Cristi, Dajabón y Santiago Rodríguez agrupan, en promedio, el 84.4 % de los vehículos de toda la zona fronteriza. ¡Casi todo el ‘coro’! Monte Cristi, por sí sola, concentra un 58.2 % de esos registros, seguida de Dajabón con un 16.1 % y Santiago Rodríguez con un 10.1 %. Es evidente que el movimiento y la economía de esta región norteña tienen un peso considerable en el transporte fronterizo.
Pero la verdad de la milanesa, y lo más ‘jevi’ de todo, es el absoluto dominio de las motocicletas. ¡Eso es una locura! El 81.2 % del parque vehicular fronterizo lo componen las motos, una cifra que nos deja con la boca abierta si la comparamos con el 57.0 % que representan en el resto del país, o el 57.9 % a nivel nacional. Esto nos dice que para la gente de la frontera, la moto no es solo un lujo, ¡es la vida! Es el medio de transporte por excelencia para el día a día, el trabajo, y hasta para ir al ‘colmado’ de la esquina.
Dentro de la misma frontera, hay provincias que son verdaderas capitales de la motocicleta. Monte Cristi, por ejemplo, registra un asombroso 88.4 % de motos en su parque vehicular, mientras que Dajabón no se queda atrás con un 80.2 %. Pero no todo es un ‘viaje de’ motos, Independencia, aunque sigue alta, muestra la menor proporción relativa en la zona fronteriza, con un 60.7 %, que, de todos modos, ¡está por encima del promedio del resto del país! Esto es una muestra clara de la cultura motera que se vive allí.
En cuanto a otros vehículos, los automóviles no corren con la misma suerte en la frontera. Representan apenas un 11.8 % del parque vehicular, una fracción mínima si la comparamos con el 30.7 % que tienen en el resto del país. Es un dato que refuerza la idea de que la economía y las vías de la frontera están más adaptadas a la agilidad y el bajo costo de las motocicletas. Santiago Rodríguez y Pedernales son las que muestran una mayor inclinación hacia los autos, con un 14.4 % y 11.5 % respectivamente, pero aún así, ¡muy por debajo!
Los autobuses, aunque esenciales para el transporte colectivo, tienen una presencia bastante reducida en el parque vehicular fronterizo. Es como que ‘casi no se ven’. Sin embargo, Independencia vuelve a sorprendernos, registrando la mayor proporción del país en este tipo de vehículos, con un 3.3 % de su parque. Esto podría indicar rutas específicas o una dinámica de transporte público distinta en esa provincia, donde las ‘guaguas’ tienen un rol más protagónico.
Finalmente, es interesante echarle un ojo a la titularidad de estos vehículos. Para 2025, más de la mitad, un 53.5 %, estaba a nombre de personas físicas, o sea, gente como uno. El restante 46.5 % correspondía a personas jurídicas. Este equilibrio nos da una idea de que, si bien hay mucha actividad comercial y empresarial en la frontera, la posesión individual de vehículos, especialmente motocicletas, sigue siendo fundamental para la vida diaria de sus habitantes.
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