La Vega fue el escenario de un adiós multitudinario y lleno de respeto, un ‘coro’ de gente buena que se dio cita en la Catedral Inmaculada Concepción este domingo para despedir a monseñor Gabriel Antonio Camilo González, obispo emérito de esa Diócesis. Cientos de fieles, sacerdotes y laicos se congregaron desde tempranito para dar el último adiós a este siervo de Dios, cuyo cuerpo fue expuesto antes de su misa de exequias, un momento de profunda reflexión y agradecimiento por su incansable labor. Fue una despedida a la altura de un hombre que dedicó su vida entera al servicio, dejando una huella imborrable en el corazón de la Iglesia dominicana. Su sepultura en la cripta de la misma Catedral, según el programa oficial de la Conferencia del Episcopado Dominicano (CED), selló el cierre de un ciclo de mucha entrega.
Durante más de seis décadas, monseñor Camilo se mantuvo firme en su ministerio sacerdotal, una ‘vaina’ de compromiso que lo convirtió en un referente de humildad y cercanía para el pueblo dominicano. La gente lo recordará como un pastor que estaba siempre ahí, al pie del cañón, escuchando y aconsejando. Apenas dos semanas antes de su partida, el obispo emérito había celebrado sus 64 años de ordenación sacerdotal, una trayectoria larga y fructífera que demuestra su vocación inquebrantable. Su vida fue un verdadero testimonio de lo que significa servir con el corazón abierto, sin esperar nada a cambio, solo el bienestar de su rebaño.
Una parte crucial de su legado se forjó en Santo Domingo, específicamente en la parroquia Cristo Rey. Una comisión de esta comunidad, con el corazón apretujado, recordó cómo monseñor Camilo hizo del Evangelio ‘el centro de su existencia’, una guía para cada paso que daba. Él no andaba buscando reconocimientos ni honores, su ‘tigueraje’ era servir con una sencillez que inspiraba a cualquiera. Durante más de 50 años, este pastor acompañó a miles de familias en sus alegrías y sus penas, administró los sacramentos que tanto reconfortan y siempre tuvo un ojo puesto en la formación de los jóvenes, animándolos a encontrar su vocación y a vivir la fe con un compromiso diario de amor y solidaridad. Su influencia en el sector Cristo Rey fue, según sus feligreses, ‘un viaje de bendiciones’.
El sentir general fue de que su legado ‘permanece vivo’ en cada comunidad que ayudó a construir y en cada joven que inspiró. Entre los presentes, se notó la presencia de Víctor ‘Ito’ Bisonó, ministro de Vivienda y Edificaciones (MIVHED), quien, con voz entrecortada, hizo hincapié en la labor pastoral de monseñor Camilo en Cristo Rey. ‘Su legado es imperecedero’, manifestó el funcionario, recordando cómo el obispo emérito siempre estuvo atento a la realidad del país, compartiendo sus reflexiones hasta en sus últimos años. Para Bisonó, monseñor Camilo fue ‘un ejemplo de valores, principios, trabajo y compromiso con la familia’, una figura ejemplar que marcó la vida de muchos, incluyendo la suya.
Por su lado, el padre Porfirio Espinal, quien ejerce como párroco de la Catedral Inmaculada Concepción, expresó el profundo dolor de la Iglesia por la pérdida de ‘un gran hombre’. El padre Espinal destacó cómo monseñor Camilo ingresó al seminario desde que era un muchachito, desarrollando una extensa labor en distintas comunidades del país. Su trabajo con los jóvenes en Cristo Rey y su promoción de las vocaciones sacerdotales son pruebas irrefutables de su entrega. ‘Fue un pastor que se entregó a su pueblo’, dijo Espinal, citando una de sus frases favoritas: ‘hay que amar a todos: a los buenos porque se lo merecen y a los malos porque lo necesitan’. Un hombre humilde, ‘un bacano’ que quiso servir de corazón, así lo recordará la Diócesis.
Este testimonio de servicio permitió que durante su episcopado florecieran numerosas vocaciones sacerdotales en la diócesis, una clara señal de la huella indeleble que dejó en la Iglesia dominicana. Monseñor Gabriel Antonio Camilo González falleció el pasado viernes a los 88 años, mientras recibía atenciones médicas en un centro de salud en Santiago. Para mantener viva su memoria y su espíritu, la Diócesis de La Vega ha programado un novenario en todas sus parroquias y uno oficial en la Catedral, que inicia este 20 de julio. Sin duda, su vida fue un faro de luz y fe para todos los que tuvieron el privilegio de conocerle y seguirle.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




