¡Atención, mi gente! La vaina del petróleo de Texas (WTI) ha cogido una baja ‘jevi’ este viernes, disminuyendo un 2.25 % para cotizarse en 92.48 dólares por barril. Esto no es poca cosa y, según los reportes, se debe a que negociadores de Estados Unidos e Irán están en un ‘coro’ en Nueva York, aprovechando la Asamblea General de Naciones Unidas. Se dice que el objetivo es cuadrar un acuerdo para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, un canal vital para el comercio mundial de crudo, lo que tiene al Petróleo de Texas bailando a otro ritmo.
Los contratos de futuros del WTI para entrega en noviembre amanecieron restando 2.13 dólares respecto al cierre del día anterior, una señal clara de la reacción del mercado ante estas posibles buenas nuevas. El estrecho de Ormuz, para que estemos claros, es un cuello de botella marítimo por donde pasa un viaje de petróleo, así que su reapertura o la disminución de tensiones allí puede significar una mayor fluidez en la oferta global. La mera posibilidad de un entendimiento entre Washington y Teherán ya puso a la gente a especular con que el suministro global de oro negro podría estabilizarse, quitándole presión a los precios de una vez.
El ambiente de optimismo se enturbió un poco, asegún se supo, por las declaraciones del mandatario iraní, Masud Pezeshkian, en una entrevista con Fox News. El hombre no se guardó nada y denunció que el verdadero ‘obstáculo’ para la paz es que Estados Unidos, en vez de buscar el diálogo, prefiere irse a la ‘batalla’, bombardeando primero y después bloqueando cualquier camino hacia el entendimiento. Es como decir que no se puede hablar con la trompeta en la mano, un punto de vista que, sin duda, complica la dinámica de cualquier negociación a largo plazo.
Sin embargo, Pezeshkian también dejó entrever una luz al final del túnel. Indicó que Teherán estaría dispuesto a reducir sus niveles de enriquecimiento de uranio. Además, permitirían la verificación externa, lo que podría aliviar significativamente las tensiones nucleares que han estado calentando la situación por un buen tiempo. Esta apertura viene después de que, tras unos ataques estadounidenses el año pasado, Irán limitara el acceso de los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) al país. Este gesto, si se concreta, sería un paso bacano hacia la desescalada.
Para nosotros aquí en el patio, cualquier movimiento en el precio del petróleo es importante, ¿verdad que sí? Cuando el oro negro baja, aunque sea un poquito, es una brisita de aire fresco para la economía local. Menos presión en la factura petrolera significa que la gente puede respirar un poco mejor con los precios de la gasolina y otros productos que dependen de este insumo vital. Esperemos que este ‘coro’ entre potencias rinda frutos y que la ‘vaina’ siga por un camino que nos convenga a todos, y que la estabilidad prime en el mercado global, que es lo que necesitamos para seguir echando el pleito.
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