¡Ay, Dios mío! El malestar por la lentitud en los trabajos de reparación del tramo colapsado de la carretera Casabito-Constanza, en el sector La Sabina, provincia La Vega, tiene a la gente con los nervios de punta. Ya ha pasado más de un año desde que se inició la intervención y, según el reporte, la situación sigue siendo un verdadero ‘jollero’. Este tramo, vital para el desarrollo, se ha convertido en un quebradero de cabeza para quienes transitan por ahí.
El problema, ubicado en el kilómetro 10, es una vaina seria: perdió un carril completo por culpa de los derrumbes, lo que ha obligado a que el tránsito se restrinja a un solo carril. Esto significa largos taponamientos y unos retrasos que ni te cuento para la gente que se mueve por esa vía a diario. Los transportistas, esos tigueres que le echan el pleito cada día, son los más afectados con este relajo.
Jeremy Rosario, por ejemplo, que anda en su camión transportando cartón para una empresa exportadora de vegetales en Constanza, aseguró que la situación es un riesgo constante y le ‘afea’ el tiempo de viaje. ‘Uno pasa por aquí y los trabajos se ven muy lentos. A veces llegamos y no hay nadie trabajando. Esto nos perjudica por el peligro y por el tiempo que perdemos’, expresó el hombre, con razón y con la verdad por delante.
Otro que está de lo más ‘jarto’ es Wellington García, quien lleva vegetales desde Constanza a los mercados de la región. Él afirmó que esos taponamientos que se arman por el paso alternado de vehículos son un clavo, afectando de una vez las operaciones comerciales. ‘Nos dijeron que eso estaría listo en dos meses y ya ha pasado más de un año’, lamentó García, dejando claro que el tigueraje está cansado de las promesas incumplidas.
Y no son solo los camioneros, no. Los residentes de la zona también están que se los lleva el diablo por el ritmo de la obra. Viterbo Mora, que es dueño de un parador por ahí, cuenta que los camioneros y viajeros se paran a cada rato a quejarse de lo lento que va ese trabajo. ‘Lo que queremos es que agilicen la reparación. Hay momentos en que duran semanas sin trabajar o, cuando vienen, hay muy poco personal en la obra’, señaló Mora, mostrando la impotencia de la comunidad.
Asegún denuncian los que saben del tema, el origen de este dolor de cabeza en La Sabina fue la falta de mantenimiento del drenaje. Una alcantarilla se obstruyó con maleza y desechos, impidiendo que el agua corriera como debía, y terminó desbordándose sobre la vía, provocando la inestabilidad del terreno. Una vaina que se pudo haber evitado con un poco de ojo y mantenimiento preventivo, ¿klk?
Por otro lado, la empresa contratista le explicó a ‘Diario Libre’ que la intervención tiene un viaje de complejidad debido a las condiciones geológicas del lugar y a las constantes lluvias que caen por esa zona. Dijeron que ya construyeron una base para estabilizar el terreno y que lo próximo es levantar los cabezales que aguantarán la estructura definitiva de la vía. Pero la verdad es que no pueden poner fecha para acabar, por el terreno y el clima, lo que sigue dejando a la gente en el aire.
A pesar de todo, aseguran que están tratando de mantener el tránsito habilitado con la mayor seguridad posible. Y es que esta carretera no es cualquier caminito, mi gente; es la principal arteria para la productiva zona agrícola de Constanza. Es un dolor de cabeza, una situación que pone a prueba la paciencia de todos los que dependen de esa vía para sus quehaceres diarios y para mover la economía del patio.
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




