Uno de los componentes que más encarece el precio final de un vehículo eléctrico es su batería, aunque los últimos avances parecen haber puesto freno a la barrera de entrada a este tipo de coches.
A día de hoy, el precio de cambiar un motor estropeado por uno nuevo en los vehículos diésel y gasolina oscila notablemente en un rango amplio, aunque por norma general los diésel son más eficientes que los de gasolina.
Todo dependerá de varios factores importantes, como el cuidado del vehículo, el tipo de daño, el coste de la mano de obra, la marca, el taller elegido y otras cuestiones. Visitas al taller que podrían afectar de la misma forma a los vehículos con baterías.
En este último segmento, los precios aún son más elevados en lo que se refiere al coste de las baterías, que pueden ascender a precios de hasta 8.000 euros, en caso de que el coche sea de alta gama, por ejemplo.
Aunque el cambio de motor diésel o gasolina es todavía bastante elevado, no supera aún en costes a lo que se puede ver en el mercado de las baterías; no obstante, esto podría terminar antes de que acabe la década.
Según una investigación llevada a cabo por Recurrrent a la que menciona Híbridos y Eléctricos, para 2030 el precio de una batería bajará notablemente, gracias a varias condiciones, como la reducción del coste de las materias primas –concretamente, el litio y el cobalto–.
Además de esto, se espera también que el volumen de producción aumente y, con ello, la competencia entre los fabricantes de este tipo de vehículos, unido a una gran oferta hasta al menos 2028.
En sus cálculos, Recurrent ha anticipado que el año que viene el precio de las baterías descenderá hasta 80 dólares por kilowatio hora, una rebaja importante respecto a los últimos año. Incluso existen pronósticos de que este precio caiga para 2030 hasta aproximadamente uno 40 euros kilowatio hora.
Esto se puede traducir, a su vez, en una reducción del precio total de las baterías, con lo cual este tipo de dispositivos serían incluso más rentables que los tradicionales de motor al sufrir cualquier tipo de avería.
Precisamente, es algo que ya se ha vivido en otros mercados, como el de los ordenadores o los móviles, con las mejoras en las capacidades de las baterías, también para alargar el ciclo de vida útil del producto final.
Dicho esto, el abaratamiento supondría el cumplimiento de algunas de las previsiones más optimistas para la industria del vehículo eléctrico; según las últimas cifras, se prevé que este año sus ventas supongan el 23% del total del mercado.
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Etiquetas: Baterias, Coche eléctrico, Coches híbridos




