¡Pero qué ‘vaina’ más complicada se está armando en la relación comercial entre República Dominicana y Estados Unidos! Apenas unos días después de que Washington pusiera en vigor un arancel adicional del 12.5% a una parte considerable de los Productos Dominicanos que entran a su mercado, siguen insistiendo con la apertura total para su arroz bajo el DR-CAFTA. Esta situación, según la noticia, nos pone en un aprieto, con dos frentes comerciales abiertos que nos tienen a todos con el ojo pela’o.
Este gravamen, efectivo desde el 24 de julio de 2026, no es una ‘chercha’, sino que se aplica amparado en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 de Estados Unidos. La USTR señaló a 60 economías, incluida la nuestra, por, según ellos, no aplicar efectivamente mecanismos que impidan la entrada de mercancías producidas con trabajo forzoso de terceros países. Es clave que, de acuerdo al reporte, EE. UU. no acusa a nuestros productos, sino que cuestiona nuestras prácticas internas. Washington aplicó un esquema de 10% para países con prohibiciones claras y un ‘¡ay papá!’ 12.5% para los demás, donde lamentablemente quedó República Dominicana, impactando la competitividad de nuestras exportaciones. Esta ofensiva es parte de una movida más amplia iniciada por la administración de Donald Trump en marzo pasado.
Como si el nuevo arancel no fuera suficiente ‘klk’, el tema del arroz sigue siendo un plato fuerte. Estados Unidos mantiene su queja porque, según la noticia, el Gobierno del presidente Luis Abinader decidió mantener el mercado del arroz protegido, pese a que el período de transición del DR-CAFTA ya concluyó. El Decreto 693-24, que defiende la producción local, establece un contingente con condiciones preferenciales y un arancel del 99% para el volumen que sobrepase. Los estadounidenses insisten en que estas restricciones debieron desaparecer desde enero de 2025.
El presidente Luis Abinader ha defendido ‘a capa y espada’ la protección del arroz, argumentando que este cultivo es estratégico para la seguridad alimentaria del país y que una apertura sin control afectaría ‘un viaje de’ productores y comunidades enteras. El Informe Nacional de Barreras al Comercio Exterior de 2026 de la USTR mantiene el caso del arroz dominicano como una de sus principales ‘luchas’, esperando se cumplan las condiciones de liberalización.
Hay un dato que es bueno que la gente lo tenga claro: esta ‘vaina’ de los nuevos aranceles no se explica por un supuesto déficit comercial de Estados Unidos con nosotros. ¡Para nada! Al contrario, ellos tienen un superávit ‘jevi’ con República Dominicana. La noticia indica que en 2025, las exportaciones de mercancías de EE. UU. hacia nuestro país llegaron a unos US$12,900 millones, mientras que nosotros les vendimos alrededor de US$7,600 millones. Esa diferencia de US$5,300 millones significa que ellos nos venden cerca de US$1.70 por cada dólar que nos compran.
Este nuevo escenario coloca a la República Dominicana frente a dos retos ‘de una vez’. Por un lado, cómo manejamos la protección del arroz sin ‘echar por la borda’ los compromisos del DR-CAFTA. Y por el otro, hay que buscarle la vuelta para que el 12.5% adicional no nos haga un daño irreparable y para recuperar el acceso a su principal mercado. Aunque las bases legales de ambos conflictos son distintas, el contraste es ‘más que evidente’: ellos pidiendo apertura mientras nos cierran un poquito la puerta. Esto marca una nueva etapa en una relación que por casi 20 años solo iba en una dirección: ¡pa’ fuera los aranceles!
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