¡Qué vaina la que le pasó a Juana Santana! Con su sombrilla en mano y el corazón en la boca, llegó a un banco del Distrito Nacional para ver qué diablo era lo que pasaba con su tarjeta. Ella, que creía tener un viaje de pesos de su salario, solo había gastado unos ‘cheles’ pagando el Internet. La sorpresa fue mayúscula cuando le dijeron que de sus 10,000 pesos, solo le quedaban unos 700. ¿La razón? Su cuenta había sido víctima de eso que ahora llamamos ‘Delitos Digitales’, con compras por Internet hechas por otros. Y es que el ‘tigueraje’ en línea está activo, buscando cómo coger lo ajeno sin mucho bregar.
Este caso de Juana, aunque ficticio, es la pura realidad de muchos dominicanos. Según los datos del Ministerio Público, el pasado año se registró un incremento alarmante en los casos de delitos de alta tecnología. De 10,428 casos en 2024, la cifra se disparó a 14,202, representando un aumento de un 36.2%. Esto nos indica que la ‘vaina’ de los ciberdelitos está más que ‘montada’ y no es relajo; es una realidad que nos afecta directamente en el bolsillo y la tranquilidad.
Los ‘tigueres’ de la red se las ingenian de mil formas para tumbar a la gente. No es solo el cuento de las compras por Internet no autorizadas; hablamos de fraudes con tarjetas, estafas a través de plataformas digitales, y robo de identidad. Estas malas prácticas buscan sacarle el dinero a uno sin que uno se dé cuenta. Es un desafío constante para ciudadanos y autoridades que deben estar al día con cada nueva modalidad de este tipo de ‘chercha’ cibernética.
A pesar de este panorama, hay una nota que, según el reporte, nos pone ‘chulos’ en la región. La firma tecnológica SISAP, en su Ranking Regional de Resiliencia Cibernética, coloca a República Dominicana en el primer lugar en cuanto a preparación frente a los ciberataques, con un índice de 54%. Le siguen países como Costa Rica y Panamá. Esto significa que, aunque el ‘tigueraje’ digital esté creciendo, como país tenemos capacidad y recursos institucionales para responder a estas amenazas, un dato jevi que nos da un poco de aliento.
Pero, ¿qué significa esta resiliencia si los delitos siguen subiendo ‘un viaje’? Pues, que una cosa es la capacidad de respuesta de las instituciones y otra es la vulnerabilidad del ciudadano de a pie. Es como tener una guagua bacana, pero dejarle las puertas abiertas. La gente tiene que andar con los ojos bien abiertos, no compartir datos sensibles, desconfiar de mensajes raros y revisar sus movimientos bancarios de una vez. La seguridad digital es un ‘coro’ de todos; cada quien debe hacer su parte para no caer en el gancho de los ciberdelincuentes.
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