¡Klk, gente! Parece que la ciudad se ha convertido en un escenario de película, pero de esas que te dejan con la boca abierta y un ‘¿pero y esto qué vaina es?’. Y es que el ‘coro’ de una patana que se volcó dos veces en el Distrito Nacional en menos de 24 horas tiene a todo el mundo con la interrogante en la frente, mientras la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) se ha quedado muda, sin soltar ni pío sobre el asunto. La situación con la patana volcada ha encendido las alarmas, y con razón.
Según la noticia, el primer revolcón de este vehículo pesado, cargado con estructuras metálicas, ocurrió el miércoles alrededor de las 3:00 de la tarde en el paso a desnivel del expreso V Centenario, por donde se juntan las avenidas San Martín y John F. Kennedy. Un desparpajo que, aunque no dejó heridos, sí armó un tremendo ‘tapón’ y un lío considerable para los que andaban por ahí en su ‘guagua’, haciendo sus diligencias de ‘una vez’.
Pero la cosa no paró ahí. Lo que dejó a más de uno con el ‘ojo cuadrao’ fue que, antes de cumplirse 24 horas, durante la madrugada del jueves, ¡la misma patana volvió a virarse! Esta vez en la intersección de las avenidas John F. Kennedy y Ortega y Gasset. Ahí es donde uno se pregunta: ¿Pero y cómo es que esta ‘vaina’ volvió a la calle? ¿Qué fue lo que pasó, Digesett?
Este segundo incidente, aunque milagrosamente tampoco reportó lesionados, ha puesto en tela de juicio la gestión de las autoridades. ¿Se chequearon los neumáticos, el sistema de suspensión, los frenos? ¿Se verificó si la carga estaba bien sujeta o si excedía los límites? La gente espera respuestas, porque no es lo mismo que se te dañe un carro viejo en la calle a que una patana con semejante peso y tamaño ande por ahí como si nada después de un accidente. El ‘tigueraje’ en el transporte pesado, si lo hay, tiene que ser fiscalizado.
La inacción o la falta de transparencia de la Digesett en un caso como este, donde hay daños materiales y afectaciones serias al tránsito en zonas tan neurálgicas del Distrito Nacional, es algo que choca y crea un ambiente de desconfianza. ¿Por qué no se explican los procedimientos? ¿Se hizo la vista gorda con algún protocolo? Para el ciudadano común que sale a fajarse cada día, saber que las autoridades velan por su seguridad es lo más importante, no andar con el susto de que una ‘patana’ pueda armar un ‘coro’ como este en cualquier esquina.
Es fundamental que se aclare cómo un vehículo que sufrió un percance de esa magnitud fue autorizado para seguir circulando tan rápido. Las condiciones mecánicas y la seguridad de la carga son puntos críticos que no se pueden pasar por alto. Un incidente como este no es un juego de niños y podría haber tenido consecuencias mucho más lamentables, un ‘lío’ de verdad, si hubiese pillado a alguien en el momento equivocado. La seguridad vial es una responsabilidad compartida, pero las instituciones tienen el deber de asegurar que las reglas se cumplan al pie de la letra, sin ‘chercha’.
La comunidad dominicana merece una explicación clara y concisa. No basta con remover el vehículo y dejar el ‘cloro’ de las interrogantes en el aire. Las autoridades deben rendir cuentas y demostrar que están velando por la seguridad de todos en las calles, garantizando que situaciones como la de esta patana volcada dos veces no se repitan y que los procedimientos sean transparentes y eficientes. ¡Esto no puede quedar así, señores!
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Ingeniero de Sistemas especializado en Inteligencia Artificial y Automatización de Procesos. Con una trayectoria enfocada en la convergencia entre tecnología de vanguardia y comunicación digital, Ramón lidera la implementación de modelos generativos aplicados al periodismo dominicano. Su trabajo garantiza que la información que llega a la diáspora no solo mantenga nuestra identidad “del patio”, sino que cumpla con los más altos estándares de veracidad y optimización técnica de la web moderna (2026).




